{"id":332806,"date":"2025-05-19T08:46:07","date_gmt":"2025-05-19T12:46:07","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=332806"},"modified":"2025-11-25T10:53:47","modified_gmt":"2025-11-25T15:53:47","slug":"pascua-7-c-1-de-junio-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/","title":{"rendered":"Pascua 7 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/pascua-7c\/\">LCR: Hechos 16:16-34; Salmo 97; Revelaci\u00f3n 22:12-14, 16-17, 20-21; San Juan 17:20-26.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-332808\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Anunciar el Evangelio en nuestros tiempos y contextos puede ser una experiencia altamente retadora para los cristianos si tenemos en cuenta que los ideales de riqueza, belleza y poder que determinan el \u00e9xito en nuestra sociedad se contraponen abiertamente con los valores del amor, la misericordia, la compasi\u00f3n y la aceptaci\u00f3n de nosotros mismos y del otro, que nos propone la Buena Nueva de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con el s\u00e9ptimo domingo de Pascua, finaliza la estaci\u00f3n mas jubilosa de nuestro calendario lit\u00fargico ya que, a trav\u00e9s de ese maravilloso tiempo de reflexi\u00f3n sobre la gloriosa resurrecci\u00f3n de nuestro Se\u00f1or Jesucristo, hemos tenido la oportunidad de meditar en pasajes B\u00edblicos llenos de esperanza para nuestro caminar en la fe. Al cierre de este tiempo la iglesia nos introduce en una nueva experiencia espiritual con miras a la llegada del tiempo de Pentecost\u00e9s, mostr\u00e1ndonos una comunidad de fe que ha recibido del Maestro la fuerza necesaria para cumplir con su misi\u00f3n experimentado su presencia viva y permanente a cada paso que da en la predicaci\u00f3n del Evangelio.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro de los Hechos de los Ap\u00f3stoles nos presenta un claro ejemplo de c\u00f3mo los primeros disc\u00edpulos se muestran ante el mundo como portadores de un mensaje liberador. Una mujer dedicada a la adivinaci\u00f3n -una pr\u00e1ctica muy com\u00fan en su momento y a\u00fan en nuestros d\u00edas- y que en el relato del texto sagrado se presta para la explotaci\u00f3n de los que se dedican de esas supuestas dotes premonitorias, reconoce a los seguidores de Jes\u00fas como servidores de Dios y anunciadores del camino de salvaci\u00f3n. Esto nos lleva a reflexionar en c\u00f3mo la revelaci\u00f3n de una nueva vida en Cristo es percibida con mayor facilidad por los menos favorecidos del mundo e incluso por los explotados por sistemas econ\u00f3micos utilitaristas, como en el caso de esta mujer que fue liberada de esta realidad opresora. Los explotadores al ver en riesgo sus intereses econ\u00f3micos denuncian a los profetas de esos tiempos -y de los nuestros- en la supuesta defensa de unas costumbres que s\u00f3lo persiguen mantener situaciones de injusticia, desigualdad y opresi\u00f3n, persiguiendo a los mensajeros de la paz y la justicia, silenci\u00e1ndolos e incluso encarcelados.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Dios act\u00faa en nuestro favor, est\u00e1 presto a generar las condiciones necesarias para que la libertad se haga efectiva y la verdad revelada sea recibida por aquellos que son llamados a aceptar la fe en Jes\u00fas y as\u00ed experimentar la renovaci\u00f3n de sus vidas, tal como aconteci\u00f3 con el carcelero y su familia del texto de los Hechos de los Ap\u00f3stoles, quienes fueron bautizados y agregados a la comunidad de los creyentes. Aunque son muchos los intereses mezquinos y ego\u00edstas que se oponen al mensaje del Evangelio, Dios no puede ser vencido en su prop\u00f3sito y as\u00ed lo demuestra claramente la gloriosa resurrecci\u00f3n de Cristo. Como canta el salmista: \u201cEl Se\u00f1or es Rey\u201d su poder se despliega sobre los cielos y la tierra; \u00e9l defiende la vida de los suyos, los libra, los protege y toda voluntad humana rescatada, finalmente, se someter\u00e1 a su plan de salvaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Podemos tener confianza, a\u00fan en medio de los retos que nos impone la vida diaria, pues todas las limitaciones humanas ser\u00e1n vencidas y resplandecer\u00e1 la verdad que es Cristo mismo. El libro de la Revelaci\u00f3n nos recuerda que, \u00c9l es Alfa y Omega, el primero y el \u00faltimo, el principio y fin de todas las cosas. En \u00e9l est\u00e1 puesta nuestra esperanza y en esa promesa encontramos la fuerza necesaria para vencer las adversidades que generan las fuerzas que se oponen a la construcci\u00f3n de un mundo mejor y que pretenden favorecer los intereses ego\u00edstas que intentan esclavizar al ser humano y destruir nuestra casa com\u00fan que es la creaci\u00f3n de Dios de la cual formamos parte.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde el comienzo de la Misi\u00f3n encomendada por Jes\u00fas a su Iglesia, la amenaza ha estado presente y los mensajeros han tenido que pasar diversas pruebas, pero el trabajo sigue adelante y cada uno de nosotros es responsable de dar testimonio del bautismo que, como signo de regeneraci\u00f3n, nos recuerda la necesidad de lavar nuestra vida de todos aquellos antivalores que no dan cuenta de nuestra vida en Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Como miembros de la Iglesia, que es la esposa del Cordero, clamamos por el advenimiento de un cielo y una tierra nuevos. Que la sed de justicia de la creaci\u00f3n entera encuentre saciedad y que todas las cosas sean regeneradas en Cristo y la gracia se derrame sobre toda criatura. La tarea es de cada bautizado y bautizada, pues la construcci\u00f3n de ese reino de paz y justicia inicia en cada coraz\u00f3n y se evidencia en cada familia y comunidad de fe que permea a su vez a toda la sociedad y a la creaci\u00f3n entera a trav\u00e9s de nuestro amor incondicional por la obra de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas or\u00f3 fervientemente por sus disc\u00edpulos y por cada uno de nosotros que habr\u00edamos de llegar al conocimiento de la fe al o\u00edr el mensaje que ha sido predicado por miles de testigos fieles que a trav\u00e9s de la historia han dedicado sus vidas a llevar el mensaje del Evangelio. El reto que nos propone la palabra del Se\u00f1or es que mantengamos la unidad con el prop\u00f3sito de que el mundo crea en el enviado y reconozca en cada uno de nosotros el amor eterno con que el buen Dios nos ha cobijado desde antes que el mundo existiera.