{"id":333485,"date":"2025-06-18T09:41:27","date_gmt":"2025-06-18T13:41:27","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=333485"},"modified":"2025-11-25T13:19:22","modified_gmt":"2025-11-25T18:19:22","slug":"pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 12 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-12c\/\">LCR: G\u00e9nesis 18:20\u201332; Salmo 138; Colosenses 2:6\u201315, (16\u201319); San Lucas 11:1\u201313.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-333491\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n en el camino<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Hoy, a trav\u00e9s de su palabra, nuestro Maestro Jes\u00fas nos da una hermosa catequesis sobre la oraci\u00f3n. Las preguntas que debemos hacernos son: \u00bfpara qu\u00e9 la oraci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo oramos? \u00bfC\u00f3mo Podemos mejorar nuestra oraci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 m\u00e9todos y formas de oraci\u00f3n podemos considerar para fortalecer nuestra vida?<\/p>\n\n\n\n<p>Como escuchamos en el evangelio de este domingo todo comienza con una petici\u00f3n de uno de los disc\u00edpulos hacia Jes\u00fas: \u201cSe\u00f1or, ens\u00e9\u00f1anos a orar\u201d.&nbsp; \u00c9sta fue una petici\u00f3n importante no s\u00f3lo para los disc\u00edpulos de ayer, sino para todos nosotros que hemos aceptado la condici\u00f3n de ser disc\u00edpulos de Cristo, el Se\u00f1or. Hoy vuelve a nosotros esta petici\u00f3n: \u201cSe\u00f1or, ens\u00e9nanos a orar\u201d, porque no sabemos orar; lo intentamos, pero no sabemos y muchas veces oramos desanimados y sin esperanza. \u00bfPodemos reconocerlo?<\/p>\n\n\n\n<p>La respuesta de Jes\u00fas, el Maestro, fue una respuesta esencial, llena de poder. Su respuesta sale de su experiencia de oraci\u00f3n; \u00e9l fue un hombre de oraci\u00f3n y su vida de oraci\u00f3n produjo en \u00e9l el gran poder para transformarlo todo a trav\u00e9s de la fuerza del amor. Lo que Jes\u00fas nos ense\u00f1a es que orar es entrar en comunicaci\u00f3n con el amado Dios, donde ese amado derrama su amor y nos trasforma, nos llena de poder para cambiar la vida a trav\u00e9s del amor. \u00a1Qu\u00e9 gran m\u00edstica es la oraci\u00f3n!&nbsp; \u00a1Qu\u00e9 urgente es saber orar! \u00a1Qu\u00e9 gran misterio escondido a\u00fan lejos de ser descubierto!<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas, el Maestro, nos ensena que debemos orar en nuestro camino. Cada d\u00eda de la vida debemos orar sin cesar, sin cansarnos, porque el discipulado de Cristo es un camino que se entiende, se acepta y se perfecciona s\u00f3lo a trav\u00e9s de la oraci\u00f3n. Aprender es todo un camino, no f\u00e1cil en realidad; requiere encontrar espacio, tiempo, actitud, disciplina y deseo para orar. Orar es un proyecto de vida. Todos debemos siempre preguntarnos c\u00f3mo debemos orar mejor. En otras palabras \u00bfqu\u00e9 tenemos que hacer para comunicarnos mejor con Dios? La oraci\u00f3n es comunicaci\u00f3n con Dios y la buena oraci\u00f3n es comunicaci\u00f3n directa con \u00e9l \u00a1sin interferencias!<\/p>\n\n\n\n<p>El disc\u00edpulo de Cristo es una persona de oraci\u00f3n. Nunca podr\u00edamos decir \u201cyo soy cristiano\u201d si no somos personas de oraci\u00f3n. Claro, hay muchas formas de ser cristiano: el episcopal, el anglicano, el romano cat\u00f3lico, el ortodoxo, el metodista -y tantas otras maneras de ser cristiano-, pero todos tenemos muchos puntos en com\u00fan, siendo uno de ellos el que el cristiano ora y ora siempre. La oraci\u00f3n nos lleva a ver el mundo como Dios lo ve: una creaci\u00f3n llena de amor y de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>La oraci\u00f3n nos ayuda a poner nuestra vida en perspectiva, fortalecer los valores, los sue\u00f1os y esperanzas de la vida, a entender que Dios camina con nosotros y que no estamos solos nunca. Dios nos cre\u00f3 para que estuvi\u00e9ramos en comunidad con \u00e9l y con los dem\u00e1s. Dios es el primero en salir a nuestro encuentro. La oraci\u00f3n nos une a Dios, es meternos en sus brazos abiertos y calurosos que nos acogen y nos sostienen. La oraci\u00f3n nos lleva a unir nuestro proyecto de vida al proyecto de Dios; por eso un buen orante grita a Dios: \u201cAqu\u00ed estoy para hacer tu voluntad\u201d. La oraci\u00f3n transforma nuestras realidades de escasez de salud, trabajo, paz, amor, bienestar\u2026 en realidades de abundancia; porque cuando Dios se hace presente todo cambia, todo se transforma. \u00c9l fortalece nuestros sue\u00f1os, nos sana, nos purifica, calma nuestra sed y dice al ca\u00eddo: \u201clev\u00e1ntate y anda.