{"id":328295,"date":"2025-01-27T09:25:49","date_gmt":"2025-01-27T14:25:49","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=328295"},"modified":"2025-11-24T16:11:09","modified_gmt":"2025-11-24T21:11:09","slug":"epifania-6-c-16-de-febrero-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-6-c-16-de-febrero-de-2025\/","title":{"rendered":"Epifan\u00eda 6 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/epifania-6c\/\">LCR: Jerem\u00edas 17:5\u201310; Salmo 1; 1 Corintios 15:12\u201320; San Lucas 6:17\u201326.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"536\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E6-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-328297\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E6-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x536.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E6-2025-Sermon-Graphic-SP-300x157.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E6-2025-Sermon-Graphic-SP-768x402.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E6-2025-Sermon-Graphic-SP-480x251.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/E6-2025-Sermon-Graphic-SP.png 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><em>\u00abBendito el hombre que conf\u00eda en m\u00ed, que pone en m\u00ed su esperanza.\u00bb<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Bendici\u00f3n, bienaventuranza, ayes y maldici\u00f3n. \u00c9stos son los temas de nuestras lecturas para este sexto Domingo despu\u00e9s de la Epifan\u00eda. Sin duda son temas que nos interesan a todos ya que con tanta frecuencia nos saludamos y despedimos invocando las bendiciones de Dios. Pero \u00bfen qu\u00e9 consiste la bendici\u00f3n o la bienaventuranza? \u00bfEn qu\u00e9 consiste la maldici\u00f3n para el ser humano? Las Sagradas Escrituras nos proponen algunas respuestas bastantes sencillas a estas preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, escuchamos parte del mensaje del profeta Jerem\u00edas. Es un texto elegante y po\u00e9tico como tantos textos del Primer Testamento, y se expresa con im\u00e1genes que encontramos a trav\u00e9s en otros pasajes de la Biblia: <em>el \u00e1rbol frondoso cerca del r\u00edo y el arbusto en el desierto. <\/em>El profeta nos ense\u00f1a que la bendici\u00f3n consiste en confiar en el Se\u00f1or y en poner nuestra esperanza en \u00e9l. El que conf\u00eda en Dios ser\u00e1 como el \u00e1rbol plantado a la orilla del r\u00edo, tendr\u00e1 abundancia de vida, ser\u00e1 frondoso y no le faltar\u00e1 nada, aun en los tiempos dif\u00edciles.La vida bienaventurada resulta, por lo tanto, de confiar en Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta imagen de la bienaventuranza se contrasta con la maldici\u00f3n. Para Jerem\u00edas, el hombre maldito -literalmente de quien se habla mal o que se condena- es aquel que pone su fe, su confianza, en los seres humanos. La historia del antiguo Israel y Jud\u00e1, tan conocida por el profeta porque la vivi\u00f3 en carne propia, muestra con claridad que confiar en los hombres y las fuerzas de los potentados de este mundo es el camino al desastre. Para Israel y Jud\u00e1 en general, y espec\u00edficamente para la generaci\u00f3n de Jerem\u00edas, apartarse de Dios y confiar en los hombres signific\u00f3 destrucci\u00f3n y exilio.&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El Salmo 1 tambi\u00e9n nos propone el contraste entre el bienaventurado y los malvados. Nos ense\u00f1a que el dichoso evita el consejo de los malos porque busca instruirse con la ley de Dios y se deleita meditando en su palabra. Los rabinos que comentan sobre este salmo se\u00f1alan la diferencia entre el bienaventurado y los escarnecedores; el que conf\u00eda en Dios le hace caso mientras los imp\u00edos crean rumores y chismean entre s\u00ed. El creyente fundamenta su vida en la palabra de Dios, por eso es firme como el \u00e1rbol y prospera; los malvados siguen a las mentiras y por eso son como el tamo que arrebata el viento y su senda termina en la perdici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay otro punto interesante en los comentarios rab\u00ednicos sobre el Salmo 1. Se\u00f1alan que la estructura de este salmo y del segundo, muestra que son en realidad uno solo. El bienaventurado del Salmo 1 es el mismo al que Dios llama su hijo en el Salmo 2. Como cristianos podemos entender que Cristo es el sumo ejemplo de la bienaventuranza porque \u00e9l mismo es la Palabra y el Hijo de Dios, el \u00fanico cuyo coraz\u00f3n no le enga\u00f1\u00f3 confiando en los poderes y potentados del mundo. Por confiar en su Padre celestial, Cristo incluso venci\u00f3 a los poderes del mundo con su gloriosa resurrecci\u00f3n, haciendo posible para nosotros participar en su victoria y dicha.<\/p>\n\n\n\n<p>El ap\u00f3stol San Pablo, escribiendo a los corintios, nos recuerda que la resurrecci\u00f3n de Cristo es la verdad principal de nuestra fe: <em>Y si Cristo no resucit\u00f3, la fe de ustedes no vale para nada: todav\u00eda siguen en sus pecados.