{"id":338789,"date":"2025-10-07T16:41:15","date_gmt":"2025-10-07T20:41:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=338789"},"modified":"2025-11-25T13:38:39","modified_gmt":"2025-11-25T18:38:39","slug":"pentecostes-19-c-19-de-octubre-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-19-c-19-de-octubre-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 24 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-24c\/\">LCR: G\u00e9nesis 32:22\u201331; Salmo 121; 2 Timoteo 3:14\u20134:5; San Lucas 18:1\u20138.&nbsp;<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr24-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-338793\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr24-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr24-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr24-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr24-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr24-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr24-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Las lecturas que escuchamos hoy nos han ofrecido ejemplos que hacen especial \u00e9nfasis en la fe, considerada primordial junto con la esperanza y la caridad, tres virtudes esenciales en nuestra vida y creencia cristianas. Muchos recordaremos cuando durante la catequesis nos preguntaban \u00bfQu\u00e9 es la fe? Y todos al un\u00edsono, sin cometer error alguno, respond\u00edamos con la alegr\u00eda de saberlo de memoria: \u201cFe es creer lo que no vemos porque Dios lo ha revelado\u201d.&nbsp; Aunque nunca se nos ense\u00f1\u00f3 el origen de la palabra ni su significado, nuestra vida familiar, en la escuela y en la comunidad, se llen\u00f3 de expresiones de fe para que prendiera con fuerza esa semilla y se tornara en una profunda e inquebrantable fe en Dios para todo en la vida, sobre todo en el momento de tomar peque\u00f1as y grandes decisiones.<\/p>\n\n\n\n<p>Expresiones como \u201cten fe en Dios\u201d, \u201cconf\u00eda plenamente en su palabra, bondad y misericordia\u201d, \u201cla fe mueve monta\u00f1as\u201d, \u201cque tu fe no desmaye\u201d, \u201ctu fe te ha salvado\u201d y much\u00edsimas m\u00e1s, abundan no s\u00f3lo en momentos decisivos, sino que surgen del deseo de las personas que nos aprecian al ofrecernos \u00e1nimo, aliento y fortaleza en nuestro caminar por este mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda carta de San Pablo a Timoteo, que escuchamos en este d\u00eda, nos inspira curiosidad de buscar el origen de la palabra <em>fe<\/em> al invitarnos a tener firmeza en lo que aprendemos y de lo que \u201cestamos convencidos\u201d. La palabra <em>fe<\/em> viene del lat\u00edn <em>fides<\/em> y significa <em>lealtad, fidelidad<\/em>. Al reflexionar sobre la fe como lealtad, afirmamos lo que el ap\u00f3stol Pablo le escribe a Timoteo: que somos leales y creemos firmemente que las Sagradas Escrituras son inspiradas por Dios y que a trav\u00e9s de nuestra fe en Cristo Jes\u00fas se nos ofrece la salvaci\u00f3n y la vida eterna; que no dudamos porque estamos convencidos de que las Sagradas Escrituras nos instruyen y que en momentos apropiados podemos utilizarlas para \u201cense\u00f1ar y reprender, para corregir y educar en una vida de rectitud\u201d y, de esa manera, preparar a otras personas a hacer el bien donde quiera que vayamos.<\/p>\n\n\n\n<p>Un ejemplo de inmensa lealtad, de ense\u00f1anza e inspiraci\u00f3n, lo encontramos en el libro de Rut. Las palabras de esta joven nos llevan a reflexionar sobre su fe y amoroso compromiso para con su suegra Noem\u00ed, quien hab\u00eda enviudado al igual que Rut. En vez de dejar que su suegra se fuera a vivir sola -decisi\u00f3n que en aquellos tiempos era una condena a morir porque las viudas necesitaban que las cuidaran y las protegieran-, Rut le contesta: &#8220;\u00a1No me pidas que te deje y que me separe de ti! Ir\u00e9 a donde t\u00fa vayas, y vivir\u00e9 donde t\u00fa vivas. Tu pueblo ser\u00e1 mi pueblo, y tu Dios ser\u00e1 mi Dios&#8221;.<\/p>\n\n\n\n<p>La fe que es fidelidad la encontramos en los Salmos que elevan alabanzas fervientes al amor divino de Dios para con nosotros y nosotras, sus amados hijos e hijas. As\u00ed sucede con el salmo 121, que acabamos de leer. Muchas veces llenos de angustia por el inmenso dolor que sentimos debido a los d\u00edas aciagos que nos trae esta vida, levantamos nuestra mirada al cielo y con fidelidad en Dios, Padre creador de todo lo que existe, le afirmamos nuestra fe; le decimos que nuestra ayuda viene de \u00c9l, que \u00c9l es el guarda de nuestras vidas y que siempre estar\u00e1 a nuestro lado para protegernos de todo mal; que nada nos har\u00e1 da\u00f1o porque su amor guardar\u00e1 por siempre nuestras salidas y entradas.