{"id":317749,"date":"2024-11-22T14:04:41","date_gmt":"2024-11-22T19:04:41","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=317749"},"modified":"2025-11-24T15:52:39","modified_gmt":"2025-11-24T20:52:39","slug":"adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/","title":{"rendered":"Adviento 2 (C) \u2013 2024"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/adviento-2c\/\">LCR: Baruc 5:1\u20139 o Malaqu\u00edas 3:1\u20134; San Lucas 1:68\u201379 [= \u2020 C\u00e1ntico 9 LOC]; Filipenses 1:3\u201311; San Lucas 3:1\u20136<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/A2-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-317751\" style=\"width:512px\"\/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Celebramos el segundo domingo de adviento. El domingo pasado inici\u00e1bamos el camino hacia la Navidad, es decir, el comienzo de un nuevo a\u00f1o al encuentro de aquel Jes\u00fas que es la clave que da sentido a nuestra existencia. Son cuatro semanas -como cuatro etapas en el camino- que nos llevan al misterio central. Se trata de un tiempo que deber\u00edamos vivir intensamente; es una \u00e9poca de esperanza porque al final del camino nos encontraremos con aquel que es la raz\u00f3n de nuestra espera.<\/p>\n\n\n\n<p>Las lecturas de hoy nos invitan a celebrar, a vivir la alegr\u00eda, a la acci\u00f3n de gracias, a la solidaridad, a animarnos en la esperanza y a prepararnos para recibir el cambio que Dios va a producir en nosotros y en el mundo. As\u00ed lo expresa Baruc animando a Jerusal\u00e9n que ha sufrido el terrible dolor del destierro: \u201cV\u00edstete la t\u00fanica de la victoria de Dios, y ponte en la cabeza la gloria del eterno\u2026 &nbsp;pues el nombre eterno que Dios te da es: \u00abPaz en la justicia y gloria en el servicio a Dios.\u00bb\u201d. El dolor y la destrucci\u00f3n, causados por el destierro a Babilonia, se convertir\u00e1 en gozo y alegr\u00eda por la noticia del regreso. Dios en persona es el que cambia el castigo en liberaci\u00f3n. El esplendor de Jerusal\u00e9n se extender\u00e1 por toda la tierra&nbsp;y recibir\u00e1 un nombre simb\u00f3lico que exprese la paz. Este nombre es fruto de la justicia y la gloria que recibe por adorar al \u00fanico Se\u00f1or.<\/p>\n\n\n\n<p>El anuncio del retorno glorioso despert\u00f3 la esperanza dormida. As\u00ed lo expresa Baruc con fuerza de voluntad: \u201c\u00a1Lev\u00e1ntate, Jerusal\u00e9n, col\u00f3cate en lugar alto, mira hacia el Oriente y ver\u00e1s c\u00f3mo vienen tus hijos de Oriente y Occidente, reunidos por orden del Dios santo, alegres al ver que Dios se acord\u00f3 de ellos!\u201d. El triste viaje de partida al destierro exigido por el enemigo queda sanado con la vuelta majestuosa que el Se\u00f1or realiza en su pueblo que cree y conf\u00eda. Este relato no termina en queja, sino en esperanza. Su proyecci\u00f3n apunta a los tiempos mesi\u00e1nicos.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta esperanza y de este nuevo tiempo nos habla el evangelio de Lucas al presentarnos a Juan el Bautista como figura clave y protagonista del tiempo de adviento. El Bautista es un profeta de transici\u00f3n y esperanza: \u201cPor aquel tiempo, Dios habl\u00f3 en el desierto a Juan, el hijo de Zacar\u00edas, y Juan pas\u00f3 por todos los lugares junto al r\u00edo Jord\u00e1n, diciendo a la gente que ellos deb\u00edan volverse a Dios y ser bautizados para que Dios les perdonara sus pecados\u201d. Juan fue un hombre que suscit\u00f3 esperanza. Israel estaba decepcionado; hac\u00eda mucho tiempo que no se escuchaban palabras alentadoras. Ya no hab\u00eda profetas en Israel. Todo el mundo sent\u00eda la necesidad de un cambio, de la llegada de un mes\u00edas, pero nadie pensaba que fuese posible. Nadie indicaba por d\u00f3nde podr\u00eda aparecer. Era como si Dios se hubiese olvidado de su pueblo. Pero Dios, siempre fiel, cumple sus promesas en el tiempo y momento oportunos. As\u00ed lo se\u00f1ala Lucas: \u201cEra el a\u00f1o quince del gobierno del emperador Tiberio y Poncio Pilato era gobernador de Judea\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Lucas, tomando el modelo de muchos relatos prof\u00e9ticos del Primer Testamento, se preocupa, como historiador, de hacer una presentaci\u00f3n de fechas, lo m\u00e1s precisas posible, de la actividad prof\u00e9tica de Juan el Bautista. Con esto pone fin a la misi\u00f3n transitoria de Juan y da paso al nuevo tiempo que inaugura Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n de Juan, como profeta del advenimiento de Dios, est\u00e1 claramente definida. As\u00ed lo dice Lucas citando al profeta Isa\u00edas: \u201cUna voz grita en el desierto: preparen el camino del Se\u00f1or; \u00e1branle un camino recto. Todo valle ser\u00e1 rellenado, todo cerro y colina ser\u00e1 nivelado, los caminos torcidos ser\u00e1n enderezados, y allanados los caminos disparejos. Todo el mundo ver\u00e1 la salvaci\u00f3n que Dios env\u00eda\u201d. Juan nos habla de Dios y de los caminos para preparar su venida. \u00c9ste es el tiempo propicio para escuchar la llamada de Dios a una vida nueva y transformada. La salvaci\u00f3n viene siempre de una palabra.&nbsp;De la Palabra que es Dios mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy necesitamos escuchar profundamente la voz de Dios. La humanidad sigue necesitando hombres y mujeres atentos a escuchar la voz del Se\u00f1or que haga efecto en nuestras actitudes y comportamientos y nos conduzca a encontrar la verdad del camino, a transformar nuestras vidas desde dentro de nosotros mismos. Juan era un profeta, y m\u00e1s que un profeta. Era el mensajero que ven\u00eda preparando caminos y enderezando senderos. Para nosotros es una invitaci\u00f3n a un esfuerzo personal y colectivo para que, desde una visi\u00f3n cr\u00edtica de la realidad, trabajemos m\u00e1s para crear las condiciones que favorezcan la justicia, la libertad y la solidaridad.