{"id":326820,"date":"2025-01-02T11:49:22","date_gmt":"2025-01-02T16:49:22","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=326820"},"modified":"2025-11-24T16:16:08","modified_gmt":"2025-11-24T21:16:08","slug":"epifania-1-c-12-de-enero-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-1-c-12-de-enero-de-2025\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 1 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/epifania-1c\/\">LCR: Isa\u00edas 43:1\u20137; Salmo 29; Hechos 8:14\u201317; San Lucas 3:15\u201317, 21\u201322.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E1-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-326826\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E1-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E1-2025-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E1-2025-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E1-2025-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E1-2025-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Este domingo celebramos la festividad del Bautismo de nuestro Se\u00f1or dando cierre al tiempo lit\u00fargico de la Navidad. En la Navidad proclamamos el nacimiento de Jes\u00fas de Nazareth, Hijo de Dios y Dios mismo. Ahora, en el bautismo, siendo Jes\u00fas ya adulto, el Esp\u00edritu Santo interviene de manera directa y prodigiosa para recordarnos que ese joven jud\u00edo nazareno, Jes\u00fas, es efectivamente el Hijo amado de Dios, a quien \u00c9l ha elegido.<\/p>\n\n\n\n<p>La escena del bautismo relatada por san Lucas resulta muy gr\u00e1fica y diciente. Estamos a orillas del Jord\u00e1n y hay un gran alboroto, pues una multitud ha venido a escuchar a Juan, el profeta popular que ofrece un bautismo masivo en las apacibles aguas del r\u00edo. Entre los seguidores de Juan hay personas de toda condici\u00f3n e ideolog\u00eda: fariseos, saduceos, publicanos, soldados y gente sencilla del pueblo. Lo que une a todos ellos es que sostienen la esperanza en que Juan sea el Mes\u00edas esperado, el ungido de Yahv\u00e9, el profeta que restaurar\u00e1 el Reino de Israel y expulsar\u00e1 a los invasores romanos. La predicaci\u00f3n de Juan puede dar ciertamente esa impresi\u00f3n, pues el profeta se mueve entre la muchedumbre invitando a volverse hacia Dios, proclamando la llegada del Reino y la cercan\u00eda del juicio divino. Sin embargo, Juan responde a sus seguidores negando esas expectativas mesi\u00e1nicas y reconoci\u00e9ndose como quien prepara el camino de alguien mayor que \u00e9l, a quien no merece ni siquiera desatar la correa de sus sandalias. Juan da testimonio p\u00fablico acerca de Aquel que no bautizar\u00e1 ritualmente en agua, sino con el Esp\u00edritu Santo para salvaci\u00f3n de los pecados. La tensi\u00f3n del relato aumenta progresivamente en la medida en que Juan describe la acci\u00f3n del Mes\u00edas y anuncia las buenas nuevas al pueblo.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio de ese grupo variopinto que conformaba el movimiento de Juan el Bautista se encontraba este humilde carpintero Jes\u00fas, un joven galileo desconocido y sencillo, sin estudios, t\u00edtulos, armas o pedigr\u00ed alguno. Hasta aqu\u00ed Jes\u00fas ha tenido un perfil bajo participando del movimiento de Juan, motivado seguramente por sus b\u00fasquedas espirituales. Quiz\u00e1s es percibido por sus contempor\u00e1neos como un joven m\u00e1s, que muestra inquietudes religiosas. El bautismo en el Jord\u00e1n va a significar, entonces, la presentaci\u00f3n p\u00fablica y oficial de Jes\u00fas ante el pueblo como el Hijo de Dios. San Lucas narra que en el momento en que Juan bautizaba a todo el pueblo \u201ctambi\u00e9n Jes\u00fas fue bautizado\u201d (3:21), es decir, Jes\u00fas tom\u00f3 parte de este acto comunitario de arrepentimiento y conversi\u00f3n junto a los suyos, como uno m\u00e1s del pueblo, asumiendo su condici\u00f3n humana, su cultura hebrea y su religi\u00f3n jud\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>El momento culminante de la narraci\u00f3n ocurre en el bautizo, <em>mientras Jes\u00fas oraba<\/em>. La oraci\u00f3n de Jes\u00fas propicia tres signos visibles que hacen parte de las teofan\u00edas o manifestaciones de Dios: el cielo se abre, el Esp\u00edritu de Dios desciende en forma de paloma y se escucha una voz celestial. \u00bfQu\u00e9 significan estos tres signos de la intervenci\u00f3n de Dios en la vocaci\u00f3n y ministerio prof\u00e9tico de Jes\u00fas?