{"id":336921,"date":"2025-08-17T10:09:43","date_gmt":"2025-08-17T14:09:43","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=336921"},"modified":"2025-11-25T13:33:47","modified_gmt":"2025-11-25T18:33:47","slug":"pentecostes-16-c-28-de-septiembre-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-16-c-28-de-septiembre-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 21 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-21c\/\">LCR: Am\u00f3s 6:1a,4\u20137; Salmo 146;1 Timoteo 6:6\u201319; San Lucas 16:19\u201331.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr21-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-336923\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr21-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr21-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr21-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr21-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr21-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Pr21-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Las lecturas de este domingo, incluido el Salmo, tienen una idea en com\u00fan: la confianza en las cosas humanas nos puede llevar a la perdici\u00f3n; la confianza en Dios nos conduce directamente a \u00c9l. La Sagrada Escritura es fuertemente cr\u00edtica con aquellos que depositan su confianza en lo humano, especialmente en los bienes materiales, porque all\u00ed comienza a degenerarse todo el sistema de vida tanto de la persona como de la comunidad. Esto lo vio y lo vivi\u00f3 en carne propia el profeta Am\u00f3s en el reino del norte, por all\u00e1 por el siglo VIII a.C. El modo de vida de la \u00e9lite de la corte es motivo de un fuerte \u201cay\u201d del profeta, lo cual se entiende como una especie de amenaza o de llamado de atenci\u00f3n porque esas personas, en lugar de ocuparse de hacer funcionar el reino como deb\u00eda ser, esto es, sirviendo a los m\u00e1s d\u00e9biles y necesitados, se entregaban al placer y al derroche como si ese estilo de vida fuera la finalidad de sus vidas. Ese exceso de confianza en lo material los desconect\u00f3 del proyecto de Dios que es la justicia, la igualdad y la fraternidad. Cuando sobrevenga la amenaza contra el reino estas personas no ser\u00e1n capaces de responder porque a lo largo de su vida no mantuvieron una actitud de preparaci\u00f3n para los tiempos dif\u00edciles; por eso, en palabras del profeta, \u201cser\u00e1n los primeros en ir al destierro donde todo terminar\u00e1\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Por su parte, la segunda lectura, tomada de la Primera carta a Timoteo, insiste tambi\u00e9n en el adecuado uso de los bienes materiales. El autor de la carta no demoniza y ni condena la riqueza, pero s\u00ed es consciente y afirma que \u201cel amor al dinero es ra\u00edz de toda clase de males; y hay quienes, por codicia, se han desviado de la fe y se han causado terribles sufrimientos\u201d. En s\u00ed misma la riqueza material, dinero y bienes, no es algo malo; bien administrada es un aut\u00e9ntico don ya que a partir de ella se puede contribuir al remedio de muchos males en la sociedad; lo malo est\u00e1 en dejarse llevar por el amor exclusivo a ella que es lo que com\u00fanmente denominamos codicia. Cuando se cae en este extremo nunca se tiene lo suficiente, siempre se quiere tener m\u00e1s y m\u00e1s a costa de lo que sea: injusticias, trampas, explotaci\u00f3n al necesitado, se hace aut\u00e9ntico comercio con la necesidad del pobre sin el menor asomo de remordimiento; \u00e9se es el extremo que finalmente causa sufrimiento al codicioso porque de nada vale tener mucho y por dentro estar vac\u00edo de sentido: con inseguridad, con miedo de ser robado, con el permanente sobresalto de que no se tiene lo suficiente; en fin, una vida esclavizada al tener. El autor de esta carta subraya las bondades de la correcta utilizaci\u00f3n de la riqueza para que eso permita una aut\u00e9ntica vivencia de la fe en el \u00fanico due\u00f1o de todo, en el que es \u201cRey de reyes y Se\u00f1or de se\u00f1ores\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>De otro lado, el Evangelio de hoy nos lleva a la misma reflexi\u00f3n: dedicar la vida entera al servicio de la riqueza no lleva a otro destino que la perdici\u00f3n total. Para lograr una mejor comprensi\u00f3n de la par\u00e1bola del pobre L\u00e1zaro y el rico acaparador conviene que nos devolvamos un poco en la narraci\u00f3n de Lucas -por lo menos a 16,13-18-, donde se establece la frontera entre la Ley y la Buena Noticia.La diferencia que hace Jes\u00fas entre el servicio a Dios y al dinero da pie a algunos fariseos para burlarse de \u00e9l, pues ellos se sienten muy bien con su apego (servicio) a la riqueza y con su pretendido servicio a Dios. Jes\u00fas desenmascara esta doble actitud de los fariseos haciendo ver que, en el fondo, lo que menos interesa a estas personas es caminar de acuerdo con el querer divino; Dios conoce el interior de cada uno de ellos y sabe que el servicio a \u00c9l, cuando hay un tal apego a los bienes materiales, no pasa de ser una simple fachada con