{"id":341208,"date":"2025-11-26T12:44:01","date_gmt":"2025-11-26T17:44:01","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=341208"},"modified":"2025-11-26T12:46:16","modified_gmt":"2025-11-26T17:46:16","slug":"adviento-4-a-21-de-diciembre-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-4-a-21-de-diciembre-de-2025\/","title":{"rendered":"Adviento 4 (A) \u2013 21 de diciembre de 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>LCR:\u00a0<a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/lectionary\/advent-4a\/\">Isa\u00edas 7:10\u201316; Salmo 80:1\u20137, 16\u201318\u00a0LOC;\u00a0Romanos 1:1\u20137; Mateo 1:18\u201325<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A4-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-341215\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A4-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A4-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A4-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A4-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A4-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/A4-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>\u00bfAlguna vez has tenido un sue\u00f1o en el que descubres una verdad que has estado buscando? \u00bfo en el que hallas una nueva direcci\u00f3n o prop\u00f3sito en tu vida? \u00bfhas encontrado gu\u00eda o apoyo en un sue\u00f1o? La historia que escuchamos en el evangelio asignado para este domingo es acerca de Jos\u00e9 y su sue\u00f1o, y nos lleva al coraz\u00f3n del Adviento: a un momento silencioso, \u00edntimo, casi escondido, donde Dios act\u00faa de maneras inesperadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay un hombre com\u00fan, Jos\u00e9, y un sue\u00f1o que cambia el rumbo de su vida y el de la historia. Jos\u00e9 est\u00e1 en crisis. Su mundo se ha tambaleado. Mar\u00eda, con quien est\u00e1 comprometido, espera un hijo que no es suyo. Como hombre justo, quiere hacer lo correcto: protegerla de la verg\u00fcenza, separarse discretamente, evitarle da\u00f1o. Est\u00e1 intentando resolver todo de manera razonable, responsable y humana. Y es, justamente ah\u00ed, en ese momento de confusi\u00f3n, donde Dios irrumpe. Jos\u00e9 se duerme, y en su sue\u00f1o un \u00e1ngel le revela la verdad:&nbsp;<strong>\u201c<\/strong>no tengas miedo de tomar a Mar\u00eda por esposa, porque su hijo lo ha concebido por el poder del Esp\u00edritu Santo<strong>\u201d.&nbsp;<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En cierto modo estamos siendo invitados a escuchar la versi\u00f3n de Jos\u00e9 en la historia de la Anunciaci\u00f3n; Mar\u00eda, en este pasaje del evangelio, no tiene ning\u00fan papel de interlocutora. Tenemos que recordar que Mar\u00eda habla s\u00f3lo cuatro veces en todos los Evangelios: en la Anunciaci\u00f3n y el Magn\u00edficat, ambos en el Evangelio de Lucas, y en las Bodas de Can\u00e1 y la Crucifixi\u00f3n en el Evangelio de Juan. Lo interesante aqu\u00ed es que Mar\u00eda no habla para nada en el evangelio de Mateo. Por tanto, esta narraci\u00f3n es s\u00f3lo acerca de Jos\u00e9 y su sue\u00f1o, donde Dios irrumpe.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, las Sagradas Escrituras est\u00e1n llenas de acontecimientos en los que mensajeros divinos, visiones, sue\u00f1os y apariciones revelan a un Dios que se comunica de muchas maneras. Dios contin\u00faa hablando y manifest\u00e1ndose en acontecimientos espec\u00edficos en nuestra vida e historia. En este contexto, los sue\u00f1os parecen ser la forma preferida en la que Dios nos habla: tenemos al otro Jos\u00e9, en el del Primer Testamento, quien recib\u00eda muchos sue\u00f1os y que se hizo famoso por interpretarlos; tambi\u00e9n est\u00e1 su padre, Jacob, quien encontr\u00f3 a Dios a trav\u00e9s del sue\u00f1o de una escalera donde los \u00e1ngeles sub\u00edan y bajaban; Salom\u00f3n, el rey hijo de David, recibi\u00f3 la sabidur\u00eda en un sue\u00f1o; tambi\u00e9n est\u00e1n los profetas, muchos de ellos escucharon la voz de Dios a trav\u00e9s de los sue\u00f1os; entre muchos otros casos, como en el mismo evangelio de Mateo, donde los magos que llegaron del Oriente fueron advertidos por Dios, por medio de un sue\u00f1o, que se mantuvieran alejados del rey Herodes.<\/p>\n\n\n\n<p>Walter Brueggemann, te\u00f3logo y escritor, nos recuerda que todos los sue\u00f1os de las Escrituras tienen algo en com\u00fan: representan la intrusi\u00f3n de Dios en un mundo estable, son una comunicaci\u00f3n impulsiva y espont\u00e1nea de Dios en la oscuridad de la noche, que abre a los durmientes a un mundo diferente al que habitan durante el d\u00eda; una intrusi\u00f3n que genera un malestar turbulento con la forma en que las cosas son, hasta que la visi\u00f3n y el sue\u00f1o llegan a materializarse.