{"id":3490010,"date":"2026-09-09T10:34:23","date_gmt":"2026-09-09T14:34:23","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=3490010"},"modified":"2026-09-09T10:35:01","modified_gmt":"2026-09-09T14:35:01","slug":"propio-21-a-27-de-septiembre-de-2026","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermons\/propio-21-a-27-de-septiembre-de-2026\/","title":{"rendered":"Propio 21 (A)\u00a0\u2013 27 de septiembre de 2026"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>LCR:<\/strong> <strong><a href=\"https:\/\/lectionary.episcopalchurch.org\/lectionary-post\/89?date=2026-09-27&amp;year=Year%20A%20%2F%20II\">Ezequiel 18:1\u20134, 25\u201332; Salmo 25:1\u20138 LOC; Filipenses 2:1\u201313; San Mateo 21:23\u201332.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Acabamos de escuchar unas lecturas verdaderamente maravillosas, cargadas, cada una, de mucho sentido iluminador para nuestra vida. En la primera lectura escuchamos el mensaje que el profeta Ezequiel comparte con sus paisanos en un ambiente, en verdad, dif\u00edcil en todo sentido. Ezequiel ejerce su ministerio en un per\u00edodo hist\u00f3rico que conocemos como <em>el exilio<\/em>. Es importante recordar que, hacia el 587 a.C., Jerusal\u00e9n fue asaltada por el ej\u00e9rcito de Nabucodonosor, rey de Babilonia; la muralla de la ciudad fue destruida, el templo saqueado, luego incendiado y, finalmente, la poblaci\u00f3n m\u00e1s prestante, comerciantes, l\u00edderes religiosos y pol\u00edticos, fueron capturados y llevados hasta Babilonia, capital del imperio. Este fue un golpe demasiado duro para Israel, pues estaban m\u00e1s que seguros de que Jerusal\u00e9n jam\u00e1s podr\u00eda ser tocada por ning\u00fan enemigo ya que contaba con la protecci\u00f3n exclusiva de Yahweh; all\u00ed estaba el palacio del rey, descendiente de David, estaba su templo y, por tanto, a nadie se le ocurrir\u00eda siquiera acercarse a la ciudad con intenciones de asaltarla; con s\u00f3lo mirarla de lejos los enemigos sal\u00edan despavoridos, con espasmos y dolores como de parto (as\u00ed reza el Salmo 48:4-6). El agravante no es tanto que el pueblo de Israel haya sido humillado de esa manera, que su falsa seguridad haya ca\u00eddo por el suelo; lo verdaderamente grave es que, en la mentalidad de la \u00e9poca, el triunfo en una batalla se le atribu\u00eda a la divinidad del ej\u00e9rcito vencedor y, del mismo modo, la derrota no era tanto para el ej\u00e9rcito vencido, sino para su divinidad. Queda claro entonces que, en este caso, Marduk, dios babilonio, venci\u00f3 a Yahweh, Dios de Israel. Nada qu\u00e9 hacer.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3490012\" style=\"width:512px;height:auto\" role=\"none\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es apenas l\u00f3gico que despu\u00e9s de semejante golpe se empezara a buscar al culpable o los culpables y, en este caso, como sucede casi siempre, las causas y, por tanto, el culpable, siempre se buscan hacia afuera. Esta gente, cautiva en Babilonia, empieza a culpar a Yahweh porque no fue capaz de defenderlos a ellos, ni a su ciudad, ni a su templo; pensaban tambi\u00e9n que sus antepasados hab\u00edan sido infieles al proyecto de Yahweh y que ellos estaban pagando las consecuencias. Surge entonces el refr\u00e1n que hoy Ezequiel lanza: \u201cnuestros padres comieron uvas verdes y nosotros padecemos el dolor de muelas\u201d. Qu\u00e9 f\u00e1cil es culpar a los otros. Pues bien, el profeta llama fuertemente la atenci\u00f3n sobre esa manera de ver las cosas. En el fondo, el mensaje que quiere transmitir a sus paisanos es que cada uno tiene que asumir su propia responsabilidad, nada de culpar a nadie, mucho menos a Dios; cada uno tiene su parte en esta situaci\u00f3n y cada uno tiene que entrar en conciencia para empezar a enmendar los errores y as\u00ed poder ver la situaci\u00f3n de otra manera. Ciertamente no fue f\u00e1cil para Ezequiel este trabajo y tampoco sigue siendo f\u00e1cil para nosotros hoy. Cu\u00e1ntas veces nos quejamos de ciertas situaciones, culpamos al gobierno de turno, culpamos al p\u00e1rroco o, en fin, hacemos todo lo posible por se\u00f1alar a alg\u00fan culpable, pero nos lavamos las manos. Dejemos que este mensaje de Ezequiel hoy nos penetre hasta al fondo y con humildad sincera aprendamos a mirarnos a nosotros mismos, nuestras acciones, lo