{"id":338790,"date":"2025-10-07T16:41:33","date_gmt":"2025-10-07T20:41:33","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=338790"},"modified":"2025-11-25T13:40:28","modified_gmt":"2025-11-25T18:40:28","slug":"pentecostes-20-c-26-de-octubre-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-20-c-26-de-octubre-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 25 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-25c\/\">LCR: Eclesi\u00e1stico 35:12-17; Salmo 84:1-6 LOC; 2 Timoteo 4:6-8,16-18; San Lucas 18:9-14.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr25-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-338796\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr25-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr25-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr25-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr25-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr25-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr25-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\u00abNo favorece a nadie con perjuicio del pobre, y escucha las s\u00faplicas del afligido.\u00bb<\/p>\n\n\n\n<p>Al acercarnos a las \u00faltimas semanas del a\u00f1o lit\u00fargico, regresemos al tema con el que, hace varios meses, iniciamos la Cuaresma: el Dios de Israel, el Dios de la Ley y los Profetas, el mismo que es el Dios y Padre del Se\u00f1or Jesucristo, es un Dios de compasi\u00f3n y un refugio para los que conf\u00edan en \u00e9l. Este tema surge una y otra vez mientras leemos las Sagradas Escrituras, y las lecturas de hoy revelan esta idea tan importante.<\/p>\n\n\n\n<p>Nuestra lectura del Eclesi\u00e1stico, o si lo prefiere Sir\u00e1cides, nos incita a ser generosos con los dem\u00e1s de la misma manera que el Alt\u00edsimo ha sido generoso con nosotros. Seg\u00fan el autor, \u201cDios sabe premiar\u201d y \u201cpagar\u00e1 el bien siete veces\u201d. Esto significa que Dios siempre nos da m\u00e1s de lo que podemos merecer o incluso desear, y \u00e9l quiere que compartamos su bondad con otras personas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n queda claro que la generosidad que ofrecemos a Dios, o a los dem\u00e1s en su nombre, no debe convertirse en una especie de soborno o intento de comprar su favor. Nadie puede comprar la gracia y las bendiciones de Dios, y el Se\u00f1or no es sobornable como un pol\u00edtico corrupto. Al contrario, Dios es justo y est\u00e1 atento a las s\u00faplicas de los afligidos, las viudas y los hu\u00e9rfanos. Nunca olvidemos que el Dios del que la Biblia nos habla es misericordioso: libera esclavos, provee para los necesitados, devuelve a los exiliados a su tierra y perdona a los pecadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Son precisamente estos atributos los que celebran los salmos, como escuchamos hoy. El Salmo 84 alaba a Dios, ensalzando el Templo por ser el lugar donde mora la presencia divina. Seg\u00fan el salmista, este lugar sagrado provee refugio y protecci\u00f3n a los m\u00e1s vulnerables, dando el ejemplo del gorri\u00f3n y la golondrina con sus polluelos que encontraban un espacio para sus nidos entre los muros y techos del Templo. Al igual que las aves protegidas por Dios en el Templo, son las personas que se refugian en Dios y que hallan en \u00e9l su fuerza. Si dudamos de poder entrar en la casa de Dios para encontrar nuestra fortaleza y nuestro refugio, el Se\u00f1or Jes\u00fas nos ense\u00f1a la par\u00e1bola de los dos hombres que fueron a orar al Templo.