{"id":327289,"date":"2025-01-07T16:29:12","date_gmt":"2025-01-07T21:29:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=327289"},"modified":"2025-11-24T16:14:43","modified_gmt":"2025-11-24T21:14:43","slug":"epifania-3-c-26-de-enero-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-26-de-enero-de-2025\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 3 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/epifania-3c\/\">LCR: Nehem\u00edas 8:1\u20133, 5\u20136, 8\u201310; Salmo 19; 1 Corintios 12:12\u201331a; San Lucas 4:14\u201321.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-327297\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E3-2025-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E3-2025-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E3-2025-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E3-2025-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Coinciden hoy la primera lectura y el Evangelio en una cosa: el pueblo congregado para escuchar la Escritura. El libro de Nehem\u00edas nos cuenta que el pueblo se congreg\u00f3 y pidi\u00f3 al maestro Esdras que le leyera la Ley. El maestro y sacerdote lee para el pueblo congregado aquella ley dada por Dios a Mois\u00e9s. A muchos hizo llorar, sin embargo, Esdras consuela al pueblo haci\u00e9ndole ver que la Palabra que escuchan no es para atormentarse ni pensar de manera pesimista. La Palabra es para alentar y dar vida, para aventurarse en el camino que Dios propone.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, en el escenario que nos describe el evangelista Lucas en la sinagoga de Nazaret, no es un sacerdote quien lee la Escritura; es un laico, un vecino del pueblo que todos conocen, Jes\u00fas, el hijo de Mar\u00eda y Jos\u00e9. En esta ocasi\u00f3n nadie llora, pero s\u00ed quedan a la expectativa de alguna palabra o comentario a prop\u00f3sito de la lectura que Jes\u00fas ha proclamado.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n para nosotros estas palabras tomadas del profeta Isa\u00edas deber\u00edan generar expectativa: \u00bfqu\u00e9 es lo que dice el texto prof\u00e9tico y cu\u00e1l es el horizonte que abre en la mente de Jes\u00fas? En la perspectiva narrativa del evangelista Lucas esta escena en la sinagoga de Nazaret es de gran importancia porque es justamente aqu\u00ed donde va a quedar oficialmente inaugurado el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, sin \u201cbombos ni platillos\u201d, m\u00e1s bien en un ambiente de rechazo y hostilidad de sus propios vecinos; pero es aqu\u00ed donde Jes\u00fas decide que es el momento de iniciar su ministerio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de reflexionar sobre ese plan de trabajo de Jes\u00fas, tomado del profeta Isa\u00edas, es importante que nos ubiquemos en el tiempo en que estamos hoy y el que vive Jes\u00fas. Por un lado, estamos comenzando el a\u00f1o lit\u00fargico -en el cual seremos acompa\u00f1ados por el evangelista Lucas en la mayor\u00eda de los domingos-, por otro, es importante que tengamos presente lo que ha pasado con Jes\u00fas antes de aquel s\u00e1bado en el cual qued\u00f3 inaugurado su ministerio p\u00fablico, pues se trata de dos momentos esenciales en su vida: el bautismo y las tentaciones en el desierto.<\/p>\n\n\n\n<p>Miremos el bautismo de Jes\u00fas como la toma de decisi\u00f3n m\u00e1s importante de su vida: entrar en las aguas del r\u00edo Jord\u00e1n para salir limpio y renovado, para ponerse al servicio exclusivo de lo que \u00e9l considera esencial: la implantaci\u00f3n del reinado de Dios en este mundo. Hasta aqu\u00ed no hay ning\u00fan problema, \u00e9sa fue su decisi\u00f3n; la orientaci\u00f3n que dar\u00e1 a su vida queda trazada con su bautismo. Sin embargo, ninguna decisi\u00f3n -por m\u00e1s que se haya pensado y est\u00e9 aparentemente clara- est\u00e1 exenta de la duda, el temor, el miedo al fracaso o de la incertidumbre sobre el mejor medio o camino para lograrlo de manera f\u00e1cil, sencilla y r\u00e1pida\u2026 Esto es lo que en esencia nos quiere mostrar Lucas con el relato de las tentaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Una vez superado el momento de las dudas e incertidumbres, vemos a Jes\u00fas en la sinagoga, proclamando el citado pasaje de Isa\u00edas. En primer lugar, hay una convicci\u00f3n profunda de que todo lo que vendr\u00e1 es obra del Esp\u00edritu: \u201cel Esp\u00edritu del Se\u00f1or est\u00e1 sobre m\u00ed\u201d, o mejor a\u00fan, <em>en <\/em>m\u00ed. En sentido estricto, Jes\u00fas no tiene que inventar nada; basta seguir la direcci\u00f3n que marca el Esp\u00edritu. En segundo lugar, Jes\u00fas siente, en lo profundo de su ser, que ese Esp\u00edritu lo ha ungido y lo ha enviado. Aqu\u00ed podemos conectar esa experiencia de Jes\u00fas con su bautismo. Por nuestro lado, examinemos hasta d\u00f3nde nuestra vocaci\u00f3n de servicio est\u00e1 conectada con esta experiencia de Jes\u00fas; pensemos si bautismo, unci\u00f3n y env\u00edo forman parte de nuestra experiencia de fe. Si no es as\u00ed, es el mejor momento de pedir el Esp\u00edritu que inunde nuestro ser y nos ayude a conectar con el Jes\u00fas del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa unci\u00f3n y env\u00edo por parte del Esp\u00edritu tienen una finalidad muy concreta y espec\u00edfica que Jes\u00fas ir\u00e1 desarrollando a lo largo de su ministerio en Galilea, a lo largo del camino hacia Jerusal\u00e9n y en la misma Jerusal\u00e9n. Miremos esas acciones y pensemos si esas tareas forman tambi\u00e9n parte de nuestro ministerio.