\u201d<\/p>\n\n\n\n<p>Tengamos en cuenta que cada d\u00eda de nuestra vida nuestro deber de hijos de Dios es santificar el nombre del Se\u00f1or. El nombre de Dios debe ser santificado, alabado y glorificado. As\u00ed como lo hacen los p\u00e1jaros del bosque quienes, en el fr\u00edo congelador del amanecer del invierno, bajo la lluvia torrencial de la primavera, el calor sofocante del verano, los vientos cruzados del oto\u00f1o, con fr\u00edo o con lluvia, parecen cantar c\u00e1nticos de alabanzas al Se\u00f1or. Alabar al Se\u00f1or es decirle: ven, te necesitamos, hazte presente entre nosotros aqu\u00ed y ahora. \u00a1Ven no tardes tanto!<\/p>\n\n\n\n<p>En esta catequesis de la oraci\u00f3n, Jes\u00fas nos pide que no olvidemos al pr\u00f3jimo. Debemos incluirlo. Al pr\u00f3jimo le debemos amor, respeto, ayuda, amistad, solidaridad y perd\u00f3n. Esto es lo que identifica claramente al cristiano, la inclusi\u00f3n del otro, pobre, rico, forastero, inmigrante, pecador, inocente y arrepentido. Por todos y con todos oramos. Tenemos que animarnos mutuamente y, a trav\u00e9s del poder de la oraci\u00f3n, recuperar la cultura de la sonrisa, del mirar al otro con amor y extenderle la mano para levantarlo y decirle \u201cno tengo plata ni oro, pero en nombre de Cristo, lev\u00e1ntate y anda\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Debemos orar sin desanimarnos, hay que pedir el pan de cada d\u00eda. Cada d\u00eda, al despertar, debemos decir esto a Dios: Se\u00f1or aqu\u00ed esta tu hija, tu hijo, dame el pan de hoy, es decir, la salud, el trabajo, la alimentaci\u00f3n, la seguridad, la unidad de la familia y todo aquello que nos alimenta f\u00edsica y espiritualmente. La lista es larga y a veces inimaginable. El pan cotidiano es todo lo que simboliza el pan nuestro para vivir. Todo nos lo da Dios cuando lo pedimos con fe, y nos lo da en abundancia.<\/p>\n\n\n\n<p>A veces nos llega la tentaci\u00f3n de volver la oraci\u00f3n del Padrenuestro una f\u00f3rmula fr\u00eda de palabras repetitivas que no tocan la realidad ni la transforman. Oran el rico y el pobre, pero nunca se saludan; todos se excluyen, nadie ayuda a nadie, y todos gritan: \u00a1somos cristianos! Esto debe evitarse y cambiarse en nuestra pr\u00e1ctica cristiana. \u00a1Qu\u00e9 verg\u00fcenza! Qu\u00e9 anti-testimonio!<\/p>\n\n\n\n<p>En esta catequesis de la oraci\u00f3n que Jes\u00fas nos da aprendemos que Dios es dador. \u00c9l no se retendr\u00e1 el pan; tampoco dar\u00e1 lo que no es \u00fatil y saludable para nuestro bien. Dios es rico en misericordia y copioso en su perd\u00f3n, y dar\u00e1 sin condici\u00f3n, pues hace llover sus bendiciones sobre pecadores y justos. As\u00ed es la grandeza de Dios. \u00a1A \u00e9l la gloria por siempre! \u00a1D\u00e9mosle nuestro coraz\u00f3n!<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 gran maestro es Jes\u00fas! Por eso hoy, una vez m\u00e1s y en humildad, pid\u00e1mosle: Se\u00f1or, Jes\u00fas, gran Maestro, ens\u00e9nanos a orar. Am\u00e9n<strong>.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-961e81cd-6aa8-428e-a03e-d9c5033387db\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Sermon-Propio-12-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 12 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Sermon-Propio-12-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-961e81cd-6aa8-428e-a03e-d9c5033387db\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-4a48c515-2f85-4f00-a270-d5986f1fdfce\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Sermon-Propio-12-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 12 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Sermon-Propio-12-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-4a48c515-2f85-4f00-a270-d5986f1fdfce\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1043],"class_list":["post-333485","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-12c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-07-27","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168893},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 12 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 12 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: G\u00e9nesis 18:20\u201332; Salmo 138; Colosenses 2:6\u201315, (16\u201319); San Lucas 11:1\u201313. 