{"id":334785,"date":"2025-07-16T09:28:24","date_gmt":"2025-07-16T13:28:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=334785"},"modified":"2025-11-25T13:24:12","modified_gmt":"2025-11-25T18:24:12","slug":"pentecostes-10-c-17-de-agosto-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-10-c-17-de-agosto-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 15 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-15c\/\">LCR: Jerem\u00edas 23:23\u201329, Salmo 82, Hebreos 11:29\u201312:2, San Lucas 12:49\u201356<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr15-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-334791\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr15-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr15-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr15-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr15-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr15-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Pr15-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>\u201c\u00bfC\u00f3mo es que no saben interpretar el tiempo en que viven?\u201d<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El Evangelio de hoy demanda una lectura detenida, un estudio profundo acerca del contexto en que Jes\u00fas dice palabras que parecen duras e imposibles de explicar. Sin embargo, cada palabra contiene un mensaje incre\u00edblemente actualizable. Lo que Jes\u00fas dijo a sus disc\u00edpulos hace m\u00e1s de 2000 a\u00f1os tiene vigencia hoy en d\u00eda. Jes\u00fas nos pregunta: \u201c\u00bfC\u00f3mo es que no saben interpretar el tiempo en que viven?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Alguien dijo recientemente: \u201clo opuesto al amor es la indiferencia\u201d. Hoy vemos c\u00f3mo el sufrimiento de los pueblos sigue multiplic\u00e1ndose. Jam\u00e1s nos hubi\u00e9semos imaginado las cosas que est\u00e1n sucediendo en este confuso y tr\u00e1gico siglo XXI. Aqu\u00ed estamos, ignorando lo que aprendimos de la historia e ignorando el fuego del Esp\u00edritu Santo que indigna nuestros corazones y nos invita a responder de manera inequ\u00edvoca ante tanta destrucci\u00f3n e injusticia. En las \u00faltimas d\u00e9cadas el mundo ha perdido su rumbo. Hemos perdido los valores cristianos, destruido la naturaleza, la crisis moral que estamos presenciando se ha convertido en forma de vida. Hay gentes que se callan e ignoran -sin presentar resistencia- los sistemas corruptos y explotadores de la humanidad y el planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo se ha convertido en cuesti\u00f3n de qui\u00e9n es el que m\u00e1s gana en el mercado financiero. Todo se compra. Hasta las almas est\u00e1n en venta. La indiferencia nos ha enceguecido y ya no miramos al pasado ni al futuro. Hay caminos que jam\u00e1s debi\u00e9ramos volver a transitar y, sin embargo, ah\u00ed vamos como corderos a la matanza. El competir por una moneda m\u00e1s ha reemplazado a la solidaridad, la sed de ganar m\u00e1s ha disminuido la capacidad de movilizarnos y defender nuestros derechos. La enfermedad, la p\u00e9rdida del techo o del trabajo, deja a las personas, de la noche a la ma\u00f1ana, en estado total de pobreza y desamparo. Los sistemas perversos de muchos gobiernos han creado ansiedad, desesperaci\u00f3n, miedo y miseria. A pesar de todo, cuando elegimos seguir a Cristo, comprendemos con precisi\u00f3n cu\u00e1les son las demandas de estos tiempos. Una breve excursi\u00f3n a las lecturas de hoy nos permite vislumbrar la actitud y conducta que debemos tomar como seguidores de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>El profeta Jerem\u00edas lo dice claramente, la palabra de Dios nunca es complacencia, m\u00e1s bien se trata de obediencia radical. En el Salmo Dios pone en su lugar a los falsos dioses que siembran inequidad reduci\u00e9ndolos al nivel de mortales y el \u00faltimo verso clama el llamado a la justicia universal. En la ep\u00edstola vemos claramente c\u00f3mo es posible que existan divisiones y altercados entre miembros de una misma familia. Cuando Jes\u00fas nos dice: \u201cYo he venido a prender fuego en el mundo\u201d est\u00e1 significando c\u00f3mo nuestros corazones pueden arder con el fuego del Esp\u00edritu Santo. Este fuego nos transforma y nos confronta con dos realidades: estamos del lado de la justicia o nos ponemos la venda de la indiferencia e ignoramos nuestro llamado a amar al pr\u00f3jimo como Jes\u00fas nos ha amado.