{"id":330014,"date":"2025-03-03T17:09:12","date_gmt":"2025-03-03T22:09:12","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=330014"},"modified":"2025-11-24T17:15:45","modified_gmt":"2025-11-24T22:15:45","slug":"cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/","title":{"rendered":"Cuaresma 3 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/cuaresma-3c\/\">LCR: \u00c9xodo 3:1-15; Salmo 63:1-8; 1 Corintios 10:1-13; San Lucas 13:1-9.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-330018\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Nos encontramos a la mitad del camino cuaresmal y la palabra del Se\u00f1or nos propone, en el evangelio seg\u00fan San Lucas, una par\u00e1bola que invita a comparar la vida espiritual con una planta productiva de la cual se esperan abundantes frutos para alimentar a muchos y para el deleite de su cultivador.<\/p>\n\n\n\n<p>Los que hemos tenido la oportunidad de labrar la tierra, o por lo menos visitar los campos, sabemos que, con el correr del tiempo, y m\u00e1s a\u00fan en \u00e9pocas de sequ\u00eda, el suelo puede tornarse duro y \u00e1rido y requiere ser removido, abonado, tratado con insumos especiales y regado con agua fresca para que recupere su productividad; as\u00ed nos lo ense\u00f1a el mismo Jes\u00fas en la par\u00e1bola del sembrador donde pone de presente que existen suelos pedregosos y espinosos y otros de tierra buena y productiva.<\/p>\n\n\n\n<p>En este sentido, nuestra vida interior puede llenarse de abrojos y tornarse dif\u00edcil, \u00e1rida y a veces vac\u00eda o incluso puede aparecer ante los dem\u00e1s muy bien cuidada -como la higuera del evangelio de hoy, la cual se muestra verde y frondosa, aparentemente saludable y fuerte-, pero que no produce ning\u00fan fruto que pueda transmitir amor, bienestar y alegr\u00eda al entono en que vivimos, particularmente en los espacios m\u00e1s valiosos de nuestra existencia como la familia, la iglesia o nuestro lugar de trabajo o estudio.<\/p>\n\n\n\n<p>Como creyentes que somos, podemos asistir a los ritos penitenciales de esta cuaresma, aplicar ceniza sobre nuestra cabeza o en nuestra frente, dejar de consumir determinados alimentos e incluso abstenernos de cosas buenas como sacrificio de ofrenda a Dios; pero si no ablandamos el coraz\u00f3n frente a las necesidades de nuestros hermanos y nos disponemos al servicio, si no flexibilizamos los juicios hacia los otros acept\u00e1ndolos tal como son, si no abrimos la conciencia hacia la comunidad en la cual formamos una familia de fe para construir relaciones sanas y duraderas con Cristo y con el pr\u00f3jimo, es posible que todos los gestos externos, aun siendo&nbsp; importantes, bien intencionados y est\u00e9ticamente hermosos, se queden en la sola apariencia de la higuera y, por m\u00e1s que se busquen verdaderos frutos en ellos, no se encuentren evidencias de una verdadera vida cristiana en la que la misericordia sea la marca fundamental, tal como nos lo propone Jes\u00fas,<\/p>\n\n\n\n<p>Somos seres espirituales en constante construcci\u00f3n y, aunque estamos llamados a la perfecci\u00f3n, el camino para alcanzarla abarca toda nuestra vida. Somos personas ordinarias, como Mois\u00e9s; quiz\u00e1 nuestro fuerte no son los discurso elaborados y llamativos, tal vez no tengamos suficiente credibilidad frente a nuestros hermanos porque caminamos por la misma senda que ellos y padecemos las mismas limitaciones; no somos los super humanos que quisi\u00e9ramos ser, no somos superiores y seguramente ni siquiera mejores que ellos, como lo recuerda Jes\u00fas en el Evangelio de hoy al mencionar a los galileos sacrificados por Pilatos o&nbsp; a las v\u00edctimas del desplome de la torre de Silo\u00e9, pero hemos sido escogidos y llamados por \u00c9l, quien nos fortalece y capacita permanentemente para dar testimonio de su amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Mois\u00e9s ten\u00eda dificultades con su expresi\u00f3n verbal, era un hombre inseguro y temeroso, arrancado de su hogar por la violencia y criado por extra\u00f1os en una cultura extra\u00f1a, sin embargo Dios le revela su fuerza a trav\u00e9s del fuego que no se extingue, su santidad en la tierra sagrada y su santo nombre \u201cYo Soy\u201d para mostrarnos que \u00c9l es el \u00fanico Dios verdadero, a quien se le puede identificar, conocer y amar, y quien nos cre\u00f3 a su imagen y semejanza, y nos dio un nombre, el d\u00eda de nuestro Bautismo, otorg\u00e1ndonos una identidad propia y particular que debemos dignificar en nosotros y en los dem\u00e1s, ya que todo ser humano, como hijo de Dios, debe ser respetado, reconocido y amado.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda estructura humana pol\u00edtica, econ\u00f3mica, social o incluso religiosa que degrade al ser humano, no puede tener su origen y permanencia en el Dios de amor. Cu\u00e1ntos hermanos nuestros sufren y anhelan consuelo para sus vidas, en palabras del salmista como tierra seca, agostada, sin agua, deseando oportunidades de vida que les permitan liberarse del yugo de la esclavitud del pecado personal y social. Como iglesia estamos llamados a denunciar esas estructuras injustas que oprimen a los pueblos y no les permiten descubrir su dignidad de hijos de Dios. El mensaje cuaresmal est\u00e1 dirigido a todos, a cada cristiano llamado a recuperar su conciencia individual de criatura con vocaci\u00f3n a la libertad y a la felicidad. Tambi\u00e9n como colectivo debemos reconocer el valor de la casa com\u00fan, generando espacios donde haya bienestar para todos y no solo para unos pocos, donde haya trabajo digno y bien pagado, educaci\u00f3n, salud, recreaci\u00f3n y descanso.