{"id":333483,"date":"2025-06-18T09:42:06","date_gmt":"2025-06-18T13:42:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=333483"},"modified":"2025-11-25T13:20:56","modified_gmt":"2025-11-25T18:20:56","slug":"pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 13 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-13c\/\">LCR: Eclesiast\u00e9s 1:2,12\u201314;2:18\u201323; Salmo 49:1\u201312 [= 49:1\u201311 LOC]; Colosenses 3:1\u201311; San Lucas 12:13\u201321.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-333494\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>\u201cQue tu constante misericordia purifique y defienda a tu Iglesia, oh Se\u00f1or\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estas palabras no son simples frases lit\u00fargicas, sino un clamor del coraz\u00f3n del pueblo de Dios para reconocer dos verdades fundamentales: que <strong>la Iglesia necesita ser purificada constantemente<\/strong>, no s\u00f3lo de errores externos, sino de lo que se va acumulando en el coraz\u00f3n: orgullo, autosuficiencia, frialdad espiritual; y, segundo, que <strong>no podemos caminar seguros sin el auxilio de Dios. <\/strong>Los cristianos vivimos expuestos a un mundo lleno de cambios, confusi\u00f3n moral, desaf\u00edos para nuestra fe, viviendo en tierra extranjera con dificultades, temores e injusticias. Esta oraci\u00f3n nos recuerda que <strong>no nos sostenemos por nuestras fuerzas, sino por la misericordia constante del Se\u00f1or.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Es Dios quien <strong>protege y dirige a su Iglesia<\/strong>, no como un juez lejano, sino como un Padre presente, lleno de bondad y gracia. Es por eso por lo que hoy venimos a escuchar su palabra, no s\u00f3lo para informarnos, sino para <strong>dejarnos transformar<\/strong>, purificar y fortalecer por su amor. El Evangelio de San Lucas, al hablar sobre el peligro de las riquezas, nos presenta dos posibilidades para nuestra reflexi\u00f3n personal y tambi\u00e9n como Iglesia: la ilusi\u00f3n de la abundancia y ser conscientes de que no todo lo que brilla es oro.<\/p>\n\n\n\n<p>En cuanto a la ilusi\u00f3n de la abundancia hay que decir que carece de fundamento l\u00f3gico en la realidad. Jes\u00fas no s\u00f3lo responde a una disputa familiar por una herencia, sino que nos invita a mirar mucho m\u00e1s all\u00e1 de lo material. Las herencias familiares muchas veces han provocado separaci\u00f3n y dolor. La ense\u00f1anza de Jes\u00fas en este sentido es pr\u00e1ctica: la vida no depende de poseer muchas cosas. Esto es un llamado a estar pendientes del deseo o avidez de poseer cosas materiales, porque pueden confundir el camino del cristiano. Vivimos en una sociedad que valora la acumulaci\u00f3n: m\u00e1s bienes, dinero, \u00e9xito. Sin embargo, Jes\u00fas nos recuerda que la abundancia material no garantiza una vida plena, mucho menos una vida en comuni\u00f3n con Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>La lectura del libro de Eclesiast\u00e9s nos ayuda a reflexionar sobre la inutilidad de las riquezas y el esfuerzo humano. A pesar de todo el trabajo que muchas veces empleamos para obtener logros, concluye que <strong>todo es vana ilusi\u00f3n<\/strong>: lo acumulado en la vida no se puede retener y, al final, deber\u00e1 dejarse a otros sin saber si lo han de valorar. Esta realidad puede llevarnos a la frustraci\u00f3n, pues el fruto del esfuerzo termina en manos de quien no lo trabaj\u00f3; adem\u00e1s, el af\u00e1n constante por producir y acumular s\u00f3lo genera preocupaci\u00f3n, insomnio y sufrimiento. <strong>Este texto nos advierte que poner el sentido de la vida en el trabajo y las posesiones es como querer atrapar el viento y eso tambi\u00e9n es vana ilusi\u00f3n.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La par\u00e1bola del hombre rico es clara. El protagonista se obsesiona con guardar y asegurar su futuro con bienes materiales, hace planes para comer, beber y gozar creyendo que el tener le dar\u00e1 seguridad y felicidad. Pero se olvida de lo m\u00e1s importante: su vida est\u00e1 en manos de Dios y ni todo el oro del mundo puede comprar un d\u00eda m\u00e1s de existencia. El gran error del rico no fue ser pr\u00f3spero, sino vivir s\u00f3lo para s\u00ed mismo; no pens\u00f3 en compartir, ayudar o buscar la voluntad de Dios; su riqueza lo aisl\u00f3, lo ceg\u00f3 y termin\u00f3 siendo pobre ante lo eterno. Podemos reflexionar juntos como Iglesia \u00bfd\u00f3nde estamos invirtiendo nuestra vida? \u00bfD\u00f3nde est\u00e1 la sabidur\u00eda de Dios en nosotros para reconocer lo que significa ser ricos delante suyo? Al final lo que cuenta no es cu\u00e1nto tenemos, sino cu\u00e1nto amamos, cu\u00e1nto damos y cu\u00e1nto hemos vivido para Dios.