{"id":334784,"date":"2025-07-16T09:27:54","date_gmt":"2025-07-16T13:27:54","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=334784"},"modified":"2025-11-25T13:22:41","modified_gmt":"2025-11-25T18:22:41","slug":"pentecostes-9-c-10-de-agosto-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-9-c-10-de-agosto-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 14 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-14c\/\">LCR: G\u00e9nesis 15:1\u20136; Salmo 33:12\u201322; Hebreos 11:1\u20133, 8\u201316; San Lucas 12:32\u201340.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr14-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-334788\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr14-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr14-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr14-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr14-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr14-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr14-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\u201cNo tengan miedo\u201d es un mensaje que suena y resuena en el Evangelio de Lucas. El primero en escucharlo, en el cap\u00edtulo uno de boca de un \u00e1ngel, es Zacar\u00edas, cuando el \u00e1ngel le anuncia el nacimiento de su hijo Juan. Lo escuchamos de nuevo, en el mismo cap\u00edtulo, en la voz del \u00e1ngel Gabriel anunciado a Mar\u00eda la concepci\u00f3n y el nombre del Jes\u00fas. M\u00e1s adelante, en el cap\u00edtulo dos, por tercera vez, un \u00e1ngel anuncia a los pastores el nacimiento de Jes\u00fas con la misma frase: \u201cNo tengan miedo\u201d. Por \u00faltimo, antes de llegar al texto de hoy, volvemos a escuchar la frase, ahora en boca de Jes\u00fas, cuando llama a Pedro en el cap\u00edtulo quinto: \u201cNo tengas miedo, desde hoy ser\u00e1s pescador de hombres\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Para Lucas es importante enfatizar esta verdad antes de la concepci\u00f3n y el nacimiento de un hijo, a la luz de la encarnaci\u00f3n y tambi\u00e9n ante el inicio de un nuevo ministerio. Frente a todo gran paso en la vida, aun en los caminos de Se\u00f1or, el miedo es una constante para el ser humano; sin la realidad existente del miedo esta frase ser\u00eda innecesaria. Y no se hizo necesaria s\u00f3lo para personajes como Zacar\u00edas, Mar\u00eda, Pedro, los pastores y los propios disc\u00edpulos, el \u201cno tengan miedo\u201d, para Lucas, no es una sugerencia, es un imperativo divino, es una marca indeleble del disc\u00edpulo. Recordemos que Lucas escribe y anuncia la irrupci\u00f3n de Reino de Dios en un contexto donde la gente ten\u00eda razones de peso para tener miedo, tanto por la persecuci\u00f3n y hostilidad del Imperio como por la pobreza y la confusi\u00f3n natural ante la intervenci\u00f3n de lo divino, como fue el caso de Zacar\u00edas, Mar\u00eda y Pedro.<\/p>\n\n\n\n<p>En un contexto lleno incertidumbre y temor, el Evangelio de Lucas lanza una invitaci\u00f3n profunda a confiar en la Providencia Divina: \u201cNo tengan miedo ovejas m\u00edas; ustedes son pocos, pero el Padre, en su bondad, ha decidido darles el reino\u201d. Con esta invitaci\u00f3n el evangelista deja claro que el Reino de Dios se abre paso desde lo peque\u00f1o, desde las vulnerabilidades, desde la confianza de cada coraz\u00f3n que se abre a la presencia Dios. En todos los siglos y en todos los contextos los creyentes afrontamos miedos y desaf\u00edos reales que van desde lo econ\u00f3mico, lo social o la persecuci\u00f3n pol\u00edtica hasta lo m\u00e1s personal y humano en situaciones familiares, de salud o incluso existenciales. Por eso este mensaje lucano no pasa de moda. El imperativo \u201cno tengan miedo\u201d sigue siendo tan valioso para nosotros como lo fue para Pedro, Mar\u00eda, Zacar\u00edas o incluso Jairo, l\u00edder religioso amante de la palabra.<\/p>\n\n\n\n<p>En el contexto espec\u00edfico del pasaje de este domingo el miedo est\u00e1 asociado a la ansiedad por las cosas b\u00e1sicas, las imprescindibles de la vida. Frente a esta realidad el mensaje de Jes\u00fas pone todas las garant\u00edas en la misericordia y la protecci\u00f3n del Padre: \u201custedes son pocos, pero el Padre, en su bondad, ha decidido darles el reino\u201d. Todo bien viene de Dios, el proveedor principal de nuestras vidas, el primero en dar y en darse por completo. Pero la lucha contra el temor no se queda en el \u201cno tengas miedo\u201d, comienza por poner la confianza en Dios. El texto contin\u00faa con un claro plan de acci\u00f3n reflejado en los otros imperativos que le acompa\u00f1an: \u201cVendan lo que tienen, y den a los necesitados; proc\u00farense bolsas que no se hagan viejas\u2026 Sean como criados que est\u00e1n esperando\u2026 est\u00e9n preparados\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>No es sentado, en la contemplaci\u00f3n, sino en la acci\u00f3n que se vence el temor, en el acto genuino de dar sin esperar recibir, en la disposici\u00f3n de servir sin esperar ser servido y en el diario vivir con la confianza puesta en Dios que ya nos los