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos de Dios y donde quiera que estemos, en nuestras diversas ocupaciones y experiencias, \u00c9l estar\u00e1 con nosotros, nos conoce y sabe de cada una de nuestras inquietudes y temores, y nos compromete en su plan salv\u00edfico de tal modo que aun los no creyentes reconozcan en cada cristiano su amoroso rostro que se revela a todos y se manifiesta en cada seguidor de Jes\u00fas.<\/p>\n\n\n\n<p>La fuerza transformadora de Cristo est\u00e1 en su Iglesia que se re\u00fane frecuentemente para la meditaci\u00f3n de la palabra de vida, la oraci\u00f3n y la recepci\u00f3n de los sacramentos, que como medios de gracia nos permiten experimentar la presencia constante del Esp\u00edritu Santo que se nos entrega como don gratuito y nos inspira, fortalece e impulsa en nuestra misi\u00f3n prof\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-26a90a83-2604-4533-bf24-4d99bfc5ed52\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Sermon-Pascua-7-Spanish.docx\">Word \u2013 Pascua 7 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Sermon-Pascua-7-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-26a90a83-2604-4533-bf24-4d99bfc5ed52\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-f3820b27-6e2e-4a40-8cd7-cd0daa5aaac1\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Sermon-Pascua-7-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Pascua 7 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Sermon-Pascua-7-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-f3820b27-6e2e-4a40-8cd7-cd0daa5aaac1\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1028,1019],"class_list":["post-332806","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pascua-7c","category-pascua-c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-06-01","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169086},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Pascua 7 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Pascua 7 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Hechos 16:16-34; Salmo 97; Revelaci\u00f3n 22:12-14, 16-17, 20-21; San Juan 17:20-26. Anunciar el Evangelio en nuestros tiempos y contextos puede ser una experiencia altamente retadora para los cristianos si tenemos en cuenta que los ideales de riqueza, belleza y poder que determinan el \u00e9xito en nuestra sociedad se contraponen abiertamente con los valores del [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-11-25T15:53:47+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1080\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"6 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/\",\"name\":\"Pascua 7 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\",\"datePublished\":\"2025-05-19T12:46:07+00:00\",\"dateModified\":\"2025-11-25T15:53:47+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Pascua 7 (C) \u2013 2025\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Pascua 7 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Pascua 7 (C) \u2013 2025","og_description":"LCR: Hechos 16:16-34; Salmo 97; Revelaci\u00f3n 22:12-14, 16-17, 20-21; San Juan 17:20-26. Anunciar el Evangelio en nuestros tiempos y contextos puede ser una experiencia altamente retadora para los cristianos si tenemos en cuenta que los ideales de riqueza, belleza y poder que determinan el \u00e9xito en nuestra sociedad se contraponen abiertamente con los valores del [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2025-11-25T15:53:47+00:00","og_image":[{"width":1920,"height":1080,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"6 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/","name":"Pascua 7 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png","datePublished":"2025-05-19T12:46:07+00:00","dateModified":"2025-11-25T15:53:47+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/05\/Ea7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pascua-7-c-1-de-junio-de-2025\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Pascua 7 (C) \u2013 2025"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1028,"label":"Pascua 7c"},{"value":1019,"label":"Pascua C"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"menu":false,"hero":false,"callout-image":false},"uagb_author_info":{"display_name":"Scott Rands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"LCR: Hechos 16:16-34; Salmo 97; Revelaci\u00f3n 22:12-14, 16-17, 20-21; San Juan 17:20-26. Anunciar el Evangelio en nuestros tiempos y contextos puede ser una experiencia altamente retadora para los cristianos si tenemos en cuenta que los ideales de riqueza, belleza y poder que determinan el \u00e9xito en nuestra sociedad se contraponen abiertamente con los valores del&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/332806","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=332806"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=332806"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}