{"id":336372,"date":"2025-08-12T17:44:35","date_gmt":"2025-08-12T21:44:35","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=336372"},"modified":"2025-11-25T13:30:33","modified_gmt":"2025-11-25T18:30:33","slug":"pentecostes-14-c-14-de-septiembre-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-14-c-14-de-septiembre-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 19 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-19c\/\">LCR: \u00c9xodo 32:7\u201314; Salmo 51:1\u201310; 1 Timoteo 1:12\u201317; San Lucas 15:1\u201310<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr19-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-336379\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr19-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr19-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr19-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr19-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr19-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr19-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Las par\u00e1bolas del evangelio de san Lucas para este domingo son conocidas como \u201clas par\u00e1bolas de la misericordia\u201d o, tambi\u00e9n, \u201cel evangelio dentro del evangelio\u201d, pues ellas revelan el sentido profundo del mensaje de amor y misericordia de Dios que Jesucristo vino a ense\u00f1arnos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos par\u00e1bolas, cuyos protagonistas son un pastor que ha perdido una oveja y una mujer -quiz\u00e1s un ama de casa- angustiada por no poder encontrar su dinero, surgen en un contexto determinado: los fariseos y escribas, gente \u201cde bien\u201d de la sociedad palestinense, evitaban el trato y discriminaban a quienes, seg\u00fan ellos, viv\u00edan en pecado por no cumplir la ley de Dios. Ning\u00fan fariseo o escriba ten\u00eda tratos con los pecadores y en sus reglas establec\u00edan que a tales personas no se le deb\u00eda \u201cconfiar dinero, ni aceptar su testimonio, ni revelar ning\u00fan secreto, ni nombrar tutor de ning\u00fan hu\u00e9rfano, ni poner a cargo de un fondo de caridad, ni acompa\u00f1ar en un viaje\u201d. Entonces se escandalizaban y criticaban a Jes\u00fas por dejarse rodear de publicanos o recaudadores de impuestos, hombres y mujeres de la vida \u201calegre\u201d, enfermos y personas que no observaban con rigor la ley jud\u00eda. En cambio, toda esta gente \u201cde mala fama\u201d, era acogida por Jes\u00fas, quien compart\u00eda y se sentaba a la mesa con ellos.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos par\u00e1bolas van a mostrar dos im\u00e1genes o maneras de ver a Dios que son opuestas. Para los escribas y fariseos, al igual que para muchos pastores y l\u00edderes religiosos de hoy, Dios es un ser lejano e indiferente que rompe toda relaci\u00f3n y trato con los pecadores, quienes deben primero hacerse justos y santificarse antes de intentar acercarse a Dios. Para este Dios la \u00fanica relaci\u00f3n posible con el pecador es su castigo y destrucci\u00f3n. La imagen de Dios que nos muestra Jes\u00fas es diametralmente opuesta: Dios es el Padre y Madre que, en efecto rechaza el pecado, el mal y la injusticia, pero acoge amorosamente a todos sus hijos e hijas, sean justos o pecadores. Aqu\u00ed cabe una correcci\u00f3n necesaria acorde a lo que nos muestra la primera par\u00e1bola: Dios recibe amorosamente a todas sus hijas a hijos, sin embargo, se ocupa con especial atenci\u00f3n de aquellos y aquellas que han perdido el camino.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente a las cr\u00edticas recibidas, Jes\u00fas habla de aquel pastor que, aun teniendo cien ovejas, al perder una de ellas deja a las otras noventa y nueve en el campo para salir en busca de la extraviada. Hay muchos peligros m\u00e1s all\u00e1 de la meseta de verdes pastos, donde abundan los precipicios, las zonas des\u00e9rticas y los animales depredadores como los lobos, zorros y hienas. Muchos reba\u00f1os de ovejas eran comunitarios, es decir, no eran de un solo pastor, sino de todo el pueblo y, por tanto, ten\u00edan varios pastores. A veces pasaba que quienes ten\u00edan sus reba\u00f1os completos volv\u00edan al pueblo al final del d\u00eda y avisaban que otro pastor se hab\u00eda quedado en el monte buscando una oveja perdida. Los contempor\u00e1neos de Jes\u00fas, que eran campesinos, conoc\u00edan de cerca esta realidad, pues en ese caso todo el pueblo permanec\u00eda velando hasta que el pastor volv\u00eda con su oveja al hombro y todos se alegraban y daban gracias a Dios. Jes\u00fas les recuerda a quienes le escuchan que la alegr\u00eda del pastor al encontrar su oveja es inmensa.