ha dado todo en Jes\u00fas. Nuestro mundo es extremadamente transaccional, uno da y uno recibe; si se tiene el poder adquisitivo o las influencias correctas las puertas se abren. Vivimos en el mundo de las compras en l\u00ednea y las respuestas r\u00e1pidas, especialmente ahora con la inteligencia artificial. Pero hay cosas que no podemos comprar, hay cosas a las que s\u00f3lo podemos acceder por la gracia de Dios y el coraz\u00f3n abierto a Cristo. Por m\u00e1s influencia o dinero que tengamos no podemos comprar la vida eterna, el reino, la plenitud de vida que se nos ha anunciado en Cristo, s\u00f3lo podemos lanzarnos a vivirla, y para dar el salto hay que empezar por dar de lo que no cabe en el bolsillo: dar el coraz\u00f3n como lo dio Mar\u00eda, confiar como confi\u00f3 Zacarias, creer como crey\u00f3 Jairo, y dejar las redes como Pedro para empezar de nuevo.<\/p>\n\n\n\n<p>La invitaci\u00f3n a dar, a procurarnos bolsas que no se hagan viejas y a estar preparados. Es una invitaci\u00f3n contra cultural. Estamos acostumbrados a poner la confianza en aquello que es palpable y concreto: dinero, conocimiento, bienes, relaciones humanas, democracia, estabilidad. Jes\u00fas sabe que todo esto no es m\u00e1s que una sombra pasajera y por eso invita a sus disc\u00edpulos a quitarse los miedos de la \u00fanica manera posible: poniendo la confianza en lo que es eterno e imperecedero (no se entienda aqu\u00ed una dicotom\u00eda dualista entre lo material y lo espiritual). No es el dinero, el conocimiento o los bienes materiales lo que est\u00e1 mal, sino nuestra tendencia humana a poner en ello nuestra confianza.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cestar preparados\u201d se refiere a vivir desde ya abrazando los valores del Reino sin que nuestra vida o discipulado est\u00e9n atados o confiados en otra cosa que no sea la bondad del Padre, que le ha dado todo al Hijo, y la bondad del Hijo que ha dado incluso su propia vida por nosotros, haci\u00e9ndonos, por gracia, lo que \u00e9l es por naturaleza: hijos amados del Padre. ElReino ya nos ha sido dado. No como premio al esfuerzo sino como don gratuito del Padre para quienes se atreven a vivir confiando. Y ese confiar no es pasivo, no se queda en una emoci\u00f3n o intenci\u00f3n, sino que se expresa en gestos concretos de desprendimiento, generosidad, servicio y preparaci\u00f3n constante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cNo tengan miedo\u201d, seg\u00fan Lucas, es un llamado a vivir con los pies en la tierra y el coraz\u00f3n anclado en el cielo. Es un llamado a vivir como si el Reino ya estuviera entre nosotros, porque lo est\u00e1: en la mesa que se comparte, en el tiempo que se entrega, en la vida que se pone al servicio de otros; el Reino se abre paso cuando alguien decide amar aunque tenga miedo, perdonar aunque cueste, confiar aunque no vea el camino claro; se hace presente cuando el disc\u00edpulo cambia el control por la confianza, el acaparar por el compartir, el miedo por la fe. Como ovejas amadas del reba\u00f1o de Cristo, peque\u00f1as y vulnerables como podemos ser, debemos entender que \u00e9ste es el mensaje que sostiene nuestra fe y da forma a nuestro testimonio: <strong>el Reino ya nos ha sido dado<\/strong>. No tengamos miedo.<\/p>\n\n\n\n<p>Vivamos como hijos e hijas amados del Padre y herederos por gracia de un Reino que no se acaba. Vivamos como pueblo en camino, sin poner la confianza en lo que pasa, sino en Aquel que permanece. Demos, sirvamos, preparemos el coraz\u00f3n y dejemos que este Evangelio nos forme, nos consuele y nos env\u00ede.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-ea6002dd-8677-40fe-923e-71ae4d7327ee\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Sermon-Propio-14-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 14 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Sermon-Propio-14-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-ea6002dd-8677-40fe-923e-71ae4d7327ee\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-21cbe911-35f5-42c0-a43f-4e1c7c83d6fc\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Sermon-Propio-14-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 14 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Sermon-Propio-14-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-21cbe911-35f5-42c0-a43f-4e1c7c83d6fc\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1045],"class_list":["post-334784","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-14c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-08-10","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169087},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 14 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-9-c-10-de-agosto-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 14 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: G\u00e9nesis 15:1\u20136; Salmo 33:12\u201322; Hebreos 11:1\u20133, 8\u201316; San Lucas 12:32\u201340. \u201cNo tengan miedo\u201d es un mensaje que suena y resuena en el Evangelio de Lucas. 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