{"id":336371,"date":"2025-08-12T17:44:24","date_gmt":"2025-08-12T21:44:24","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=336371"},"modified":"2025-11-25T13:28:55","modified_gmt":"2025-11-25T18:28:55","slug":"pentecostes-13-c-7-de-septiembre-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-13-c-7-de-septiembre-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 18 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-18c\/\">LCR: Deuteronomio 30:15-20; Salmo:&nbsp;1; Filem\u00f3n 1-21; Lucas 14:25-33.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr18-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-336376\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr18-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr18-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr18-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr18-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr18-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr18-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Las lecturas que hemos escuchado para este decimotercer domingo despu\u00e9s de Pentecost\u00e9s vienen muy a prop\u00f3sito de nuestra realidad de vida tanto pol\u00edtica como social, tanto a nuestro alrededor como a nivel mundial. Lo que vemos y o\u00edmos nos hace sentir gran incertidumbre, mucho temor y constante ansiedad al ver el horror de la violencia, el desalojo y el hambre causados por poderes autocr\u00e1ticos que desmantelan las estructuras democr\u00e1ticas que han protegido nuestros derechos humanos, no importa qui\u00e9nes seamos y d\u00f3nde vivamos.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos momentos nuestro esp\u00edritu busca con desespero un rayo de esperanza que nos muestre el mejor camino a seguir, c\u00f3mo poder confrontar tanta inequidad, injusticia y dolor infligido a poblaciones enteras sin que simplemente dejemos que el mal y la muerte nos devore o nos destierre al abandono, al sufrimiento y a la infelicidad. Como hemos escuchado muchas veces, necesitamos m\u00e1s que orar y orar sin cesar. La invitaci\u00f3n es que junto con el poder de la oraci\u00f3n podamos movernos a la acci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En la lectura del Antiguo Testamento Mois\u00e9s nos sirve de gu\u00eda hacia la acci\u00f3n con palabras bien simples de entender: \u201cMiren, hoy les doy a elegir entre la vida y el bien, por un lado, y la muerte y el mal, por el otro\u201d. Mois\u00e9s le ordenaba a su pueblo elegir la vida y el bien al amar a Dios, siguiendo sus caminos y cumpliendo sus mandamientos. De esa manera recibir\u00edan la abundancia y la prosperidad dondequiera que vivieran.<\/p>\n\n\n\n<p>Para nosotros y nosotras, en estos momentos, las palabras de Mois\u00e9s nos invitan a amar a Dios como le orden\u00f3 a su pueblo y tambi\u00e9n a permanecer centrados y nuestra fe aferrada m\u00e1s y m\u00e1s a ese amor a Dios que nunca nos abandona, confiar en Dios nuestro Padre porque \u00c9l es fiel acompa\u00f1ante en nuestro dolor, en nuestras p\u00e9rdidas, en la maldad del poder mal llevado. Que nunca dudemos de su santa y misericordiosa presencia en nuestras almas porque as\u00ed podremos vencer todo obst\u00e1culo que debamos confrontar y no caer en el camino de la muerte y el mal.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese camino de muerte que observamos con nuestros propios ojos nos mantiene aterrados. Cada d\u00eda que pasa vemos c\u00f3mo el mal acecha todo lo que cre\u00edamos s\u00f3lido y permanente. Con Dios delante podremos armarnos de fortaleza, y con valent\u00eda y coraje confrontar todo mal. La carta de Pablo a Filem\u00f3n nos alienta a pensar que en esta lucha no estamos solos. Hay otros seres a quienes podemos amar y llamar hermanos y hermanas y que caminar\u00e1n a nuestro lado como hermanos en Cristo. Pensemos en las veces en que, hablando de nuestra realidad, muchas almas se han unido o han sido ofrecidas como Filem\u00f3n ofreci\u00f3 a su, antes esclavo y ahora hermano en el esp\u00edritu, muy amado On\u00e9simo para, al compartir nuestra fe, sentirnos unidos y seguir a Cristo como lo hicieron los disc\u00edpulos.<\/p>\n\n\n\n<p>El evangelista San Lucas nos insta m\u00e1s a\u00fan, a considerar las palabras de Jes\u00fas dirigidas a tantos seres que segu\u00edan sus pasos y sus palabras a donde fuera que se encontrara: \u201cSi alguno viene a m\u00ed y no me ama m\u00e1s que a su padre, a su madre, a su esposa, a sus hijos, a sus hermanos y a sus hermanas, y a\u00fan m\u00e1s que a s\u00ed mismo, no puede ser mi disc\u00edpulo.