{"id":336370,"date":"2025-08-12T17:44:06","date_gmt":"2025-08-12T21:44:06","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=336370"},"modified":"2025-11-25T13:27:20","modified_gmt":"2025-11-25T18:27:20","slug":"pentecostes-12-c-31-de-agosto-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-12-c-31-de-agosto-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 17 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-17c\/\">LCR: Eclesi\u00e1stico 10:12\u201318 o Proverbios 25:6\u20137; Salmo 112; Hebreos 13:1\u20138,15\u201316; San Lucas 14:1, 7\u201314<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr17-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-336373\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr17-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr17-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr17-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr17-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr17-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr17-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>En el texto del evangelio del pasado domingo -y en general del cap\u00edtulo 13 de Lucas- vemos un Jes\u00fas que viene a hacer nuevas todas las cosas. Y eso cost\u00f3 mucho a las mentalidades m\u00e1s radicales del juda\u00edsmo, como a los fariseos, protagonistas en el evangelio de hoy. Esta secta jud\u00eda buscaba la pr\u00e1ctica perfecta de las leyes b\u00edblicas. Al punto -como se ha insistido en tercer evangelio- de ser capaces de pasar por encima de los dem\u00e1s, de ser necesario, con tal de \u201cagradar\u201d a Dios. En el texto de hoy, Jes\u00fas se va a centrar en la humildad, actitud que poco ten\u00edan los fariseos, pues ellos se consideraban santos y puros, y alardeaban p\u00fablicamente de ello; incluso muchas veces sus oraciones eran autoalabanzas por ser perfectos. Por ello Jes\u00fas ve, en la escena de hoy, la oportunidad de ense\u00f1ar acerca de la humildad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta lecci\u00f3n de Jes\u00fas sirve para nosotros hoy, pues no es necesario que seamos reyes, figuras de far\u00e1ndula o presidentes de naciones para \u201ccreer\u201d que somos superiores que los dem\u00e1s. El s\u00f3lo hecho de tener algo de poder nos puede llevar a pensar que somos m\u00e1s que los dem\u00e1s y perder la horizontalidad en nuestras relaciones. Ya lo recitaba Jes\u00fas ben Sir\u00e1 -autor del libro deuterocan\u00f3nico de Sir\u00e1cida tambi\u00e9n conocido como Eclesiast\u00e9s-: \u201cEl comienzo del orgullo es el poder\u201d. Interesante \u00bfpor qu\u00e9 el poder? Porque \u201chace que el hombre se olvide de su Creador\u201d. Es verdad. Si s\u00f3lo Dios est\u00e1 sobre la humanidad, en consecuencia, quien se sienta superior a los dem\u00e1s, est\u00e1 queriendo ser como un \u201cdios\u201d de los dem\u00e1s, es decir, se hace superior a sus iguales. \u00a1Cu\u00e1ntos de nosotros con algo de poder sobre los dem\u00e1s ya los tratamos con desprecio! Desde cualquier \u00e1rea se puede tener autoridad sobre los dem\u00e1s y tener la tentaci\u00f3n de ejercer un poder desp\u00f3tico: un m\u00e9dico con sus pacientes, un abogado con sus representados, un profesor con sus estudiantes, un vigilante con quienes llegan a un edificio y, por supuesto, un sacerdote con sus feligreses. \u00a1Qu\u00e9 tentador es el ejercicio del poder para ejercer superioridad sobre quienes debieran ser nuestros iguales! Pero \u00e9se no es el querer de Dios, por ello \u201cderriba del trono a los orgullosos, y en lugar de ellos pone a los humildes\u201d. Insiste el libro del eclesi\u00e1stico: \u201cEl orgullo no es digno del hombre, ni tampoco la arrogancia\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>En buena hora Jes\u00fas viene a llamar la atenci\u00f3n de estos esp\u00edritus orgullosos y con aires de superioridad, y lo hace de manera sencilla, con consejos inspirados desde algo tan cotidiano como una cena: \u201cAl ver Jes\u00fas c\u00f3mo los invitados escog\u00edan los asientos de honor en la mesa\u201d. Porque es una tentaci\u00f3n querer figurar, quedar delante de los dem\u00e1s, creer que tenemos derecho a privilegios. De muchas maneras y en cualquier contexto pudi\u00e9ramos estar pasando sobre los dem\u00e1s: al colarnos en una fila, al pedir preferencia en el trabajo, al pasarnos delante de quienes han llegado primero a un concierto o espect\u00e1culo, al escarbar la porci\u00f3n m\u00e1s grande y, en el caso del evangelio, al buscar los puestos de honor en un evento. Jes\u00fas ense\u00f1a que es mejor conservar la humidad: \u201csi\u00e9ntate en el \u00faltimo lugar, para que cuando venga el que te invit\u00f3, te diga: \u201cAmigo, p\u00e1sate a un lugar de m\u00e1s honor.