{"id":315270,"date":"2024-10-08T17:44:03","date_gmt":"2024-10-08T21:44:03","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=315270"},"modified":"2024-11-04T15:39:45","modified_gmt":"2024-11-04T20:39:45","slug":"pentecostes-25-b-10-de-noviembre-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-25-b-10-de-noviembre-de-2024\/","title":{"rendered":"Pentecost\u00e9s 25 (B) \u2013 10 de noviembre de 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-27b\/\">LCR: 1 Reyes 17:8\u201316; Salmo 146; Hebreos 9:24\u201328; San Marcos 12:38\u201344.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr27-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-315277\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr27-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr27-2024-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr27-2024-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr27-2024-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Pr27-2024-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Hoy nos reunimos en el <em>Dies Dominica<\/em>, el domingo o D\u00eda de Se\u00f1or (incluso los que anticipan la liturgia el s\u00e1bado por la tarde) para proclamar la Palabra de Dios y celebrar los sacramentos, para pedir el perd\u00f3n de nuestros pecados y ofrecer nuestra gratitud por las bendiciones de Dios, sobre todo por la salvaci\u00f3n del mundo en su Hijo Jesucristo, y para pedirle a Dios por nuestras necesidades y las de los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Si escuchamos atentamente a las lecturas b\u00edblicas es posible que nos sorprendan. Las tres lecturas principales nos hablan de ofrendas y de la clase de ofrendas que Dios acepta con agrado. En la lectura, del Primer Libro de Reyes, Dios envi\u00f3 al profeta El\u00edas a la casa de una viuda en Sarepta, en Sid\u00f3n \u2014fuera de Israel\u2014 para comprobar su mensaje de fe. La mujer se preparaba para morir de hambre al lado de su hijo cuando El\u00edas se acerc\u00f3 a ella pidi\u00e9ndole agua y pan; le prometi\u00f3 que, a pesar de la sequ\u00eda en aquel lugar, el Dios de Israel le proveer\u00eda harina y aceite sin falta hasta que volviera la lluvia. Suena muy bueno como para ser real. Sin embargo, la viuda hizo caso al mensaje de Dios anunciado por el profeta, y no le falt\u00f3 nada. Obedeci\u00f3 y ofreci\u00f3 todo lo que ten\u00eda a pesar de ya no tener pr\u00e1cticamente nada y el Se\u00f1or la bendijo, pues al hacer caso a las promesas de Dios, ella recibi\u00f3 abundante bendici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio seg\u00fan San Marcos nos describe la ofrenda de otra viuda que Cristo se\u00f1al\u00f3, la que en el Templo ofreci\u00f3 \u201cdos moneditas de cobre, de muy poco valor\u201d. De igual manera que la viuda de Sarepta, ella dio todo lo que ten\u00eda, pues nada le sobraba. S\u00f3lo alguien realmente agradecido y con confianza en Dios dar\u00eda todo lo que tiene. El Se\u00f1or reconoci\u00f3 su ejemplo de generosidad y fe delante de los disc\u00edpulos: \u201cLes aseguro que esta pobre viuda ha dado m\u00e1s que todos los otros que echan dinero en los cofres; pues todos dan de lo que les sobra, pero ella, en su pobreza, ha dado todo lo que ten\u00eda para vivir\u201d. Al instruir a los disc\u00edpulos con este ejemplo, muestra que tambi\u00e9n quiere que hagamos lo mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Jes\u00fas hay una gran diferencia entre dar con fe y gratitud, y dar de lo que nos sobra. En esencia, la diferencia es nuestra actitud. Cuando damos nuestras ofrendas, \u00bflo hacemos con lo que nos sobra o estamos dispuestos a darlo todo por el Se\u00f1or y no s\u00f3lo el dinero? \u00bfEstamos agradecidos y obedientes, o m\u00e1s egoc\u00e9ntricos de lo que quisi\u00e9ramos admitir? Como en el caso de las viudas de nuestras lecturas, con frecuencia los menos adinerados dan m\u00e1s que los que tienen todo, y los m\u00e1s necesitados son los que m\u00e1s ayudan al que est\u00e1 emproblemado. Los ejemplos de las viudas se preservan en las Sagradas Escrituras para que podamos aprender de su fe, obediencia y generosidad, pero las lecturas hoy nos muestran otro ejemplo que sobrepasa a todos los dem\u00e1s: El ejemplo del mismo Hijo de Dios, Jesucristo.<\/p>\n\n\n\n<p>El autor de la ep\u00edstola a los Hebreos nos describe c\u00f3mo Jes\u00fas, nuestro compasivo sumo sacerdote, dio todo, absolutamente todo, por nosotros: Primero nos dice que Cristo entr\u00f3 en el cielo mismo, no en un templo construido por seres humanos, donde \u00e9l mismo se presenta delante del Padre para interceder por nosotros. Ese destalle es sumamente importante. Jes\u00fas es el que cruza la brecha entre Dios y la humanidad, siendo \u00e9l mismo Dios y hombre a la vez. Dios Padre nos escucha porque Cristo est\u00e1 por en medio. Cristo le pide por nuestras necesidades y salvaci\u00f3n. Todo lo que recibimos de Dios, sin excepci\u00f3n alguna, lo recibimos a trav\u00e9s de Cristo y su mediaci\u00f3n como Hijo divino.