{"id":339191,"date":"2025-10-15T10:47:44","date_gmt":"2025-10-15T14:47:44","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=339191"},"modified":"2025-11-25T13:42:08","modified_gmt":"2025-11-25T18:42:08","slug":"pentecostes-21-c-2-de-noviembre-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-21-c-2-de-noviembre-de-2025\/","title":{"rendered":"Propio 26 (C) \u2013 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/propio-26c\/\">LCR: Isa\u00edas 1:10\u201318, Salmo 32:1\u20138 (LOC), 2 Tesalonicenses 1:1\u20134, 11\u201312, San Lucas 19:1\u201310<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr26-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-339194\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr26-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr26-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr26-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr26-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr26-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Pr26-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p><strong>Confesi\u00f3n y salvaci\u00f3n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En la oraci\u00f3n colecta de este domingo pedimos que \u201cpodamos correr sin tropiezos\u201d. En nuestra fe hay una conexi\u00f3n intr\u00ednseca entre el arrepentimiento, la confesi\u00f3n, el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n. En las palabras del Isa\u00edas escuchamos el costo de la pr\u00e1ctica de adoraci\u00f3n cuanto est\u00e1 divorciada de la justicia social, y acerca de la inutilidad de los sacrificios de animales, al igual que los ritos de purificaci\u00f3n \u2013es decir el lavado de las manos contaminadas con sangre-, cuando son realizados como un acto performativo y no con la sinceridad de coraz\u00f3n y con la preocupaci\u00f3n genuina y aut\u00e9ntica por los marginados. En aquellos tiempos parte de los oprimidos eran los hu\u00e9rfanos y las viudas, para quienes exist\u00eda protecci\u00f3n a trav\u00e9s de las leyes jur\u00eddico-religiosas. \u00bfSomos capaces de comprender cu\u00e1les son, en nuestro tiempo, los grupos oprimidos? \u00bfEs nuestra fe lo suficientemente s\u00f3lida como para poder nombrar los pecados que cometemos d\u00eda a d\u00eda, individualmente o como sociedad? \u00bfQu\u00e9 conductas hacen que los ritos de adoraci\u00f3n que ofrecemos ante el altar queden anulados por falta de sinceridad?<\/p>\n\n\n\n<p>El Salmo tambi\u00e9n reafirma el arrepentimiento y la confesi\u00f3n como pasos necesarios para el perd\u00f3n: \u201cConfesar\u00e9 a ti mis transgresiones; y luego t\u00fa perdonar\u00e1s la culpa de mi pecado\u201d. El pecado es todo lo que nos separa del amor de Dios. Haber traspasado los l\u00edmites de respetar la dignidad de cada persona, incluyendo la propia, y haber roto la promesa de amarnos unos a otros como Jes\u00fas nos ha amado, es el peor de los pecados que la humanidad puede cometer. La confesi\u00f3n es el puente hacia la experiencia de la reconciliaci\u00f3n con nuestros semejantes, y el perd\u00f3n y la reconciliaci\u00f3n suceden por la gracia ilimitada de Dios.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Iglesia Episcopal, adem\u00e1s de la Confesi\u00f3n General que ofrecemos colectivamente antes de la liturgia Eucar\u00edstica, tambi\u00e9n tenemos en nuestro Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan (LOC), las instrucciones para la &#8220;Reconciliaci\u00f3n del Penitente\u201d. Este signo sacramental es una pr\u00e1ctica espiritual m\u00e1s que una obligaci\u00f3n. En algunas congregaciones, donde abundan los conflictos y la separaci\u00f3n, este rito suele ser un gran puente para promover la unidad y la paz interior; en las comunidades donde sobra el odio y abunda la injusticia, arrepentirse por estas transgresiones contra la gente de Dios, es tambi\u00e9n el primer paso hacia la confesi\u00f3n y reconciliaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Durante el rito de la Confesi\u00f3n y Reconciliaci\u00f3n del Penitente, recibimos la seguridad del perd\u00f3n y la absoluci\u00f3n. Pero, como lo indica el profeta Isa\u00edas, no puede ser s\u00f3lo un ejercicio de palabras o un acto performativo. Es clave que exista un acto de justicia restaurativa, es decir, reparar el da\u00f1o causado por la maldad y avaricia de nuestros actos y pensamientos. La justicia restaurativa crea y mantiene relaciones positivas en nuestras comunidades. Siguiendo el ejemplo de Zaqueo debemos devolver lo que hemos robado, debemos restituir lo que hemos negado. El arrepentimiento es una invitaci\u00f3n para volver adonde pertenecemos, es decir, Dios. Se trata de alejarse del pecado. La confesi\u00f3n se trata de salir a la luz. El arrepentimiento y la confesi\u00f3n son un espacio de alegr\u00eda y esperanza; la oportunidad de entrar a una vida nueva, abundante y exuberante.