<\/em> Si deseamos ser bienaventurados, debemos estar firmes en esta convicci\u00f3n: Cristo resucit\u00f3 y nos ofrece perd\u00f3n y vida abundante en \u00e9l, no s\u00f3lo para este tiempo sino para un futuro eterno.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo tambi\u00e9n nos ense\u00f1a sobre el contraste de la bienaventuranza y la maldici\u00f3n en el \u201cSerm\u00f3n del Llano\u201d de Lucas: <em>\u00abDichosos ustedes los pobres, pues de ustedes es el reino de Dios. Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, pues quedar\u00e1n satisfechos. Dichosos ustedes los que ahora lloran, pues despu\u00e9s reir\u00e1n\u00bb. <\/em>Dios convertir\u00e1 nuestro llanto en alegr\u00eda, nuestras tristezas en gritos de j\u00fabilo. Aqu\u00ed el Se\u00f1or plantea una palabra de esperanza. Los que sufren ahora recibir\u00e1n dicha en el reino de Dios. Implicado es que deber\u00e1n mantener su confianza en Dios y no enga\u00f1arse creyendo en los seres humanos que ofrecen bendiciones temporales y soluciones f\u00e1ciles.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n ofrece una advertencia para los que vivimos en sociedades de abundancia material: \u00ab<em>Pero \u00a1ay de ustedes los ricos, pues ya han tenido su alegr\u00eda! \u00a1Ay de ustedes los que ahora est\u00e1n satisfechos, pues tendr\u00e1n hambre! \u00a1Ay de ustedes los que ahora r\u00eden, pues van a llorar de tristeza!\u00a1Ay de ustedes cuando todo el mundo los alabe, pues as\u00ed hac\u00edan los antepasados de esa gente con los falsos profetas!\u00bb. <\/em>Si nuestra prosperidad nos aparta de Dios, si nuestro orgullo nos lleva a confiar m\u00e1s en nosotros mismos que esperar en el Se\u00f1or, \u00a1ay de nosotros! Cuando nuestra atenci\u00f3n al trabajo y al dinero nos deja \u201csin tiempo\u201d para Dios, o cuando nuestros \u00e9xitos nos llenan el orgullo por nuestra capacidad e inteligencia, los \u00abayes\u00bb son para nosotros. Puede nos vaya bien materialmente, pero habremos perdido de la esencia de la bendici\u00f3n, la comuni\u00f3n con nuestro Padre celestial.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso, la ense\u00f1anza de Cristo nos debe instar a tener mucho cuidado sobre las prioridades de nuestra vida. Si podemos volver al mensaje de Jerem\u00edas, recordaremos que el riesgo de enga\u00f1arnos y apartarnos del camino de la bienaventuranza es grande: <em>\u00abNada hay tan enga\u00f1oso y perverso como el coraz\u00f3n humano. \u00bfQui\u00e9n es capaz de comprenderlo?\u00bb. <\/em>&nbsp;Es f\u00e1cil convencernos de que todo est\u00e1 cuando no lo est\u00e1, pero buscar a Dios, meditar en su Palabra y seguir a su Hijo deber\u00e1n ser nuestro anhelo y prioridad. Aunque vengan momentos dif\u00edciles y duros, si confiamos en el Se\u00f1or, seremos <em>como el \u00e1rbol plantado junto a corrientes de aguas que da fruto en su tiempo\u2026 y todo lo que hace prosperar\u00e1<\/em>, y podremos llenarnos de gozo porque grandes cosas nos esperan en el reino de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><em>\u00abBendito el hombre que conf\u00eda en m\u00ed, que pone en m\u00ed su esperanza\u00bb,<\/em> dice el Se\u00f1or. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Dr. Jack Lynch<\/em><\/strong><em> es un presb\u00edtero de la Di\u00f3cesis Episcopal de Long Island y Vicario de Saint Mary\u2019s Episcopal Church, Brooklyn, Nueva York.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-51f4dc27-48da-4dab-aaf5-9447fd247f5d\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-6-C-Spanish.docx\">Word \u2013 Epifan\u00eda 6 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-6-C-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-51f4dc27-48da-4dab-aaf5-9447fd247f5d\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-0a96f6aa-d9ac-4709-bb4d-d7891157bcba\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-6-C-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Epifan\u00eda 6 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Sermon-Epifania-6-C-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-0a96f6aa-d9ac-4709-bb4d-d7891157bcba\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1010,1004],"class_list":["post-328295","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-epifania-6c","category-epifania-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-02-16","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Epifan\u00eda 6 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/epifania-6-c-16-de-febrero-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Epifan\u00eda 6 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Jerem\u00edas 17:5\u201310; Salmo 1; 1 Corintios 15:12\u201320; San Lucas 6:17\u201326. \u00abBendito el hombre que conf\u00eda en m\u00ed, que pone en m\u00ed su esperanza.\u00bb Bendici\u00f3n, bienaventuranza, ayes y maldici\u00f3n. \u00c9stos son los temas de nuestras lecturas para este sexto Domingo despu\u00e9s de la Epifan\u00eda. 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