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Las preguntas que debemos hacernos son: \u00bfpara qu\u00e9 la oraci\u00f3n? \u00bfC\u00f3mo oramos? \u00bfC\u00f3mo Podemos mejorar nuestra oraci\u00f3n? \u00bfQu\u00e9 m\u00e9todos y formas de oraci\u00f3n [&hellip;]","og_url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/","og_site_name":"The Episcopal Church","article_publisher":"https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","article_modified_time":"2025-11-25T18:19:22+00:00","og_image":[{"width":1920,"height":1080,"url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png","type":"image\/png"}],"twitter_card":"summary_large_image","twitter_site":"@iamepiscopalian","twitter_misc":{"Est. reading time":"5 minutes"},"schema":{"@context":"https:\/\/schema.org","@graph":[{"@type":"WebPage","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/","name":"Propio 12 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church","isPartOf":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website"},"primaryImageOfPage":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/#primaryimage"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/#primaryimage"},"thumbnailUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png","datePublished":"2025-06-18T13:41:27+00:00","dateModified":"2025-11-25T18:19:22+00:00","breadcrumb":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/#breadcrumb"},"inLanguage":"es-ES","potentialAction":[{"@type":"ReadAction","target":["https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/"]}]},{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/#primaryimage","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/06\/Pr7-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png"},{"@type":"BreadcrumbList","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-7-c-27-de-julio-de-2025\/#breadcrumb","itemListElement":[{"@type":"ListItem","position":1,"name":"Home","item":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/"},{"@type":"ListItem","position":2,"name":"Propio 12 (C) \u2013 2025"}]},{"@type":"WebSite","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#website","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","name":"The Episcopal Church","description":"Welcomes You","publisher":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization"},"potentialAction":[{"@type":"SearchAction","target":{"@type":"EntryPoint","urlTemplate":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?s={search_term_string}"},"query-input":{"@type":"PropertyValueSpecification","valueRequired":true,"valueName":"search_term_string"}}],"inLanguage":"es-ES"},{"@type":"Organization","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#organization","name":"The Episcopal Church","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/","logo":{"@type":"ImageObject","inLanguage":"es-ES","@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/","url":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","contentUrl":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2021\/01\/vertical_episcopal_logo.jpg","width":770,"height":662,"caption":"The Episcopal Church"},"image":{"@id":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/#\/schema\/logo\/image\/"},"sameAs":["https:\/\/www.facebook.com\/episcopalian","https:\/\/x.com\/iamepiscopalian","https:\/\/www.youtube.com\/channel\/UCdVJpxCtK41c_-p6EaE4_2A"]}]}},"taxonomy_info":{"category":[{"value":1029,"label":"Pentecost\u00e9s C"},{"value":1043,"label":"Propio 12c"}]},"featured_image_src_large":false,"author_info":[],"comment_info":"","uagb_featured_image_src":{"full":false,"thumbnail":false,"medium":false,"medium_large":false,"large":false,"1536x1536":false,"2048x2048":false,"menu":false,"hero":false,"callout-image":false},"uagb_author_info":{"display_name":"Scott Rands","author_link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/author\/"},"uagb_comment_info":0,"uagb_excerpt":"LCR: G\u00e9nesis 18:20\u201332; Salmo 138; Colosenses 2:6\u201315, (16\u201319); San Lucas 11:1\u201313. 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