<\/p>\n\n\n\n<p>En la segunda par\u00e1bola Jes\u00fas pone de ejemplo a una mujer que pierde el dinero con el que alimenta a sus hijos y puede afrontar las responsabilidades familiares. La alegr\u00eda de encontrarlo ha de ser similar a aquella que experimentamos cuando se nos pierden unos documentos importantes, un dinero o unas llaves que no recordamos donde las pusimos, entonces revolvemos toda la casa y aun as\u00ed tardan en aparecer. \u00a1Qu\u00e9 alivio y felicidad se siente al recuperar lo perdido! Por eso Jes\u00fas dice: \u201cHay m\u00e1s alegr\u00eda en el cielo por un pecador que se convierte que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse\u201d. Para los fariseos y escribas ser\u00eda todo lo contrario, pues el Dios de ellos no se alegra con la salvaci\u00f3n, sino que s\u00e1dicamente desprecia y condena a los pecadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Volvamos atr\u00e1s. En la primera lectura, del libro del \u00c9xodo, desconcierta el comportamiento de Israel, un pueblo cuyo clamor Dios ha escuchado y les ha librado de la esclavitud. Aun as\u00ed, le dan la espalda a Dios y se construyen un toro o buey de metal para rendirle adoraci\u00f3n. Esta idolatr\u00eda de Israel y su alejamiento de Dios describe muy bien lo que est\u00e1 pasando hoy en una naci\u00f3n que ha escogido atacar a sus vecinos y violentar a personas inocentes. Pero tambi\u00e9n nos describe a cada uno de nosotros y nosotras que abandonamos la sensatez, la solidaridad, la bondad y el bien para arriesgarnos por caminos equivocados. Por eso nos preguntamos: \u00bfnos ignora o rechaza Dios ante nuestros pecados y el olvido de nuestro pr\u00f3jimo?<\/p>\n\n\n\n<p>Las par\u00e1bolas de la misericordia desde su sencillez responden a estos interrogantes para recordarnos que Dios nos ama con un amor infinito. Nos busca, nos encuentra y se alegra, pues nuestra vida, nuestras acciones \u2013las malas y las buenas\u2013, nuestra felicidad o desdicha, nuestra suerte, son importantes para \u00c9l. La certeza del amor de Dios no es una concesi\u00f3n para que pequemos, pues el pecado conduce a opciones de vida autodestructivas por las que se paga un alto precio. El mensaje de las par\u00e1bolas es un recordatorio de que cuando nos equivoquemos Dios nos dar\u00e1 una segunda oportunidad toda vez que sincera y humildemente reconozcamos nuestros errores y estemos dispuestos a volvernos a \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos sus hijos e hijas amadas y Dios no quiere que nos perdamos. No es indiferente a nuestros acciones y sufrimientos por peque\u00f1os que parezcan. \u00c9l nos ha reconocido por nuestro nombre y nos ha llamado para servirle y para acceder a la vida plena que nos ofrece. Aunque andemos en \u201cvalle de sombra o de muerte\u201d, aunque nuestras acciones de desamor y violencia contra el pr\u00f3jimo nos alejen de la comuni\u00f3n con Dios, \u00c9l no nos olvida y nos sigue buscando y llamando por nuestro nombre como el Buen Pastor.<\/p>\n\n\n\n<p>En la confianza que tenemos en su amor y misericordia inconmensurables, volv\u00e1monos a Dios, alimentados en la esperanza y la fe, para rezar juntos y juntas el salmo de nuestra liturgia dominical: \u201cPurif\u00edcame con hisopo, y ser\u00e9 limpio; l\u00e1vame, y ser\u00e9 m\u00e1s blanco que la nieve. Hazme o\u00edr gozo y alegr\u00eda, y se recrear\u00e1n los huesos que has abatido. Esconde tu rostro de mis pecados, y borra todas mis maldades. Crea en m\u00ed, oh Dios, un coraz\u00f3n limpio, y renueva un esp\u00edritu recto dentro de m\u00ed.\u201d Am\u00e9n, que as\u00ed sea.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-ea67a520-1b56-4d14-9b00-5fee681bbfff\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-19-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 19 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-19-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-ea67a520-1b56-4d14-9b00-5fee681bbfff\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-319fd5bb-dfdc-4fa8-9bad-ef408622bc09\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-19-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 19 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-19-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-319fd5bb-dfdc-4fa8-9bad-ef408622bc09\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1050],"class_list":["post-336372","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-19c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-09-14","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169079},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 19 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-14-c-14-de-septiembre-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 19 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: \u00c9xodo 32:7\u201314; Salmo 51:1\u201310; 1 Timoteo 1:12\u201317; San Lucas 15:1\u201310 Las par\u00e1bolas del evangelio de san Lucas para este domingo son conocidas como \u201clas par\u00e1bolas de la misericordia\u201d o, tambi\u00e9n, \u201cel evangelio dentro del evangelio\u201d, pues ellas revelan el sentido profundo del mensaje de amor y misericordia de Dios que Jesucristo vino a ense\u00f1arnos. 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