{"id":326763,"date":"2024-12-30T16:44:07","date_gmt":"2024-12-30T21:44:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=326763"},"modified":"2025-11-24T15:56:59","modified_gmt":"2025-11-24T20:56:59","slug":"2-navidad-5-de-enero-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/2-navidad-5-de-enero-de-2025\/","title":{"rendered":"2 Navidad \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/navidad-2\/\">LCR: Jerem\u00edas 31:7-14; Salmo 84 o 84:1\u20139 (= 84:1\u20138 LOC); Efesios 1:3-6;15-19a; San Mateo 2:13-15,19-23 o&nbsp;Lucas 2:41\u201352 o Mateo 2:1\u201312.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/2C-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-326765\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/2C-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/2C-2025-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/2C-2025-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/2C-2025-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/2C-2025-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>La liturgia de este domingo nos recuerda desde la Oraci\u00f3n Colecta que la encarnaci\u00f3n de Dios en la persona de Jes\u00fas restaura la dignidad de la naturaleza humana cuando se hace uno de nosotros compartiendo nuestra humanidad, a su vez nos permite compartir la vida divina elevando al ser humano a la categor\u00eda de hijo suyo por adopci\u00f3n. El misterio de la Encarnaci\u00f3n representa el mayor motivo de gozo para nosotros y debe llevar a todos los redimidos por la Gracia a expresar esa alegr\u00eda a todas las criaturas, de todas clases y condiciones y en todas las circunstancias de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>La dulce espera, con la que aguardamos la segunda venida del Se\u00f1or, es como la de aquella mujer que ans\u00eda el momento del alumbramiento, el cual se convierte en una manifestaci\u00f3n sobrenatural que inunda la vida del creyente con una alegr\u00eda que nada podr\u00e1 opacar. Mientras llega ese momento glorioso, somos en este tiempo mensajeros de esperanza para los que sufren y compa\u00f1eros de celebraci\u00f3n con los que est\u00e1n alegres, porque como cristianos sentimos en nuestro ser el efecto de la salvaci\u00f3n y la restauraci\u00f3n de nuestras personas en todas y cada una de las dimensiones del ser.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que antes \u00e9ramos sordos al mensaje de salvaci\u00f3n ahora abrimos nuestros o\u00eddos al Evangelio, los que \u00e9ramos ciegos nos dejamos iluminar por la Luz del Esp\u00edritu Santo, los lentos para responder al llamado por nuestra cojera espiritual somos sanados y capacitados para correr jubilosos al encuentro del Se\u00f1or en su palabra, en los sacramentos como fuente de vida y en los hermanos como respuesta visible de nuestra fe.<\/p>\n\n\n\n<p>El cristiano encuentra en la vida de la fe un torrente continuo, limpio y puro que le brinda consuelo y le conduce por los caminos de la vida en total y absoluta serenidad, ya que nada puede socavar la experiencia de aquel que acepta una nueva vida en Jes\u00fas; as\u00ed toda la existencia se torna en una constante experiencia de la presencia del Padre amoroso que nos cuida y alimenta, la fe se robustece y camino, a\u00fan con sus tramos escabrosos, se torna posible de transitar.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando experimentamos la presencia de Dios encontramos nuestro lugar seguro y nos disponemos para reconocer claramente las fuentes disponibles para saciar nuestra sed, reconociendo en la Iglesia la comunidad de fe de donde brotan los medios de gracia en los Sacramentos y la predicaci\u00f3n de la Santa Palabra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>El Se\u00f1or nos invita constantemente, a trav\u00e9s de su Palabra, a vivir en integridad delante de \u00c9l, y la Iglesia tiene la misi\u00f3n de ser maestra orient\u00e1ndonos, ense\u00f1\u00e1ndonos, corrigi\u00e9ndonos y anim\u00e1ndonos a mantenernos firmes. Es posible que muchas veces sintamos cansancio y suframos los efectos de nuestra antigua naturaleza ca\u00edda que nos hace tener dudas, sin embargo, unidos al cuerpo del Se\u00f1or, que es su Iglesia, podremos resistir y remar sin temor en el mar tempestuoso hasta encontrar la orilla de la paz interior que tanto buscamos.