<\/p>\n\n\n\n<p>San Pablo tambi\u00e9n, cuando escribe a los filipenses, se refiere a la solidaridad: \u201cSiempre que rezo por ustedes, lo hago con gran alegr\u00eda. Porque han sido colaboradores m\u00edos en la obra del evangelio, desde el primer d\u00eda hasta hoy\u201d. La solidaridad es una tarea necesaria en el adviento. Es la recepci\u00f3n, en nuestras vidas, de una voz que nos impulsa a llenarnos de amor y compasi\u00f3n para compartir con los m\u00e1s necesitados. S\u00f3lo as\u00ed podremos celebrar el verdadero sentido de la Navidad. La solidaridad es el nombre del futuro y el precio de la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre nosotros, que nos consideramos cristianos, decimos muchas veces que una corriente de esperanza, de b\u00fasqueda de algo y de alguien, es la sustancia del adviento. Pero la realidad de lo que vivimos en nuestros ambientes es radicalmente distinta, al parecer ya no esperamos mucho; a nuestras comunidades les falta la vivencia de ser comunidades de esperanza. La esperanza bien podr\u00eda ser una tarea prioritaria del adviento. Un camino de adviento es llevar a los hombres y mujeres al descubrimiento de la esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>De todo esto tenemos una fiel promesa que fortalece dicha esperanza: \u201cY todos ver\u00e1n la salvaci\u00f3n de Dios\u201d. As\u00ed lo expresa Lucas. Que en este adviento, mientras esperamos y preparamos el retorno definitivo del Hijo de Dios, cambiemos nuestras amarguras en gozo y alegr\u00eda, que son los aut\u00e9nticos frutos de la justicia y el amor.<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-41fa6e73-a51a-46ac-8051-c90428776464\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Sermon-Adviento-2-C-Spanish.docx\">Word \u2013 Adviento 2 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Sermon-Adviento-2-C-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-41fa6e73-a51a-46ac-8051-c90428776464\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-f76c7f73-300d-4b62-9ff0-8fb357153d03\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Sermon-Adviento-2-C-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Adviento 2 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/Sermon-Adviento-2-C-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-f76c7f73-300d-4b62-9ff0-8fb357153d03\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[871,869],"class_list":["post-317749","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-adviento-2c","category-adviento-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2024-12-08","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168891},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Adviento 2 (C) \u2013 2024 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Adviento 2 (C) \u2013 2024\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Baruc 5:1\u20139 o Malaqu\u00edas 3:1\u20134; San Lucas 1:68\u201379 [= \u2020 C\u00e1ntico 9 LOC]; Filipenses 1:3\u201311; San Lucas 3:1\u20136 Celebramos el segundo domingo de adviento. El domingo pasado inici\u00e1bamos el camino hacia la Navidad, es decir, el comienzo de un nuevo a\u00f1o al encuentro de aquel Jes\u00fas que es la clave que da sentido a [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-11-24T20:52:39+00:00\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"5 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/\",\"name\":\"Adviento 2 (C) \u2013 2024 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/A2-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\",\"datePublished\":\"2024-11-22T19:04:41+00:00\",\"dateModified\":\"2025-11-24T20:52:39+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/A2-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/A2-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Adviento 2 (C) \u2013 2024\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Adviento 2 (C) \u2013 2024 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Adviento 2 (C) \u2013 2024","og_description":"LCR: Baruc 5:1\u20139 o Malaqu\u00edas 3:1\u20134; San Lucas 1:68\u201379 [= \u2020 C\u00e1ntico 9 LOC]; Filipenses 1:3\u201311; San Lucas 3:1\u20136 Celebramos el segundo domingo de adviento. El domingo pasado inici\u00e1bamos el camino hacia la Navidad, es decir, el comienzo de un nuevo a\u00f1o al encuentro de aquel Jes\u00fas que es la clave que da sentido a [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2025-11-24T20:52:39+00:00","twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/","name":"Adviento 2 (C) \u2013 2024 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/A2-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png","datePublished":"2024-11-22T19:04:41+00:00","dateModified":"2025-11-24T20:52:39+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/A2-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/11\/A2-2024-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-2-c-8-de-diciembre-de-2024\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Adviento 2 (C) \u2013 2024"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":871,"label":"Adviento 2c"},{"value":869,"label":"Adviento C"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"menu":false,"hero":false,"callout-image":false},"uagb_author_info":{"display_name":"Scott Rands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"LCR: Baruc 5:1\u20139 o Malaqu\u00edas 3:1\u20134; San Lucas 1:68\u201379 [= \u2020 C\u00e1ntico 9 LOC]; Filipenses 1:3\u201311; San Lucas 3:1\u20136 Celebramos el segundo domingo de adviento. El domingo pasado inici\u00e1bamos el camino hacia la Navidad, es decir, el comienzo de un nuevo a\u00f1o al encuentro de aquel Jes\u00fas que es la clave que da sentido a&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/317749","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=317749"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=317749"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}