{"id":341231,"date":"2025-12-02T10:09:05","date_gmt":"2025-12-02T15:09:05","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=341231"},"modified":"2025-12-02T10:09:09","modified_gmt":"2025-12-02T15:09:09","slug":"navidad-i-25-de-diciembre-de-2025","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/navidad-i-25-de-diciembre-de-2025\/","title":{"rendered":"Navidad (I) \u2013 25 de diciembre de 2025"},"content":{"rendered":"\n<p><strong>LCR:&nbsp;<a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/lectionary\/navidad-i\/\">Isa\u00edas 9:2\u20137 (= 9:1\u20136 DHH); Salmo 96; Tito 2:11\u201314; Lucas 2:1\u201314, (15\u201320)<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/NavI-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-341241\" style=\"width:512px\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/NavI-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/NavI-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/NavI-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/NavI-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/NavI-2025-Sermon-Graphic-FB-SP-480x270.png 480w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/NavI-2025-Sermon-Graphic-FB-SP.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure><\/div>\n\n\n<p>Este d\u00eda celebramos uno de los acontecimientos m\u00e1s importantes en la vida de todo cristiano, que llena nuestro coraz\u00f3n de una inmensa alegr\u00eda. Se trata precismante del nacimiento de Jesucristo, en quien se realiza el encuentro pleno entre la divinidad y la humanidad. La Navidad es parte de la m\u00e1xima expresi\u00f3n del amor de Dios por todo el g\u00e9nero humano porque ha enviado a su propio Hijo para salvarnos y dar su vida por nosotros. Es una realidad que nos colma de alegr\u00eda. El mundo cristiano se viste de fiesta con diversas tradiciones, decoraciones, luces y regalos. Es la alegr\u00eda del nacimiento de Jes\u00fas de Nazaret, Dios humanado. Y \u00e9sta es la gran noticia que encontramos en la Palabra de hoy.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>El profeta Isa\u00edas anuncia el gran acontecimiento de Jes\u00fas, por el cual la oscuridad desaparece y la muerte es vencida. El profeta le llama: \u201cPr\u00edncipe de la paz\u201d. Esta paz no es s\u00f3lo la del mundo exterior, sino la paz total que llena nuestros corazones y da sentido a nuestras vidas. Seguidamente, en el salmo 96, encontramos un c\u00e1ntico al Se\u00f1or, a su inmensa obra creadora y a todo su poder; se trata de una alabanza en la cual se condensa el gozo y la alegr\u00eda de su presencia y de su justicia. posteriormente la Ep\u00edstola de San Pablo a Tito nos se\u00f1ala c\u00f3mo Dios ofrece la salvaci\u00f3n a toda la humanidad, ense\u00f1\u00e1ndonos a renunciar a la maldad, y que, gracias a nuestro rescate por la muerte de Jesucristo, hemos llegado a ser su pueblo llamado a hacer siempre el bien.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>En consonancia con lo anterior, el Evangelio nos narra el nacimiento de Jes\u00fas y, con \u00e9l, el cumplimiento de todas las promesas y esperanzas que la humanidad albergaba desde antiguo: \u00abNo tengan miedo, porque les traigo una buena noticia, que ser\u00e1 motivo de gran alegr\u00eda para todos. Hoy les ha nacido [\u2026] un salvador, el Mes\u00edas, el Se\u00f1or\u00bb. Esta frase del \u00e1ngel del Se\u00f1or comienza con una afirmaci\u00f3n a los pastores que refleja tambi\u00e9n la situaci\u00f3n propia de todo ser humano: el miedo. Este miedo tiene muchas facetas: temores internos, luchas existenciales, anhelos y deseos y, principalmente, nuestra inherente b\u00fasqueda de la felicidad y del sentido de la vida. Una alegr\u00eda tan grande, como la que proviene de Dios hecho humano, no deber\u00eda dejar cabida a los miedos, sin embargo, en este nacimiento, no faltaron las situaciones propicias para vivirlos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Eran muchas las situaciones de estr\u00e9s, preocupaci\u00f3n, angustia y perturbaci\u00f3n por las que estaban atravesando Mar\u00eda y Jos\u00e9. Tuvieron que salir de Nazaret a Bel\u00e9n, recorrer m\u00e1s de cien kilometros cuando ella estaba en un estado avanzado de embarazo y, justo cuando lleg\u00f3 el momento del alumbramiento, no encontraron alojamiento. Pensemos un momento c\u00f3mo esta situaci\u00f3n concreta la padecen millones de personas a lo largo de todo el mundo por las migraciones; tantas familias se ven obligadas a ir a otro lugar huyendo de situaciones concretas o para mejorar sus condiciones de vida, pero luego se encuentran con una dura realidad: el rechazo y el desprecio. Es muy significativo que precisamente el Hijo de Dios, nuestro Se\u00f1or, haya experimentado, desde antes de su nacimiento, una situaci\u00f3n de vulnerabilidad tan palpable y angustiosa como no tener un lugar para nacer. El sitio donde Jes\u00fas naci\u00f3 fue improvisado, como le sucede a muchos migrantes, justo ahora, que no saben d\u00f3nde dormir\u00e1n, ni que ser\u00e1 de su ma\u00f1ana; s\u00f3lo la fe en Dios y sus constantes luchas los mantienen con la esperanza de alg\u00fan d\u00eda encontrar alegr\u00eda en la adversidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vulnerabilidad de Jes\u00fas desde su nacimiento en un establo, lugar destinado para los animales del campo, es una lecci\u00f3n de humildad y una ense\u00f1anza sobre lo que realmente importa. El camino que Jes\u00fas traza en nosotros con su persona, su estilo de vida y sus actos, es motivo de alegr\u00eda para todos los cristianos que celebramos su nacimiento. Nadie, sin importar la condici\u00f3n de vida que est\u00e9 llevando, queda excluido de la mirada amorosa de Dios.