{"id":315269,"date":"2024-10-08T17:43:39","date_gmt":"2024-10-08T21:43:39","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=315269"},"modified":"2024-10-08T17:43:43","modified_gmt":"2024-10-08T21:43:43","slug":"pentecostes-24-b-3-de-noviembre-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-24-b-3-de-noviembre-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 24 (B) \u2013 3 de noviembre de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-26b\/\">LCR: Deuteronomio 6:1\u20139; Salmo 119:1\u20138; Hebreos 9:11\u201314; San Marcos 12:28\u201334.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr26-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-315274\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr26-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr26-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr26-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr26-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr26-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>El evangelio de Marcos est\u00e1 escrito por alguien que no se distrae, no pierde tiempo, es de los evangelios, no s\u00f3lo el primero, sino tambi\u00e9n el m\u00e1s directo. En el texto de hoy Marcos nos sit\u00faa frente el desaf\u00edo m\u00e1s grande de la fe cristiana: amar a Dios de todo coraz\u00f3n y a nuestro pr\u00f3jimo como a nosotros mismos. Por sencillo que parezca y por mucho que sepamos de memoria este sumario de la Ley y que lo recemos como parte de nuestra liturgia y ritos penitenciales, especialmente durante la cuaresma, sigue y seguir\u00e1 siendo el desaf\u00edo mayor de nuestra fe.<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo parece estar tan necesitado de amor como la noche en la que nuestro Se\u00f1or Jesucristo naci\u00f3 de Mar\u00eda, su madre. Quiz\u00e1s el mundo moderno no est\u00e9 necesitado de m\u00e1s amor sino de un amor m\u00e1s parecido al de Jes\u00fas. La modernidad exige formas nuevas de amar y, por nuevas, menos dolorosas. La modernidad ha hecho que podamos salvar m\u00e1s vidas y extender la calidad de vida y la longevidad del ser humano a escalas no antes vistas, sin embargo, la misma modernidad ha hecho que tengamos una fuerza de destrucci\u00f3n cada vez mayor. En cualquier caso, sigue siendo el amor la fuerza que nivela, salva y redime nuestra humanidad, especialmente el amor que nos ha sido revelado en Cristo Jes\u00fas, Se\u00f1or y salvador nuestro.<\/p>\n\n\n\n<p>En nuestras comunidades hispanas sabemos lo que significa luchar, adaptarse y sobrevivir, sea en las condiciones de nuestros pa\u00edses en v\u00edas de desarrollo o en un pa\u00eds que hemos hecho nuestro por adopci\u00f3n, por amor y tambi\u00e9n por necesidad de refugio, amparo y fortaleza. Muchas veces, en medio de nuestras dificultades, la vulnerabilidad de nuestra naturaleza humana hace que perdamos de vista lo que realmente significa amar al pr\u00f3jimo. \u00a1C\u00f3mo no hacerlo si a veces no nos amamos bien ni a nosotros mismos! Nos encontramos ocupados trabajando, cuidando de nuestras familias o simplemente tratando de salir adelante. Pero el Evangelio de hoy nos llama y nos recuerda que somos mucho m\u00e1s que eso, nos llama no s\u00f3lo a sobrevivir, sino a vivir, vivir plenamente en el amor a Dios y al pr\u00f3jimo.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor del que Jes\u00fas nos habla no es s\u00f3lo una emoci\u00f3n o un sentimiento bonito que se expresa y se comparte en los buenos momentos. Jes\u00fas nos mostr\u00f3 en la cruz que el amor es m\u00e1s que felicidad o alegr\u00eda, es entrega total y se expresa en relaciones reales, aut\u00e9nticas y verdaderas como la que Dios mismo tiene con su creaci\u00f3n con sus criaturas. Es un amor que nos exige actuar, que nos lleva a la compasi\u00f3n por los m\u00e1s vulnerables: migrantes, pobres, los que est\u00e1n sin hogar y aquellos que sufren por la injusticia y la violencia. \u00bfC\u00f3mo respondemos nosotros como seguidores de Jes\u00fas al llamado de Dios a ser una iglesia que se preocupa no s\u00f3lo por los suyos, sino por todos los que sufren?