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchos recordar\u00e1n la historia: Dos hombres, ambos jud\u00edos, fueron al Templo para orar, uno era fariseo, el otro un cobrador de impuestos para el Imperio romano; el fariseo or\u00f3 confiado en su propia rectitud: \u201cTe doy gracias que no soy como los dem\u00e1s y menos como ese cobrador de impuestos&#8230; Yo, s\u00ed, ayuno y doy mis diezmos\u201d. Si la oraci\u00f3n del fariseo nos pudiera parecer una exageraci\u00f3n, no est\u00e1 lejos de la realidad de los tradicionales rezos matutinos de los jud\u00edos ortodoxos: \u201cBendito seas, Se\u00f1or, nuestro Dios, Rey del universo por no haberme hecho pagano. Bendito seas, Se\u00f1or&#8230; por no haberme hecho esclavo. Bendito seas, Se\u00f1or&#8230; por no haberme hecho mujer\u201d. Es una piedad que busca verse y sentirse distinto de la masa de pecadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Es bastante com\u00fan creernos buenas personas, sentirnos \u201cbuena gente\u201d, y afirmar cosas como las que dice el fariseo: No somos \u201cladrones, malvados o ad\u00falteros\u201d. Asistimos a la iglesia con cierta frecuencia y decimos \u201cNo hago mal a nadie\u201d. Ojal\u00e1 eso sea cierto, pero Cristo nos ense\u00f1a que esta actitud de creernos buenos y justos es una equivocaci\u00f3n. No podemos fundamentar nuestra relaci\u00f3n con Dios sobre nuestros m\u00e9ritos o nuestra rectitud.<\/p>\n\n\n\n<p>En contraste, con la actitud de superioridad del fariseo, el cobrador de impuestos se conoce y reconoce que es un pecador; no se atreve a acercarse ni a levantar sus ojos, no declara que es buena gente y no recita un listado de todo el bien que ha hecho. Ni siquiera se compara con nadie m\u00e1s. En lugar de eso, se refugia en la misericordia de Dios: \u00ab\u00a1Oh Dios, ten compasi\u00f3n de m\u00ed, que soy un pecador!\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Cristo Jes\u00fas, ese cobrador de impuestos \u2014ese pecador\u2014 volvi\u00f3 a casa como un hombre justificado delante de Dios, y no el fariseo. \u00bfPor qu\u00e9 uno y no el otro? El cobrador de impuestos puso su confianza en Dios, no en s\u00ed mismo y, por consiguiente, como la golondrina con sus polluelos, encontr\u00f3 su refugio en los atrios del Se\u00f1or. Invoc\u00f3 la misericordia de Dios, y Dios tuvo compasi\u00f3n de \u00e9l.<\/p>\n\n\n\n<p>No olvidemos que la iglesia, la casa y familia de Dios, debe ser un sitio donde los pecadores podamos refugiarnos, deber\u00eda ser un lugar donde por la gracia de Dios encontramos alivio y protecci\u00f3n en medio de las tempestades de la vida. Al abrir nuestras puertas para las celebraciones lit\u00fargicas y dem\u00e1s actividades, debemos tener claro que estamos invitando a los pecadores, los necesitados y los vulnerables a acercarse a Dios y hallar su misericordia. Y si la casa de Dios se abre para ofrecer refugio y alivio a los que buscan la gracia de Dios, no hay lugar en ella para proclamar nuestros m\u00e9ritos, nuestra rectitud o bondad. S\u00f3lo hay espacio para todo el que quiera doblar las rodillas y rogar al Se\u00f1or que nos conceda su paz y su perd\u00f3n. Los que entran en por las puertas de la iglesia as\u00ed, podr\u00e1n cantar con el salmista: \u00ab\u00a1Dichosos los que habitan en tu casa!&nbsp; Perpetuamente te alabar\u00e1n.\u00bb Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Dr. Jack Lynch<\/em><\/strong><em> es un presb\u00edtero de la Di\u00f3cesis Episcopal de Long Island y Vicario de la hist\u00f3rica Saint Mary\u2019s Episcopal Church, Brooklyn, Nueva York.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-48599745-113c-4a06-8c41-09ed49c8e129\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-25-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 25 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-25-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-48599745-113c-4a06-8c41-09ed49c8e129\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-9aa0386f-3998-4645-9fa1-6ec81518ec0d\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-25-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 25 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-25-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-9aa0386f-3998-4645-9fa1-6ec81518ec0d\">Download<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1056],"class_list":["post-338790","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-25c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-10-26","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":false},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 25 (C) \u2013 2025 &#8211; 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