<\/p>\n\n\n\n<p>La expresi\u00f3n \u201ccielos abiertos\u201d es un signo de la \u201capertura\u201d de Dios hacia la humanidad y, por tanto, de esperanza para el pueblo. El cielo, como morada de Dios en la tradici\u00f3n hebrea, se abre para restablecer una alianza nueva y eterna con Dios en Jes\u00fas. El \u201clugar\u201d celestial ya no va a permanecer cerrado a causa del pecado, sino que Dios restaura la comunicaci\u00f3n con el ser humano para su plena salvaci\u00f3n. El segundo signo evidencia que el mismo Esp\u00edritu de Dios creador que aletea sobre las aguas, que est\u00e1 presente en la encarnaci\u00f3n de Dios en Jes\u00fas y que le va a acompa\u00f1ar durante todo su ministerio, desciende en forma de una paloma sobre Jes\u00fas en se\u00f1al de escogencia y unci\u00f3n prof\u00e9tica. Finalmente, de manera portentosa, se escucha la voz de Dios que confirma: \u201cT\u00fa eres mi Hijo amado, a quien he elegido\u201d (3:22). Es una declaraci\u00f3n p\u00fablica de la identidad filial de Jes\u00fas respecto del Padre, pues conociendo a Jes\u00fas, se conoce al Padre y atendiendo a su mensaje de un Reino de amor y misericordia, se acoge el mensaje de Dios mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>A trav\u00e9s de la manifestaci\u00f3n y revelaci\u00f3n de Dios se confirma la identidad y la elecci\u00f3n de Jes\u00fas por el Padre, al ser proclamado Hijo del Alt\u00edsimo y ser ungido con el Esp\u00edritu de Dios. En el bautismo Jes\u00fas toma conciencia de su ser y su misi\u00f3n prof\u00e9tica, acepta el llamado a vivir en cumplimiento de la voluntad del Padre y se prepara para un ministerio que reci\u00e9n iniciar\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>La festividad del Bautismo nos recuerda que tambi\u00e9n nosotros hemos sido elegidos por Dios en nuestro bautismo. Hemos sido ungidos por el Esp\u00edritu Santo para que aceptemos la voluntad de Dios para nuestras vidas y nuestro mundo de manera consciente como lo hizo Jes\u00fas, aun a sabiendas de las renuncias, los sacrificios y las circunstancias dif\u00edciles que como profetas y profetizas del Reino debemos afrontar. Al hacer memoria del bautismo de nuestro Se\u00f1or, tambi\u00e9n tenemos la oportunidad de renovar nuestro propio pacto bautismal, de hacernos conscientes de la vocaci\u00f3n a la que Dios nos ha llamado, y de tomar en serio el profundo significado de este rito, transformando nuestro ser y nuestro actuar como verdaderos hijos e hijas de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Que tambi\u00e9n nosotros, en el esp\u00edritu del texto de Isa\u00edas que hemos escuchado hoy, sintamos la voz del Padre amoroso que nos llama por nuestro nombre y nos recuerda que a \u00c9l pertenecemos. \u00c9l nos ha escogido y ungido para recordarnos hoy: <em>T\u00fa, Susana, Pedro, Camila <\/em>(se pueden mencionar nombres de personas de la congregaci\u00f3n)<em> eres mi hijo e hija amada, a quien he elegido<\/em>. Que en este d\u00eda asumamos con fe y compromiso el sentido de nuestro bautismo. Que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p>(Al finalizar y en vez de la profesi\u00f3n del Credo, se puede invitar a la congregaci\u00f3n a renovar el Pacto bautismal, LOC, p. 224s.).<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-9ef6d49f-a8fd-4038-9f75-94e117d76abf\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-1-C-Spanish.docx\">Word \u2013 Epifan\u00eda 1 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-1-C-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-9ef6d49f-a8fd-4038-9f75-94e117d76abf\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-44944075-d0e6-4fda-b4cd-5a467a432fce\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-1-C-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Epifan\u00eda 1 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-1-C-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-44944075-d0e6-4fda-b4cd-5a467a432fce\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1005,1004],"class_list":["post-326820","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-epifania-1c","category-epifania-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-01-12","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169079},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 1 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-1-c-12-de-enero-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 1 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Isa\u00edas 43:1\u20137; Salmo 29; Hechos 8:14\u201317; San Lucas 3:15\u201317, 21\u201322. 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