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00ed, hasta que la visi\u00f3n y el sue\u00f1o lleguen a cumplirse y realizarse. Jos\u00e9, aqu\u00ed, se despierta de su sue\u00f1o y cumple su misi\u00f3n, cuidando de una Mar\u00eda vulnerable y un beb\u00e9 que a\u00fan no hab\u00eda nacido.<\/p>\n\n\n\n<p>Al igual que con muchos de los otros personajes b\u00edblicos fue transformado por sus sue\u00f1os, descubri\u00f3 un nuevo prop\u00f3sito.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 confiaba en su intuici\u00f3n, en sus instintos; en lo profundo de sus entra\u00f1as, sab\u00eda que quer\u00eda tomar a Mar\u00eda como su esposa. La intrusi\u00f3n de Dios en el sue\u00f1o lleg\u00f3 a reafirmar ese verdadero conocimiento de Jos\u00e9. Dependi\u00f3 de \u00e9l seguir la verdad que ya conoc\u00eda. La intrusi\u00f3n de Dios en un sue\u00f1o es una manera de reafirmar algo que ya sabes en tus entra\u00f1as. La capacidad de ver lo que hab\u00eda delante de nosotros todo el tiempo puede ser el regalo de un sue\u00f1o. Algunos sue\u00f1os inspiran claridad de visi\u00f3n movi\u00e9ndonos a la acci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1les son las verdades que est\u00e1n en lo profundo de nosotros, que ya sabemos, pero s\u00f3lo necesitan reafirmaci\u00f3n para llevarlas a cabo? \u00bfQu\u00e9 necesita ser despertado en nosotros para que esto tenga lugar? \u00bfQu\u00e9 hemos tenido miedo de hacer y cu\u00e1les son las dudas que los frenan?<\/p>\n\n\n\n<p>Los sue\u00f1os nos pueden decir verdades que ya conocemos profundamente, nos pueden inspirar a una claridad de visi\u00f3n, movi\u00e9ndonos a la acci\u00f3n. Los sue\u00f1os pueden ser ese canal poderoso a partir del cual podemos crear una nueva realidad. Los sue\u00f1os pueden ser un camino por el cual Dios nos gu\u00eda hacia la realizaci\u00f3n de su voluntad. Por tanto, llevemos nuestras preocupaciones ante Dios, oremos para recibir gu\u00eda, direcci\u00f3n, y pidamos por la intuici\u00f3n de esos sue\u00f1os que vendr\u00e1n sobre nosotros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En este tiempo de expectaci\u00f3n \u00a1so\u00f1emos! Estemos abiertos a ser interrumpidos por Dios, el Creador de todos nuestros sue\u00f1os.&nbsp;<strong>Am\u00e9n.<\/strong><strong><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Alfredo Feregrino<\/em><\/strong><em>&nbsp;es nativo de la Ciudad de M\u00e9xico y obtuvo su Maestr\u00eda en Divinidad en la Escuela de Teolog\u00eda y Ministerio en Seattle University, donde obtuvo tambi\u00e9n el primer Dr. Rod Romney \u201cPreaching Award\u201d. Fue desarrollador de misi\u00f3n en una congregaci\u00f3n biling\u00fce y bicultural en Seattle\/Renton, Washington; fue Rector Asociado en All Saints Church en Pasadena, California, a cargo del desarrollo congregacional; y ahora es Sacerdote a Cargo en St. Luke\u2019s\u2013San Lucas Episcopal Church en Vancouver, Washington.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-5f72d6a4-9766-4905-af50-38d34631c015\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Sermon-Adviento-4-Spanish.docx\">Word &#8211; Adviento 4A<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Sermon-Adviento-4-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-5f72d6a4-9766-4905-af50-38d34631c015\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-49031a80-cc25-4a59-9981-cba5a3410605\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Sermon-Adviento-4-Spanish.pdf\">PDF &#8211; Adviento 4A<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/11\/Sermon-Adviento-4-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-49031a80-cc25-4a59-9981-cba5a3410605\">Descargar<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[657,658,863,859],"class_list":["post-341208","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-advent-4a","category-advent-a","category-adviento-4a","category-adviento-a"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-12-21","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":168994},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Adviento 4 (A) \u2013 21 de diciembre de 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/adviento-4-a-21-de-diciembre-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Adviento 4 (A) \u2013 21 de diciembre de 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR:\u00a0Isa\u00edas 7:10\u201316; Salmo 80:1\u20137, 16\u201318\u00a0LOC;\u00a0Romanos 1:1\u20137; Mateo 1:18\u201325 \u00bfAlguna vez has tenido un sue\u00f1o en el que descubres una verdad que has estado buscando? \u00bfo en el que hallas una nueva direcci\u00f3n o prop\u00f3sito en tu vida? \u00bfhas encontrado gu\u00eda o apoyo en un sue\u00f1o? 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