consecuencias muy negativas para la conciencia y la mentalidad del pueblo, pues queda la impresi\u00f3n de que Dios favorece (bendice) a unos, mientras permanece indiferente ante las carencias (expoliaci\u00f3n) de los dem\u00e1s. En todo caso, Jes\u00fas llama a una mayor radicalidad en este punto. No es posible combinar de un modo tan descarado el servicio a Dios y a Mamon (dios riqueza, dinero) as\u00ed como tampoco se disuelven en una misma cosa la ley antigua, la manera hip\u00f3crita y ama\u00f1ada de interpretarla, que llega hasta Juan, con la era nueva que inaugura el reino. La se\u00f1al de esa falsa interpretaci\u00f3n de la Ley es el comportamiento ambiguo y escandaloso de los fariseos, saduceos\u2026; la manera nueva de entender el reino e integrarse en \u00e9l es a trav\u00e9s de la lucha y el esfuerzo a base de obras de justicia. Por lo dem\u00e1s, en el reino contin\u00faa vigente el genuino esp\u00edritu de la Ley, caso concreto, la ley sobre el matrimonio y, en definitiva, todo aquello donde se haga manifiesto el esp\u00edritu de la justicia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y conectamos as\u00ed con el pasaje de hoy. Para redondear el tema de la incompatibilidad entre seguimiento de Jes\u00fas y servicio a la riqueza y los bienes materiales, Lucas presenta esta par\u00e1bola que, como todas las dem\u00e1s, muestra tambi\u00e9n alg\u00fan aspecto particular de lo que Jes\u00fas concibe como realidad reino de Dios. Aqu\u00ed se hace m\u00e1s clara la advertencia sobre la imposibilidad de servir a Dios, a su reino, y al dinero. La consecuencia m\u00e1s inmediata es el olvido de las m\u00e1s m\u00ednimas relaciones de justicia y de la finalidad de la misma vida.<\/p>\n\n\n\n<p>El servicio a la riqueza se convierte en esclavitud a la misma a tal punto que se pierde la sensibilidad por el que sufre, adem\u00e1s se pierde el sentido y la finalidad de la misma existencia humana. El rico de la par\u00e1bola no fue a parar al lugar donde Jes\u00fas lo ubica por una decisi\u00f3n divina, es el lugar que \u00e9l mismo escogi\u00f3 desde el momento en que perdi\u00f3, por su propia decisi\u00f3n, el horizonte de su destino; los bienes materiales tienen que ser los medios por los cuales el ser humano se va realizando, va alcanzando cada vez m\u00e1s su plenitud y humanizaci\u00f3n, pero desde el momento en que dejan de ser medios para convertirse en fines en s\u00ed mismos, se comienza la curva de la deshumanizaci\u00f3n, y \u00e9ste es el caso del hombre rico de la par\u00e1bola. Esta inversi\u00f3n de valores ciega por completo al siervo de la riqueza al punto de convertirlo en ignorante del designio divino sobre el ser humano y sobre el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras no haya una actitud de cambio en esta relaci\u00f3n, no habr\u00e1 ninguna posibilidad de darle cr\u00e9dito a la Palabra. Ni siquiera los signos m\u00e1s extraordinarios podr\u00e1n cambiar las cosas. El rico, en medio de su patente estado de deshumanizaci\u00f3n, aboga por los suyos para que no les suceda lo mismo e ingenuamente cree que si se les presenta un muerto habl\u00e1ndoles de su fatal fin llegar\u00e1n a cambiar. No, si no le han dado importancia ni cr\u00e9dito a la voluntad de Dios expresada en la Escritura y si, menos a\u00fan, se sienten interpelados por la realidad en que viven, ni les mueve al menos el sentido de justicia natural, ni siquiera la resurrecci\u00f3n de un muerto les har\u00e1 cambiar.<\/p>\n\n\n\n<p>El creyente y seguidor de Jes\u00fas debe examinar su vida y establecer en qu\u00e9 estado se encuentra su relaci\u00f3n con los dem\u00e1s y con los bienes materiales. Eso es lo que estamos invitados a hacer en esta nueva semana que el Se\u00f1or nos regala.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-0dd4dffd-e062-4b33-acc8-b2685177a08a\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-21-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 21 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-21-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-0dd4dffd-e062-4b33-acc8-b2685177a08a\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-a6c4294e-9d15-475d-90b4-61d42b769b0e\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-21-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 21 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/08\/Sermon-Propio-21-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-a6c4294e-9d15-475d-90b4-61d42b769b0e\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1052],"class_list":["post-336921","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-21c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-09-28","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168899},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 21 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-16-c-28-de-septiembre-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 21 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Am\u00f3s 6:1a,4\u20137; Salmo 146;1 Timoteo 6:6\u201319; San Lucas 16:19\u201331. 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