<\/p>\n\n\n\n<p>Aquellos que han ganado una vida basada en la indiferencia, la inequidad y la explotaci\u00f3n perder\u00e1n absolutamente todo, mientras que quienes han dejado de lado una vida llena de promesas falsas e ilusiones de poder encontrar\u00e1n su vida en Cristo. Las personas del camino en Cristo encontrar\u00e1n sentido en amar al pr\u00f3jimo como Jes\u00fas nos ha amado y encontrar\u00e1n sus m\u00e1s preciados tesoros en hacer el bien con esp\u00edritu de servicio y solidaridad. As\u00ed es como miembros de una misma familia se encontrar\u00e1n en distintos lados del espectro social, unos dej\u00e1ndose llevar por la codicia y la avaricia, y otros siguiendo el camino de la justicia, la equidad y el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>El ser llamados hip\u00f3critas y la acusaci\u00f3n de no prestar atenci\u00f3n hacia d\u00f3nde va el mundo, adquiere significado particular en estos d\u00edas de divisi\u00f3n, explotaci\u00f3n, exclusi\u00f3n y barbarie. El deseo de que el mundo sea consumido por el fuego tambi\u00e9n adquiere un significado especifico y rotundo en estos d\u00edas. El mundo contempor\u00e1neo nos exige corazones calientes, que ardan ante el clamor de una paz con justicia. La solidaridad con los m\u00e1s vulnerables y el compromiso de confrontar la injusticia son imperativos esenciales para todos los que hemos elegido seguir a Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cristo nos llama a entrar en relaciones de amor, respeto mutuo y solidaridad. Construirlas requiere una evaluaci\u00f3n total de c\u00f3mo somos con los dem\u00e1s y con el contexto. Seguir a Cristo nos exige una transformaci\u00f3n radical en nuestras vidas, pues a veces nos pone en la vereda de enfrente con quienes forman nuestro c\u00edrculo original de familia y amistades. Seguir a Cristo nos confronta profundamente con el modo en que nos relacionamos con lo material, con nuestras familias y con nuestro contexto m\u00e1s general como lo son las estructuras de poder y de gobierno.<\/p>\n\n\n\n<p>El cambio radical no es confortable, es dif\u00edcil, trae consigo divisiones y rupturas con quienes se sostienen en valores opuestos al amor y la solidaridad de Cristo. El camino del discipulado es costoso y maravilloso, una vez que hemos decidido seguir a Cristo no hay retorno, no podemos dar pasos hacia atr\u00e1s. Cuando hemos experimentado la vida y la luz verdaderas, el amor incondicional y radical, la sed de paz con justicia, a veces debemos elegir entre nuestro amor por una familia indiferente y ego\u00edsta y nuestro amor por el camino de la fe, la paz y la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>En la ep\u00edstola a los Hebreos se enumera una serie de personajes que dieron todo por seguir a Dios, y son sus almas, y las de quienes est\u00e1n en el banquete celestial, ejemplo para nuestros pasos y elecciones. Quiz\u00e1s hoy es apropiado recordar las palabras del himno: \u201cHe decidido seguir a Cristo\u201d:<\/p>\n\n\n\n<p><em>He decidido seguir a Cristo. (3)<br>No vuelvo atr\u00e1s, no vuelvo atr\u00e1s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Si otros vuelven, yo sigo a Cristo. (3)<br>No vuelvo atr\u00e1s, no vuelvo atr\u00e1s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>La cruz delante y el mundo atr\u00e1s. (3)<br>No vuelvo atr\u00e1s, no vuelvo atr\u00e1s.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-86ca0847-01b0-4660-9436-cea9711ed8e2\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Sermon-Propio-15-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 15 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Sermon-Propio-15-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-86ca0847-01b0-4660-9436-cea9711ed8e2\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-d2efa7e9-1c55-4023-92e8-d0c407baf1bf\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Sermon-Propio-15-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 15 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/07\/Sermon-Propio-15-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d2efa7e9-1c55-4023-92e8-d0c407baf1bf\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1046],"class_list":["post-334785","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-15c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-08-17","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":262160},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 15 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-10-c-17-de-agosto-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 15 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Jerem\u00edas 23:23\u201329, Salmo 82, Hebreos 11:29\u201312:2, San Lucas 12:49\u201356 \u201c\u00bfC\u00f3mo es que no saben interpretar el tiempo en que viven?\u201d El Evangelio de hoy demanda una lectura detenida, un estudio profundo acerca del contexto en que Jes\u00fas dice palabras que parecen duras e imposibles de explicar. 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