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que, en aquella \u00e9poca, en el nombre de Dios se discriminaba a muchas personas que terminaban sufriendo la exclusi\u00f3n; ellas, a su vez, tambi\u00e9n se sent\u00edan abandonadas y rechazadas por el mismo Creador. Es as\u00ed como Jes\u00fas viene a reafirmar que su mensaje es totalmente otro, pues trata del amor de Dios, ante quien todos somos valiosos, todos sus hijos e hijas a quienes ama infinitamente. S\u00ed, as\u00ed es, podemos contar con la total seguridad que cada uno de nosotros, cada ser humano, es precioso y amado ante la presencia de Dios. Cuando nos hacemos conscientes de esta realidad, la luz brilla en nuestro coraz\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Jes\u00fas vino a revelar este amor en su propia persona y no con teor\u00edas. \u00c9l vivi\u00f3 en su carne cada situaci\u00f3n de fragilidad, humillaci\u00f3n, pobreza, exclusi\u00f3n y maltrato, y con ello nos ense\u00f1\u00f3 que estas tenebrosas situaciones de pecado no pueden doblegarnos pues, \u00e9l las venci\u00f3 para siempre, abri\u00e9ndonos a una vida m\u00e1s all\u00e1 de todo dolor y sufrimiento. Jes\u00fas expres\u00f3 su solaridad y predilecci\u00f3n por los pobres, abandonados y olvidados de su \u00e9poca y de todos los tiempos y, junto con ellos, por todo ser humano que busca incesantemente la profundidad de existir.<\/p>\n\n\n\n<p>Dej\u00e9monos guiar por la alegr\u00eda del misterio de Dios hecho humano y disfrutemos con gozo de la Navidad. Contemplemos este amor trascendental, amor que echa fuera toda clase de miedo, que nos colma de la paz que se manifiesta en un fr\u00e1gil ni\u00f1o nacido en Bel\u00e9n; un ni\u00f1o que nos reconcilia y que marca el camino que debemos andar; camino de compasi\u00f3n, misericordia, fraternidad y servicio desinteresado por los dem\u00e1s. Es Dios, quien desde su encarnaci\u00f3n marca la pauta del Reino y de una mejor sociedad.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed, pues, a todo lugar que vayamos, reflejemos la alegr\u00eda de esta gran noticia: nos ha nacido \u201cun Salvador, el Mes\u00edas, el Se\u00f1or\u201d.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong><em>El Rvdo. Israel Portilla-G\u00f3mez<\/em><\/strong><em>&nbsp;es sacerdote colombiano. Trabaja como rector asociado en St. Mary\u2019s Episcopal Church.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-f633c364-acd8-4a56-b84d-cfa9f96f1c91\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sermon-Navidad-Spanish.docx\">Word &#8211; Navidad<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sermon-Navidad-Spanish.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-f633c364-acd8-4a56-b84d-cfa9f96f1c91\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-e317001c-57a5-4281-94b1-fedaecb0d580\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sermon-Navidad-Spanish.pdf\">PDF &#8211; Navidad<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2025\/12\/Sermon-Navidad-Spanish.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-e317001c-57a5-4281-94b1-fedaecb0d580\">Descargar<\/a><\/div>\n","protected":false},"featured_media":0,"template":"","meta":{"_acf_changed":true,"_uag_custom_page_level_css":"","_kad_blocks_custom_css":"","_kad_blocks_head_custom_js":"","_kad_blocks_body_custom_js":"","_kad_blocks_footer_custom_js":"","_kadence_starter_templates_imported_post":false,"_links_to":"","_links_to_target":""},"categories":[876,880],"class_list":["post-341231","sermon","type-sermon","status-publish","hentry","category-navidad","category-navidad-i"],"acf":{"drupal_id":"","lectionary_id":false,"sermon_date":"2025-12-25","sermon_other_translation":false,"sermon_language":"","author_id":169007},"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO Premium plugin v24.6 (Yoast SEO v26.3) - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Navidad (I) \u2013 25 de diciembre de 2025 &#8211; The Episcopal Church<\/title>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermon\/navidad-i-25-de-diciembre-de-2025\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Navidad (I) \u2013 25 de diciembre de 2025\" \/>\n<meta property=\"og:description\" content=\"LCR:&nbsp;Isa\u00edas 9:2\u20137 (= 9:1\u20136 DHH); Salmo 96; Tito 2:11\u201314; Lucas 2:1\u201314, (15\u201320) Este d\u00eda celebramos uno de los acontecimientos m\u00e1s importantes en la vida de todo cristiano, que llena nuestro coraz\u00f3n de una inmensa alegr\u00eda. 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