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La segunda posibilidad de nuestra reflexi\u00f3n es que no todo lo que brilla es oro. Muchos<\/strong> se mudan a Estados Unidos buscando una vida mejor: estabilidad, oportunidades y hasta una herencia digna para sus hijos. Y est\u00e1 bien luchar y trabajar duro, pero en medio de esa lucha tenemos que recordar las palabras del Ap\u00f3stol Pablo a la Iglesia de Colosas cuando los exhorta a vivir conforme a su nueva identidad en Cristo: piensen en las cosas del Cielo, no en las de la tierra; ya que han resucitado con \u00e9l deben poner su mirada en las cosas del cielo y no en lo terrenal. Pablo les llama a dejar atr\u00e1s su antigua manera de vivir marcada por el pecado, la avaricia, la ira y la mentira, y a revestirse del nuevo ser renovado a imagen de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando aceptamos el evangelio como medio de vida, y a Jes\u00fas como Salvador, podemos entender que en esta nueva vida las divisiones humanas ya no importan porque <strong>Cristo es todo y est\u00e1 en todos. <\/strong>Jes\u00fas nos recuerda en el evangelio algo profundo: <strong>la vida no depende de poseer muchas cosas. <\/strong>En esta Sociedad muchas veces se ense\u00f1a que el \u00e9xito se mide por lo que la persona posee en cosas materiales; con esta forma de pensar algunos cristianos corremos el riesgo de caer en la misma trampa que el hombre rico de la par\u00e1bola; pensamos:<em> si trabajo m\u00e1s, si ahorro m\u00e1s, si compro m\u00e1s, entonces podr\u00e9 descansar y disfrutar. <\/em>Pero Jes\u00fas nos advierte que se puede tener muchas posesiones materiales y aun as\u00ed estar vac\u00edo por dentro. Ah\u00ed radica el peligro de las riquezas materiales, se pueden enumerar los bienes materiales, pero si no hay paz, ni comuni\u00f3n con Dios, ni amor en el hogar, se es pobre delante de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>No est\u00e1 mal prosperar. <strong>Debemos detenernos a pensar de qu\u00e9 sirve ganar todo si perdemos lo m\u00e1s valioso que es la vida y la comuni\u00f3n con el Salvador. L<\/strong>a tarea es que nunca olvidemos <strong>qui\u00e9n es el que da la vida<\/strong> y qu\u00e9 cosas tienen valor eterno; que la ilusi\u00f3n de la abundancia es vana y no todo lo que brilla es oro.<\/p>\n\n\n\n<p>Todos somos inmigrantes en esta vida porque n<strong>uestra verdadera patria est\u00e1 en el cielo.<\/strong> Seguiremos trabajando, luchando, pero sin olvidar vivir para Dios. Eso es lo que nos har\u00e1 verdaderamente ricos.<\/p>\n\n\n\n<p>Que la paz de Dios est\u00e9 siempre con cada uno de nosotros. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-2e988e22-4ed2-41bf-b514-1b6cc468bd95\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Sermon-Propio-13-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 13 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Sermon-Propio-13-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-2e988e22-4ed2-41bf-b514-1b6cc468bd95\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-22723092-2893-4af5-9a59-9b44d8295180\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Sermon-Propio-13-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 13 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Sermon-Propio-13-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-22723092-2893-4af5-9a59-9b44d8295180\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1044],"class_list":["post-333483","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-13c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-08-03","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":244284},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 13 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 13 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Eclesiast\u00e9s 1:2,12\u201314;2:18\u201323; Salmo 49:1\u201312 [= 49:1\u201311 LOC]; Colosenses 3:1\u201311; San Lucas 12:13\u201321. \u201cQue tu constante misericordia purifique y defienda a tu Iglesia, oh Se\u00f1or\u201d Estas palabras no son simples frases lit\u00fargicas, sino un clamor del coraz\u00f3n del pueblo de Dios para reconocer dos verdades fundamentales: que la Iglesia necesita ser purificada constantemente, no s\u00f3lo [&hellip;]\" \/>\n<meta property=\"og:url\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:site_name\" content=\"The Episcopal Church\" \/>\n<meta property=\"article:publisher\" content=\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\" \/>\n<meta property=\"article:modified_time\" content=\"2025-11-25T18:20:56+00:00\" \/>\n<meta property=\"og:image\" content=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:width\" content=\"1920\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:height\" content=\"1080\" \/>\n\t<meta property=\"og:image:type\" content=\"image\/png\" \/>\n<meta name=\"twitter:card\" content=\"summary_large_image\" \/>\n<meta name=\"twitter:site\" content=\"@iamepiscopalian\" \/>\n<meta name=\"twitter:label1\" content=\"Est. reading time\" \/>\n\t<meta name=\"twitter:data1\" content=\"5 minutes\" \/>\n<script type=\"application\/ld+json\" class=\"yoast-schema-graph\">{\"@context\":\"https:\/\/schema.org\",\"@graph\":[{\"@type\":\"WebPage\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/\",\"name\":\"Propio 