&nbsp;Y el que no toma su propia cruz y me sigue, no puede ser mi disc\u00edpulo\u201d. Si la respuesta a lo que nos pide Jes\u00fas, mientras seguimos de cerca sus pasos, es amarlo por encima de todo amor que sintamos y siempre llevar nuestras propias cruces a cuestas en un gran \u201c\u00a1S\u00ed, lo hacemos y lo haremos siempre con la ayuda de Dios Padre y Se\u00f1or!\u201d, entonces sint\u00e1monos disc\u00edpulos suyos, porque lo somos. Sintamos el gozo de poder serlo con las cualidades que encontramos en nuestro ser y que podemos compartir con nuestros hermanos y hermanas para unidos y unidas poder vencer el poder del mal y de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Salgamos al mundo afirmando que somos disc\u00edpulos de Jes\u00fas porque nuestra fe y nuestro compromiso para con \u00c9l es firme, leal y primordial en nuestras vidas al igual que sus dos mandamientos esenciales: amar a Dios y amar al pr\u00f3jimo, aliment\u00e1ndonos de las ense\u00f1anzas de la Palabra de Dios en las Santas Escrituras. Que nuestras luchas vayan siempre acompa\u00f1adas de la oraci\u00f3n sentida en el silencio de nuestras almas donde le damos gracias a Dios por todo lo que nos prodiga a cada paso, por su presencia tierna y amorosa en nuestras vidas y que elevemos la petici\u00f3n constante de que nos siga fortaleciendo en lo que su Esp\u00edritu de amor nos inspire. Tambi\u00e9n la oraci\u00f3n en silencio nos permite entrar en su presencia y escuchar lo que necesitemos para seguir adelante; escuchar sus palabras de consuelo, de aliento y de saber que \u00c9l va de la mano con nosotros y nos muestra el camino a seguir. En \u00c9l podemos anclar nuestra esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p>Finalmente, no vayamos solos en este caminar. La invitaci\u00f3n a otras personas que siguen a Cristo es a que emprendamos un caminar juntos que nos lleve a ese gozo en el alma de ser y sentirnos disc\u00edpulos fieles, comprometidos y llenos de la gracia del amor divino a Dios Padre y Se\u00f1or y a su amado hijo Jesucristo. Es as\u00ed como vamos a poder luchar por lo que se necesite confrontar en estos momentos de tanta adversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras del salmo que acabamos de escuchar nos pueden servir de recordatorio en nuestro caminar con Cristo como sus amados disc\u00edpulos: \u201cBienaventurado el que no anduvo en consejo de malos,&nbsp;ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley del Se\u00f1or est\u00e1 su delicia, y en su ley medita de d\u00eda y de noche. Ser\u00e1 como el \u00e1rbol plantado junto a corrientes de aguas,&nbsp;que da su fruto en su tiempo, y su hoja no cae, y todo lo que hace prosperar\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Querida comunidad. Que con agradecimiento al poder divino siendo y sirviendo en unidad como disc\u00edpulos y disc\u00edpulas de Cristo, sintamos por siempre en nuestras vidas la alegr\u00eda de la luz de la esperanza, la bienaventuranza y la prosperidad. Am\u00e9n y am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-717e46e9-1e96-46d7-a926-8828a0973146\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-18-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 18 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-18-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-717e46e9-1e96-46d7-a926-8828a0973146\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-2971af26-d472-400e-8f90-33e1cc9db111\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-18-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 18 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-18-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-2971af26-d472-400e-8f90-33e1cc9db111\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1049],"class_list":["post-336371","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-18c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-09-07","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169008},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 18 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-13-c-7-de-septiembre-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 18 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Deuteronomio 30:15-20; Salmo:&nbsp;1; Filem\u00f3n 1-21; Lucas 14:25-33. 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