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto es precisamente lo que sucede en la historia del evangelio de hoy. En el esp\u00edritu de Zaqueo ha comenzado a ebullir la semilla del arrepentimiento. Por eso Zaqueo busca desesperadamente acercarse a Jes\u00fas, conocerle, aprender de \u00e9l y convertirse en uno de sus seguidores. \u00a1Zaqueo encuentra su oportunidad de entrar a una vida nueva, abundante y exuberante! A pesar de que Zaqueo ha acumulado mucha riqueza, su respuesta a la invitaci\u00f3n de Jes\u00fas es muy diferente a la del hombre rico. Zaqueo ha acumulado su riqueza <em>saqueando<\/em> a las personas. \u00c9l no es simplemente un recaudador de impuestos, \u00e9l es el jefe del distrito quien servilmente atiende los reclamos y exigencias del emperador y, adem\u00e1s, en su posici\u00f3n de poder, tambi\u00e9n determina cu\u00e1l es su tajada en el asunto. Se ha ganado el odio de sus vecinos por ser servil al imperio y ser parte del sistema de explotaci\u00f3n y opresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Zaqueo sabe cu\u00e1l ha sido su gran pecado. Experimenta un momento de arrepentimiento y confesi\u00f3n cuando le dice a Jes\u00fas: \u201cMira, Se\u00f1or, voy a dar a los pobres la mitad de todo lo que tengo; y si le he robado algo a alguien, le devolver\u00e9 cuatro veces m\u00e1s\u201d. Esto est\u00e1 prescripto en las leyes de Mois\u00e9s, en los libros del \u00c9xodo, Lev\u00edtico y N\u00fameros. Jes\u00fas reconoce y da legitimidad al linaje abrah\u00e1mico de Zaqueo cuando declara: \u201cHoy ha llegado la salvaci\u00f3n a esta casa, porque este hombre tambi\u00e9n es descendiente de Abraham\u201d. La salvaci\u00f3n y el Reino de Dios llegan a Zaqueo mediante la presencia de Jes\u00fas, su mensaje de arrepentimiento y salvaci\u00f3n se manifiesta en la transformaci\u00f3n radical experimentada por Zaqueo.<\/p>\n\n\n\n<p>La misi\u00f3n salv\u00edfica de Jes\u00fas tambi\u00e9n est\u00e1 reforzada en la idea expresada anteriormente, en las par\u00e1bolas de la oveja perdida o de la moneda perdida: \u201cel Hijo del hombre ha venido a buscar y salvar lo que se hab\u00eda perdido\u201d. La historia de Zaqueo nos ofrece una mirada profunda al proceso de arrepentimiento, confesi\u00f3n, perd\u00f3n y reconciliaci\u00f3n. Lo que debemos hacer es exponer nuestras transgresiones a la luz de Jes\u00fas. \u00c9l se encarga de lidiar con nuestro pecado en la medida en que nosotros lidiamos con la confesi\u00f3n de nuestro pecado. \u00a1Sacarlo todo a la luz, no mantener nada, ni un minuto m\u00e1s, en secreto!&nbsp; Y \u00e9sa es, precisamente, la clave para obtener una vida nueva, abundante y exuberante. Eso es vivir de una manera aut\u00e9ntica, sincera y vulnerable ante Dios y la comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas veces esta propuesta de arrepentimiento y confesi\u00f3n suena un poco aterradora, pero somos miembros de un reino donde la muerte no es el final, sino m\u00e1s bien la puerta a la resurrecci\u00f3n; un reino donde encontramos nuestras verdaderas vidas, s\u00f3lo despu\u00e9s de perder la vida de corrupci\u00f3n que est\u00e1bamos llevando. \u00a1Abracemos entonces nuestro portal a una vida nueva, abundante y exuberante!<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-cf7bfd48-41ae-4683-98c5-c2763bc80ad5\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-26-Spanish.docx\">Word \u2013 Propio 26 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-26-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-cf7bfd48-41ae-4683-98c5-c2763bc80ad5\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-a3ab9643-df1a-4d7b-8b6e-97d084123a72\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-26-Spanish.pdf\">PDF \u2013 Propio 26 (C)<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/10\/Sermon-Propio-26-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-a3ab9643-df1a-4d7b-8b6e-97d084123a72\">Download<\/a><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[1029,1057],"class_list":["post-339191","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-pentecostes-c","category-propio-26c"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-11-02","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":262160},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Propio 26 (C) \u2013 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/pentecostes-21-c-2-de-noviembre-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Propio 26 (C) \u2013 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR: Isa\u00edas 1:10\u201318, Salmo 32:1\u20138 (LOC), 2 Tesalonicenses 1:1\u20134, 11\u201312, San Lucas 19:1\u201310 Confesi\u00f3n y salvaci\u00f3n En la oraci\u00f3n colecta de este domingo pedimos que \u201cpodamos correr sin tropiezos\u201d. 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