<\/p>\n\n\n\n<p>Primera tarea: la unci\u00f3n y el env\u00edo tienen como fin \u00faltimo el <em>anuncio de la Buena Noticia a los pobres,<\/em> a los <em>anawin<\/em>, a esos que no son importantes para nadie. La Buena Nueva consiste en acogerlos, abrazarlos y decirles que ellos son los preferidos de Dios quien no quiere que ninguno de ellos se sienta excluido, marginado, oprimido. Pensemos: \u00bfes esa la calidad de nuestro anuncio?<\/p>\n\n\n\n<p>Segunda tarea: <em>\u201cme ha enviado a anunciar la libertad a los cautivos\u201d<\/em>. Y \u00bfqui\u00e9nes eran los \u201ccautivos\u201d en la \u00e9poca de Jes\u00fas?: todos aquellos que hab\u00edan perdido el contacto con el Dios del amor y la libertad a causa de una religi\u00f3n mal enfocada. Y \u00bfqui\u00e9nes son los cautivos de hoy? Analicemos si estamos nosotros aportando al cautiverio de la gente con ciertas pr\u00e1cticas y ense\u00f1anzas distorsionadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tercera tarea: <em>\u201cme ha enviado a devolver la vista a los ciegos\u201d<\/em>. \u00a1Qu\u00e9 cantidad de ciegos encontr\u00f3 Jes\u00fas! Esa ceguera era el producto de una religi\u00f3n que hab\u00eda ocultado el verdadero rostro de Dios y, en su lugar, hab\u00eda erigido la ley como objeto de culto y adoraci\u00f3n. Miremos si nuestros hermanos logran ver bien o si tambi\u00e9n andan ciegos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuarta tarea: <em>\u201cme ha enviado para poner en libertad a los oprimidos\u201d.<\/em> Toda la historia de Israel est\u00e1 centrada en las acciones liberadoras de Dios; sin embargo, Jes\u00fas nace y crece en un pueblo profundamente oprimido, no s\u00f3lo por las estructuras pol\u00edticas, sociales y econ\u00f3micas injustas, sino por un sistema religioso que utilizaba el nombre de Dios m\u00e1s para oprimir que para mostrar el camino de la libertad y el goce de sentirse amado y acogido por Dios. \u00bfC\u00f3mo est\u00e1 nuestra congregaci\u00f3n al respecto?<\/p>\n\n\n\n<p>Quinta tarea: <em>\u201cme ha enviado para proclamar el a\u00f1o de gracia del Se\u00f1or\u201d<\/em>. El \u201ca\u00f1o de gracia\u201d era un antiguo anhelo del pueblo, un sue\u00f1o que nunca pudo ver realizado. Consist\u00eda en que, al menos por un a\u00f1o, se sintiera de manera real y concreta esa presencia liberadora de Dios, pero no s\u00f3lo de manera espiritual; el pueblo esperaba el d\u00eda en el que de verdad no tuvieran que preocuparse por sus deudas, que cada uno pudiera sentirse amo y se\u00f1or de un terreno donde producir su alimento sin tener que entregar la cuarta parte de los frutos a ninguno. El <em>a\u00f1o de gracia<\/em> involucraba todos los aspectos de la vida. \u00bfEstaremos nosotros necesitados de un a\u00f1o de gracia? \u00bfC\u00f3mo podremos comenzar a proclamarlo?<\/p>\n\n\n\n<p>En torno a estas cinco tareas anunciadas por Isa\u00edas, el evangelista Lucas estructura todo el ministerio p\u00fablico de Jes\u00fas, desde Galilea hasta Jerusal\u00e9n. Ning\u00fan pasaje de su evangelio puede ser explicado ni entendido de manera suficiente si no le ponemos este filtro. Dicho de otro modo, si queremos entender -y ayudar a entender mejor el evangelio de Lucas- tenemos que utilizar siempre esta clave de lectura y comprensi\u00f3n: las tareas para las cuales Jes\u00fas es ungido y enviado. Tenemos pues un gran desaf\u00edo, no s\u00f3lo entender el evangelio, sino llevarlo a la vida y a la pr\u00e1ctica concreta. As\u00ed nos lo demuestra Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-d2b04428-7b6f-41bd-8178-7fc70157764d\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-3-C-Spanish.docx\">Word \u2013 Epifan\u00eda 3 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-3-C-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d2b04428-7b6f-41bd-8178-7fc70157764d\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-0e298341-eb05-4eac-be9c-d27c8603a209\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-3-C-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Epifan\u00eda 3 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-3-C-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-0e298341-eb05-4eac-be9c-d27c8603a209\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1007,1004],"class_list":["post-327289","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-epifania-3c","category-epifania-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-01-26","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 3 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-3-c-26-de-enero-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 3 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Nehem\u00edas 8:1\u20133, 5\u20136, 8\u201310; Salmo 19; 1 Corintios 12:12\u201331a; San Lucas 4:14\u201321. 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