<\/p>\n\n\n\n<p>La promesa no puede fallar. El Ap\u00f3stol Pablo, en la carta a los Efesios, nos recuerda que \u201cHemos sido bendecidos con toda clase de bendiciones espirituales\u201d y que \u201cDios nos escogi\u00f3 en Cristo antes de la creaci\u00f3n del mundo\u201d.S\u00f3lo necesitamos pedir a Dios el don espiritual de la sabidur\u00eda para poder reconocer nuestra dignidad inquebrantable de Hijos suyos por adopci\u00f3n y, de esa manera, gozar de esa gran herencia que nos ha otorgado Cristo por su encarnaci\u00f3n, vida, muerte y resurrecci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es as\u00ed como el Evangelio de este domingo nos da un claro testimonio de como Dios act\u00faa en favor de la humanidad. En la vida cotidiana -y a trav\u00e9s de muchos medios- experimentamos la voz del Se\u00f1or; es necesario que aprendamos a escucharla y a discernir su mensaje con claridad. El cristiano que abre su mente y su coraz\u00f3n a la Gracia interpreta con sabidur\u00eda los signos que aparecen a su paso, acoge con alegr\u00eda el llamado que la Iglesia le hace a una vida de santidad y amor, defiende con entereza el mensaje restaurador del Evangelio y aporta su mejor esfuerzo para la salvaguarda del legado que Dios nos ha entregado en Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 y Mar\u00eda son cocientes de la responsabilidad que se les ha encomendado; con humildad aceptan el reto de cuidar al mismo Dios hecho hombre y es por eso que estos dos maravillosos personajes confrontan nuestra fe y nos llevan a preguntarnos si somos tambi\u00e9n conscientes de aquello que se nos entreg\u00f3 en el Bautismo y en la Eucarist\u00eda y que reaf\u00edrmanos con plena conciencia el d\u00eda de nuestra Confirmaci\u00f3n y cada domingo en la profesi\u00f3n de fe al recitar las palabras del Credo.<\/p>\n\n\n\n<p>No nos relata el evangelista Mateo cu\u00e1nto tiempo esperaron Jos\u00e9 y Mar\u00eda en Egipto; muy seguramente fueron tiempos dif\u00edciles en tierra extranjera, alejados de sus costumbres y de sus familias, con sus vidas amenazadas por la ambici\u00f3n de poder que hay en el mundo; sin embargo, fueron perseverantes y confiaron en la promesa, esperaron con el coraz\u00f3n y la mente abiertos y, cuando lleg\u00f3 el tiempo de Dios, emprendieron el camino de regreso a su tierra para dar cumplimiento al plan de salvaci\u00f3n. Dieron lo mejor de s\u00ed mismos desde su humilde situaci\u00f3n, pusieron todo el empe\u00f1o en la tarea encomendada siendo conscientes de su limitaci\u00f3n, pero permanecieron confiados en el accionar de Dios y dejaron para la eternidad un gran nombre que los reconoce en todo el orbe como Bienaventurados.<\/p>\n\n\n\n<p>Hemos recibido de Cristo el dep\u00f3sito de la fe en las Sagradas Escrituras y tenemos a nuestra disposici\u00f3n la Iglesia y a trav\u00e9s de ella los medios de Gracia, entre ellos los mas importantes, el Santo Bautismo y la Santa Comuni\u00f3n; es por ello que debemos revisar nuestra conciencia &nbsp;como creyentes y hacernos responsables ante Dios de todo lo que se nos ha dado y continuamos recibiendo a diario; debemos cuidar de la fe profesada y la gracia derramada sobre cada uno de nosotros el d\u00eda de nuestro Bautismo as\u00ed como del env\u00edo que el Se\u00f1or nos hizo en la Confirmaci\u00f3n para ser testigos fieles de Jes\u00fas. Debemos vivir una existencia transformada y transformadora a trav\u00e9s de la Eucarist\u00eda y la vida comunitaria en nuestra familia de fe que es la Iglesia.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-b93a6b5b-2b15-4c24-868f-798f68ae689e\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Sermon-2-Navidad-Spanish.docx\">Word \u2013 2 Navidad<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Sermon-2-Navidad-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-b93a6b5b-2b15-4c24-868f-798f68ae689e\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-83d1a2f2-cf74-4d2b-b6fc-aa8bd12f1d54\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Sermon-2-Navidad-Spanish.pdf\">PDF \u2013 2 Navidad<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2024\/12\/Sermon-2-Navidad-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-83d1a2f2-cf74-4d2b-b6fc-aa8bd12f1d54\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[876,879],"class_list":["post-326763","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-navidad","category-navidad-2"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-01-05","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169086},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>2 Navidad \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/2-navidad-5-de-enero-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"2 Navidad \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Jerem\u00edas 31:7-14; Salmo 84 o 84:1\u20139 (= 84:1\u20138 LOC); Efesios 1:3-6;15-19a; San Mateo 2:13-15,19-23 o&nbsp;Lucas 2:41\u201352 o Mateo 2:1\u201312. 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