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, a veces algunas personas quiz\u00e1 muy religiosas, pero algo confundidas, sienten la necesidad de buscar una cantidad de otros intercesores para ayudarles con las situaciones de la vida. Invocan santos y \u00e1ngeles, incluso de dudoso origen, y hacen pr\u00e1cticas \u201cespirituales\u201d que est\u00e1n prohibidas en la Biblia. Parece que se nos olvida que los creyentes ya tenemos un Intercesor por excelencia en Jesucristo. No necesitamos a ning\u00fan otro para que Dios nos escuche y tome en cuenta nuestra causa; en las palabras de la Biblia, Jes\u00fas es nuestro \u201c\u00fanico Mediador y Abogado\u201d y \u201cen ning\u00fan otro hay salvaci\u00f3n, porque no hay otro nombre debajo del cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos\u201d. Como dice el Salmo 146 -que le\u00edmos hoy-: \u201cNo pongan su confianza en hombres importantes, en simples hombres que no pueden salvar\u201d. En palabras m\u00e1s simples, s\u00f3lo Cristo salva.<\/p>\n\n\n\n<p>Si no debemos confiar en otros mediadores aparte de Cristo, deber\u00edamos tambi\u00e9n tener en cuenta que tampoco deber\u00edamos confiar en nosotros mismos para obtener la salvaci\u00f3n y las bendiciones de Dios. Nadie \u201cgana\u201d el cielo con sus muchas ofrendas o su mejor esfuerzo. No lo podemos ganar porque Jesucristo ya lo gan\u00f3 por nosotros. Si seguimos leyendo, vemos que para salvarnos Jesucristo ha tomado por lo menos tres roles: \u00c9l es el Sacerdote que hace la ofrenda perfecta, \u00e9l mismo con su Cuerpo y Sangre es el sacrificio perfecto, y es el mediador que aplica los beneficios del sacrificio a nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>De nuevo, la Ep\u00edstola a los Hebreos, nos lo explica: \u201cPero el hecho es que ahora, en el final de los tiempos, Cristo ha aparecido una sola vez y para siempre, ofreci\u00e9ndose a s\u00ed mismo en sacrificio para quitar el pecado. Y as\u00ed como todos han de morir una sola vez y despu\u00e9s vendr\u00e1 el juicio, as\u00ed tambi\u00e9n Cristo ha sido ofrecido en sacrificio una sola vez para quitar los pecados de muchos\u201d. Cristo de una vez hizo lo que los antiguos sacerdotes con los sacrificios de animales no pudieron hacer y lo que otros que nos prometen bendiciones no pueden hacer hoy d\u00eda: darse a s\u00ed mismo como ofrenda perfecta para perdonar los pecados del mundo y reconciliarnos con el Padre celestial.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, quiz\u00e1 valga la pena preguntarnos, por qu\u00e9 entonces dar ofrendas si Jes\u00fas ha hecho todo por nosotros. La respuesta no es tan dif\u00edcil: es porque estamos agradecidos. Dios nos muestra los ejemplos de las viudas y el ejemplo de su Hijo para que respondamos con generosidad y compasi\u00f3n y para que compartamos el gozo y el amor que Cristo nos da con el mundo entero. Am\u00e9n.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Dr. Jack Lynch<\/em><\/strong><em> es un sacerdote de la Di\u00f3cesis Episcopal de Rhode Island y Vicario de la Iglesia Episcopal San Jorge en Pawtucket, RI.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-5e006e26-db9a-4581-aa76-b407d78968c8\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-27-B-Spanish.docx\">Word \u2013 Pentecost\u00e9s 25 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-27-B-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-5e006e26-db9a-4581-aa76-b407d78968c8\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-dc578758-5983-4bd8-b131-3b132fd0a234\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-27-B-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pentecost\u00e9s 25 (B)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/10\/Sermon-Propio-27-B-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-dc578758-5983-4bd8-b131-3b132fd0a234\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[971,1001],"class_list":["post-315270","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-b","category-propio-27b"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-11-10","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pentecost\u00e9s 25 (B) \u2013 10 de noviembre de 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/sermon\/pentecostes-25-b-10-de-noviembre-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pentecost\u00e9s 25 (B) \u2013 10 de noviembre de 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: 1 Reyes 17:8\u201316; Salmo 146; Hebreos 9:24\u201328; San Marcos 12:38\u201344. 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