13 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church\",\"isPartOf\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\"},\"primaryImageOfPage\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#primaryimage\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#primaryimage\"},\"thumbnailUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\",\"datePublished\":\"2025-06-18T13:42:06+00:00\",\"dateModified\":\"2025-11-25T18:20:56+00:00\",\"breadcrumb\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#breadcrumb\"},\"inLanguage\":\"es-ES\",\"potentialAction\":[{\"@type\":\"ReadAction\",\"target\":[\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/\"]}]},{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#primaryimage\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\"},{\"@type\":\"BreadcrumbList\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#breadcrumb\",\"itemListElement\":[{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":1,\"name\":\"Home\",\"item\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\"},{\"@type\":\"ListItem\",\"position\":2,\"name\":\"Propio 13 (C) \u2013 2025\"}]},{\"@type\":\"WebSite\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"description\":\"Welcomes You\",\"publisher\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\"},\"potentialAction\":[{\"@type\":\"SearchAction\",\"target\":{\"@type\":\"EntryPoint\",\"urlTemplate\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}\"},\"query-input\":{\"@type\":\"PropertyValueSpecification\",\"valueRequired\":true,\"valueName\":\"search_term_string\"}}],\"inLanguage\":\"es-ES\"},{\"@type\":\"Organization\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization\",\"name\":\"The Episcopal Church\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/\",\"logo\":{\"@type\":\"ImageObject\",\"inLanguage\":\"es-ES\",\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\",\"url\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"contentUrl\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg\",\"width\":770,\"height\":662,\"caption\":\"The Episcopal Church\"},\"image\":{\"@id\":\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/\"},\"sameAs\":[\"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian\",\"https:\/\/x.com\/iamepiscopalian\",\"https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A\"]}]}<\/script>\n<!-- \/ Yoast SEO Premium plugin. -->","yoast_head_json":{"title":"Propio 13 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church","robots":{"index":"index","follow":"follow","max-snippet":"max-snippet:-1","max-image-preview":"max-image-preview:large","max-video-preview":"max-video-preview:-1"},"canonical":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/","og_locale":"es_ES","og_type":"article","og_title":"Propio 13 (C) \u2013 2025","og_description":"LCR: Eclesiast\u00e9s 1:2,12\u201314;2:18\u201323; Salmo 49:1\u201312 [= 49:1\u201311 LOC]; Colosenses 3:1\u201311; San Lucas 12:13\u201321. \u201cQue tu constante misericordia purifique y defienda a tu Iglesia, oh Se\u00f1or\u201d Estas palabras no son simples frases lit\u00fargicas, sino un clamor del coraz\u00f3n del pueblo de Dios para reconocer dos verdades fundamentales: que la Iglesia necesita ser purificada constantemente, no s\u00f3lo [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2025-11-25T18:20:56+00:00","og_image":[{"width":1920,"height":1080,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/","name":"Propio 13 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png","datePublished":"2025-06-18T13:42:06+00:00","dateModified":"2025-11-25T18:20:56+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr13-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-8-c-3-de-agosto-de-2025\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 13 (C) \u2013 2025"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1029,"label":"Pentecost\u00e9s C"},{"value":1044,"label":"Propio 13c"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"menu":false,"hero":false,"callout-image":false},"uagb_author_info":{"display_name":"Scott Rands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"LCR: Eclesiast\u00e9s 1:2,12\u201314;2:18\u201323; Salmo 49:1\u201312 [= 49:1\u201311 LOC]; Colosenses 3:1\u201311; San Lucas 12:13\u201321. \u201cQue tu constante misericordia purifique y defienda a tu Iglesia, oh Se\u00f1or\u201d Estas palabras no son simples frases lit\u00fargicas, sino un clamor del coraz\u00f3n del pueblo de Dios para reconocer dos verdades fundamentales: que la Iglesia necesita ser purificada constantemente, no s\u00f3lo&hellip;","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon\/333483","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/sermon"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/types\/sermon"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=333483"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=333483"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}