\u201d As\u00ed recibir\u00e1s honores delante de los que est\u00e1n sentados contigo a la mesa. Porque el que a s\u00ed mismo se engrandece, ser\u00e1 humillado; y el que se humilla, ser\u00e1 engrandecido\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero con Jes\u00fas no s\u00f3lo se trata de una humildad pasiva (no hacer o dejar de hacer algo) sino de una activa, es decir obrando con humildad: \u201cCuando des una comida o una cena, no invites a tus amigos, ni a tus hermanos, ni a tus parientes, ni a tus vecinos ricos; porque ellos, a su vez, te invitar\u00e1n, y as\u00ed quedar\u00e1s ya recompensado. Al contrario, cuando t\u00fa des un banquete, invita a los pobres, los inv\u00e1lidos, los cojos y los ciegos; y ser\u00e1s feliz. Pues ellos no te pueden pagar\u201d. El mundo ense\u00f1a a adular, atender, acoger a aquellos de quienes podemos obtener alg\u00fan tipo de beneficio o retribuci\u00f3n. Jes\u00fas ense\u00f1a a serlo con quienes no nos pueden recompensar, pues de esta manera: \u201ctendr\u00e1s tu recompensa el d\u00eda en que los justos resuciten\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero m\u00e1s todav\u00eda, si vamos a obrar con humildad, en favor de los menos privilegiados, no ha de ser por recompensa alguna (ni siquiera la que se nos ha prometido en el cielo), sino por el amor que nos mueve por lo menesterosos: \u201cNo dejen de amarse unos a otros como hermanos\u201d, nos recuerda el autor de la carta a los Hebreos. Este amor ha de ser como si se tratara de nosotros mismos: \u201cAcu\u00e9rdense de los presos, como si tambi\u00e9n ustedes estuvieran presos con ellos. Piensen en los que han sido maltratados, ya que ustedes tambi\u00e9n pueden pasar por lo mismo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Que el amor por lo dem\u00e1s nos fortalezca en la humildad, porque el primero en ser humilde fue el mismo Dios, quien se rebaj\u00f3 a la condici\u00f3n de humano por puro amor. Dej\u00e9monos impregnar de ese mismo esp\u00edritu de amor y humildad que nos inculc\u00f3 Jes\u00fas, y comprendamos que esa es la mejor ofrenda, que en esto insiste las Sagradas Escrituras, en que las ofrendas que m\u00e1s agradan a Dios no son las rituales sino las de amor y misericordia: \u201cNo se olviden ustedes de hacer el bien y de compartir con otros lo que tienen; porque \u00e9stos son los sacrificios que agradan a Dios\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-1331b69a-bead-4b67-b828-8894df1b0911\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-17-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 17 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-17-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-1331b69a-bead-4b67-b828-8894df1b0911\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-dd378a05-07c8-4215-898c-e43b2bd636fa\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-17-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 17 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-17-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-dd378a05-07c8-4215-898c-e43b2bd636fa\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1048],"class_list":["post-336370","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-17c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-08-31","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":157956},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 17 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-12-c-31-de-agosto-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 17 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Eclesi\u00e1stico 10:12\u201318 o Proverbios 25:6\u20137; Salmo 112; Hebreos 13:1\u20138,15\u201316; San Lucas 14:1, 7\u201314 En el texto del evangelio del pasado domingo -y en general del cap\u00edtulo 13 de Lucas- vemos un Jes\u00fas que viene a hacer nuevas todas las cosas. 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