<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos que este tipo de amor no es f\u00e1cil, de hecho, Jes\u00fas no lo ense\u00f1a en un momento c\u00f3modo o ideal. En el Evangelio de Marcos, cuando Jes\u00fas habla de este amor, est\u00e1 a punto de enfrentar la traici\u00f3n y la muerte; ha sido desafiado por los l\u00edderes religiosos y su vida est\u00e1 en peligro. Sin embargo, en medio de ese caos, pronuncia estas palabras sobre el amor a Dios y al pr\u00f3jimo. \u00c9ste es un recordatorio para nosotros de que el amor verdadero no es algo que se da cuando todo va bien, sino que se demuestra siempre y en especial en los momentos m\u00e1s dif\u00edciles. Amar como Jes\u00fas nos llama a amar requiere sacrificio. S\u00ed, sacrificio, una palabra cada vez menos popular en el vocablo contempor\u00e1neo. Amar tambi\u00e9n significa, a veces, estar inc\u00f3modos y, otras, ir en contra de lo que el mundo nos dice que es importante. El evangelio es siempre contra cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>En la mayor\u00eda de los casos, cuando Jes\u00fas interact\u00faa con los escribas, el di\u00e1logo es mucho m\u00e1s desafiante; en este caso no pueden hacer m\u00e1s que asentir, al menos de manera temporal, porque la profundidad y a la simpleza de las palabras de Jes\u00fas los dejan sin nada que a\u00f1adir. En todo caso repiten lo que Jes\u00fas ha dicho como algo que saben que suena bien, pero luego vemos como conspiran para arrestar y crucificar a Jes\u00fas. El amor desaf\u00eda las estructuras de poder que oprimen, levanta la voz, la individual y la colectiva, por los que no tienen voz, y act\u00faa con compasi\u00f3n, incluso cuando el hacerlo cueste. Pero este amor no es s\u00f3lo un desaf\u00edo, no podr\u00eda serlo. El amor a Dios y al pr\u00f3jimo, al que Jes\u00fas nos llama, es tambi\u00e9n una fuente de esperanza. Porque en cada acto de amor, en cada acto de compasi\u00f3n, el Reino de Dios se hace presente aqu\u00ed y ahora. Jes\u00fas nos dice que cuando amamos a Dios y al pr\u00f3jimo no estamos lejos del Reino de Dios, y esto es algo que debemos recordar: el Reino de Dios no est\u00e1 en alg\u00fan lugar lejano esperando ser alcanzado s\u00f3lo despu\u00e9s de la muerte; est\u00e1 aqu\u00ed, entre nosotros, cuando vivimos seg\u00fan el mandamiento del amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestras comunidades, como muchas otras, enfrentan desaf\u00edos, propios y \u00fanicos. Algunos de nosotros estamos luchando por encontrar estabilidad econ\u00f3mica, otros por adaptarnos a una nueva cultura o idioma, y muchos enfrentamos la incertidumbre del futuro que es una causa demostrada de ansiedad; pero en medio de todo esto Jes\u00fas nos llama a un amor radical que trasciende nuestras dificultades, un amor que nos une como comunidad, que nos impulsa a ser iglesia viva, no s\u00f3lo para nosotros mismos, sino para aquellos que necesitan de nuestra solidaridad y compasi\u00f3n. Recordemos que el amor que Jes\u00fas nos ense\u00f1a no es pasivo, es un amor que nos mueve a actuar, a transformar nuestras vidas y las de aquellos que nos rodean, nos desaf\u00eda a mirar m\u00e1s all\u00e1 de nuestras preocupaciones individuales y a ver el sufrimiento de nuestros hermanos y hermanas, y a responder con compasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00c9ste es nuestro llamado. No s\u00f3lo a ser una comunidad que sobrevive, sino una que prospera en el amor de Dios, lucha por la justicia, cuida de los m\u00e1s vulnerables y muestra al mundo el poder transformador del amor de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Que el Se\u00f1or nos d\u00e9 la fuerza y la valent\u00eda para vivir este amor cada d\u00eda sabiendo que en cada acto de compasi\u00f3n, estamos m\u00e1s cerca del Reino de Dios aqu\u00ed en la tierra.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Andreis D\u00edaz<\/em><\/strong><em> es Rector Asociado Principal de Christ Church, Ponte Vedra Beach. Di\u00f3cesis de la Florida.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-c10d248a-deb4-444c-963e-336cfa72082a\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-26-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 26 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-26-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-c10d248a-deb4-444c-963e-336cfa72082a\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-51360614-18c2-49d7-a37f-09706249106e\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-26-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 26 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-26-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-51360614-18c2-49d7-a37f-09706249106e\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,1001],"class_list":["post-315269","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-27b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-11-03","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169087},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 24 (B) \u2013 3 de noviembre de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-24-b-3-de-noviembre-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 24 (B) \u2013 3 de noviembre de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Deuteronomio 6:1\u20139; Salmo 119:1\u20138; Hebreos 9:11\u201314; San Marcos 12:28\u201334. 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