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo, muchas veces, a pesar de nuestras s\u00faplicas llenas de fe y esperanza en Dios, las respuestas esperadas o soluciones a los obst\u00e1culos y tropiezos que la vida nos trae a cada paso toman mucho tiempo en resolverse, no importa lo que hagamos bien. La espera nos parece una eternidad y muchas veces nuestra situaci\u00f3n va de mal en peor. Lo podemos sentir en lo cotidiano. Estremecidos ante la divisi\u00f3n de opiniones que llevan a la violencia, al desalojo, a la falta de entender y verse en la vida del pr\u00f3jimo, o a no querer entrar en di\u00e1logos constructivos que sean parte del consenso, terminamos por cuestionar o apartarnos de nuestra propia fe y esperanza en Dios Padre, dejamos de creer en su bondad y misericordia, no sentimos su amorosa presencia en nosotros y nosotras. Dios, amante leal y fiel, nos parece distante o que nos ha abandonado. Un peso de dolor y de culpa se cierne sobre nosotros y nosotras y solo nos atrevemos a gritarle: \u00bfD\u00f3nde est\u00e1s Padre amado? \u00a1Expl\u00edcame tu ausencia! \u00a1S\u00f3lo t\u00fa puedes aliviar mi carga! Y, como escuchamos sobre Jacob, luchamos no s\u00f3lo una noche, a veces son muchos d\u00edas, a veces caemos en la depresi\u00f3n y nos convertimos en v\u00edctimas de cualquier h\u00e1bito que calme nuestras angustias y sufrimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>Hermanos y hermanas, no olvidemos que Dios nos escucha en cada instante de nuestras vidas, acompa\u00f1a en nuestro dolor sin apartarse ni un segundo de nuestro lado, sufre cuando sufrimos, llora cuando lloramos y nos consuela arrop\u00e1ndonos en su divino manto de bondad y compasi\u00f3n. Llegar\u00e1 el momento en que, cuando todo pase si nos hemos mantenido aferrados a esa fe que llevamos muy arraigada en nuestro ser, saldremos victoriosos como la viuda del evangelio de hoy, que ped\u00eda justicia, y m\u00e1s fortalecidos, aunque tal vez cojeando como Jacob, pero con nuevas fuerzas para empezar e, igual que antes, sinti\u00e9ndonos abrazados por el amor divino que siempre estuvo a nuestra diestra y nunca, como canta el salmista, dej\u00f3 que el sol ni la luna nos hiciera da\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Con Dios estaremos guarecidos de todo mal. Su promesa es que, con su amor infinito, a cada paso que demos proteger\u00e1 nuestras vidas. Cre\u00e1moslo as\u00ed siempre, porque todo lo podemos confiando plenamente en \u00c9l, nuestro Padre amado, a quien alabamos con nuestras oraciones pidi\u00e9ndole fortalecer nuestra fe, siendo leales y fieles como \u00c9l lo es para con nosotros y nosotras.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cantemos!<em> \u201cTu fidelidad es grande, Tu fidelidad incomparable es. Nadie como T\u00fa, bendito Dios. Grande es tu fidelidad\u201d. <\/em>Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-5a3803e1-7f6f-4243-bcd2-1c44ad765dc3\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-24-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 24 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-24-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-5a3803e1-7f6f-4243-bcd2-1c44ad765dc3\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-d58ec6f4-2db8-4a01-b5e9-3b5a6e096e03\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-24-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 24 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-24-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d58ec6f4-2db8-4a01-b5e9-3b5a6e096e03\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1055],"class_list":["post-338789","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-24c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-10-19","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169008},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 24 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-19-c-19-de-octubre-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 24 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: G\u00e9nesis 32:22\u201331; Salmo 121; 2 Timoteo 3:14\u20134:5; San Lucas 18:1\u20138.&nbsp; Las lecturas que escuchamos hoy nos han ofrecido ejemplos que hacen especial \u00e9nfasis en la fe, considerada primordial junto con la esperanza y la caridad, tres virtudes esenciales en nuestra vida y creencia cristianas. 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