<\/p>\n\n\n\n<p>Han pasado siglos de historia y la humanidad necesita seguir escuchando la voz del Se\u00f1or que nos ha hablado desde siempre. El ap\u00f3stol Pablo, en la carta a los Corintios, nos recuerda que ya desde el caminar del pueblo de Israel por el desierto Cristo estaba presente en cada momento, en la mano poderosa de Dios cuidando de su pueblo, en la nube protectora y refrescante contra el candente sol; evoca a Cristo como la verdadera y eterna pe\u00f1a de Horeb y la luz resplandeciente y orientadora de la columna de fuego que indicaba el camino como presencia iluminadora del Esp\u00edritu Santo.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de la salvaci\u00f3n, desde el principio hasta nuestros d\u00edas, muestra la presencia amorosa de Dios que nos invita a no repetir los errores del pasado, sino a reflexionar en ellos como ejemplo para construir un mundo mejor, libre de guerras, fanatismos, segregaciones y destrucci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es necesario dirigir nuestros anhelos m\u00e1s profundos a una verdadera conversi\u00f3n, removiendo de nuestros corazones todo lo negativo para permitir que el agua fresca de los sacramentos y el fertilizante de la Palabra Divina nos cambie por dentro y por fuera, permiti\u00e9ndonos construir comunidades nuevas y transformadoras, selladas por el amor, que sirvan de ejemplo al mundo para que surja una nueva generaci\u00f3n de cristianos que demos frutos abundantes de testimonio para llegar a la consolidaci\u00f3n de una Iglesia pascual renovada.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-fd6bd0b1-6ca2-4ce6-9278-605f73ff4ddb\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Sermon-Cuaresma-3-C-Spanish.docx\">Word \u2013 Cuaresma 3 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Sermon-Cuaresma-3-C-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-fd6bd0b1-6ca2-4ce6-9278-605f73ff4ddb\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-a11fc37f-868a-4215-bccd-f4f3d3d60fd4\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Sermon-Cuaresma-3-C-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Cuaresma 3 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/Sermon-Cuaresma-3-C-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-a11fc37f-868a-4215-bccd-f4f3d3d60fd4\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1015,1012],"class_list":["post-330014","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-cuaresma-3c","category-cuaresma-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-03-23","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169086},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Cuaresma 3 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Cuaresma 3 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: \u00c9xodo 3:1-15; Salmo 63:1-8; 1 Corintios 10:1-13; San Lucas 13:1-9. Nos encontramos a la mitad del camino cuaresmal y la palabra del Se\u00f1or nos propone, en el evangelio seg\u00fan San Lucas, una par\u00e1bola que invita a comparar la vida espiritual con una planta productiva de la cual se esperan abundantes frutos para alimentar a [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-11-24T22:15:45+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1080\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"5 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/\",\"name\":\"Cuaresma 3 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x576.png\",\"datePublished\":\"2025-03-03T22:09:12+00:00\",\"dateModified\":\"2025-11-24T22:15:45+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x576.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x576.png\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Cuaresma 3 (C) \u2013 2025\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Cuaresma 3 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Cuaresma 3 (C) \u2013 2025","og_description":"LCR: \u00c9xodo 3:1-15; Salmo 63:1-8; 1 Corintios 10:1-13; San Lucas 13:1-9. Nos encontramos a la mitad del camino cuaresmal y la palabra del Se\u00f1or nos propone, en el evangelio seg\u00fan San Lucas, una par\u00e1bola que invita a comparar la vida espiritual con una planta productiva de la cual se esperan abundantes frutos para alimentar a [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2025-11-24T22:15:45+00:00","og_image":[{"width":1920,"height":1080,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/","name":"Cuaresma 3 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x576.png","datePublished":"2025-03-03T22:09:12+00:00","dateModified":"2025-11-24T22:15:45+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x576.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/03\/L3-2025-Sermon-Graphic-SP-1024x576.png"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/cuaresma-3-c-23-de-marzo-de-2025\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Cuaresma 3 (C) \u2013 2025"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1015,"label":"Cuaresma 3c"},{"value":1012,"label":"Cuaresma C"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"menu":false,"hero":false,"callout-image":false},"uagb_author_info":{"display_name":"Scott Rands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"LCR: \u00c9xodo 3:1-15; Salmo 63:1-8; 1 Corintios 10:1-13; San Lucas 13:1-9. Nos encontramos a la mitad del camino cuaresmal y la palabra del Se\u00f1or nos propone, en el evangelio seg\u00fan San Lucas, una par\u00e1bola que invita a comparar la vida espiritual con una planta productiva de la cual se esperan abundantes frutos para alimentar a&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/330014","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=330014"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=330014"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}