que hacemos y lo que dejamos de hacer, todo eso cuenta a la hora de evaluar las distintas situaciones que vivimos de manera cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Desde esta \u00f3ptica de la humildad podemos establecer una conexi\u00f3n muy especial con el Evangelio que escuchamos hoy. El texto est\u00e1 formado por dos partes, cada una de gran importancia. En la primera, los adversarios de Jes\u00fas lo cuestionan porque, seg\u00fan ellos, no tiene ninguna autoridad para actuar como lo est\u00e1 haciendo en el templo. Es que, en el templo, Jes\u00fas ha expulsado a los vendedores y cambistas, y ha exigido respeto por la \u201ccasa de mi Padre\u201d. Por supuesto que quienes se cre\u00edan \u201cautoridades\u201d del templo quedan en rid\u00edculo ante esta acci\u00f3n de Jes\u00fas, de ah\u00ed la pregunta: \u00bfCon qu\u00e9 autoridad haces esto? \u00bfQui\u00e9n te dio esta autoridad? Lo que no contaban estos personajes es que Jes\u00fas, a su vez, les har\u00eda una pregunta a\u00fan m\u00e1s engorrosa: \u201c\u00bfQui\u00e9n envi\u00f3 a Juan a bautizar, Dios o los hombres? Si ustedes me responden, yo les dir\u00e9 con qu\u00e9 autoridad hago esto\u201d. Como era de esperarse, sus adversarios se sintieron acorralados y prefirieron no contestar, por tanto, Jes\u00fas tampoco les responde aquella pregunta, pero s\u00ed los interpela con una par\u00e1bola especialmente simple que desenmascara de manera absoluta la hipocres\u00eda de sus interlocutores.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed pasamos a la segunda parte del Evangelio: \u201cun hombre ten\u00eda dos hijos, y le dijo a uno de ellos: \u201cHijo, ve hoy a trabajar a mi vi\u00f1edo.\u201d El hijo le contest\u00f3: \u201c\u00a1No quiero ir!\u201d Pero despu\u00e9s cambi\u00f3 de parecer, y fue. Luego el padre se dirigi\u00f3 al otro, y le dijo lo mismo. \u00c9ste contest\u00f3: \u201cS\u00ed, se\u00f1or, yo ir\u00e9.\u201d Pero no fue.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La pregunta que sigue por parte de Jes\u00fas ciertamente no la esperaban sus adversarios. Con mucha probabilidad esperaban que les preguntase: \u00bfCu\u00e1l de los dos hizo lo correcto? Ellos hubieran contestado: <em>el segundo<\/em> porque no vacil\u00f3 en decir \u201cs\u00ed, se\u00f1or, yo ir\u00e9\u201d, sin importar su incumplimiento posterior; lo importante es que con toda cortes\u00eda respondi\u00f3 afirmativamente a su padre. \u00c9sa es la actitud propia del legalismo, aparentar que se est\u00e1 en l\u00ednea con Dios, aunque en la vida ordinaria las acciones no lo est\u00e9n. Pero la sagacidad de Jes\u00fas para desenmascararlos se deja ver en la aut\u00e9ntica pregunta: \u00bfCu\u00e1l de los dos hizo lo que su padre quer\u00eda? Ah\u00ed no hab\u00eda alternativa. La \u00fanica respuesta ten\u00eda que ser: \u201cel primero\u201d. Con esto todos quedan al descubierto, fariseos y maestros de ley que se creen profesionales de la religi\u00f3n, que mencionan la ley e invocan a Dios a cada paso; ellos nunca se han hecho presentes realmente en la vi\u00f1a; desde afuera critican, juzgan, se\u00f1alan, establecen lo que es puro e impuro, \u201catan cargas pesadas y dif\u00edciles de llevar, y las ponen sobre los hombros de la gente; pero ellos ni con un dedo quieren moverlas\u201d. Con sobrada raz\u00f3n Jes\u00fas les hace esta advertencia con la cual termina el pasaje que escuchamos: \u201cLes aseguro que los cobradores de impuestos para Roma, y las prostitutas, entrar\u00e1n antes que ustedes en el reino de los cielos. Porque Juan el Bautista vino a ense\u00f1arles el camino de la justicia, y ustedes no le creyeron; en cambio, esos cobradores de impuestos y esas prostitutas s\u00ed le creyeron. Pero ustedes, aunque vieron todo esto, no cambiaron de actitud para creerle\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En esta par\u00e1bola se cumple esa doble finalidad: denunciar y anunciar. Denuncia la incoherencia de quienes se creen amigos y defensores de Dios y de la Ley, simplemente porque hablan permanentemente de \u00e9l; son como el hijo que respondi\u00f3 que \u201cs\u00ed\u201d, pero no se inmut\u00f3 despu\u00e9s para hacer realidad ese \u201cs\u00ed\u201d. Y anuncia que el hecho de sentirse alejado de Dios por nuestras acciones, no quiere decir que ya estamos condenados; basta con detenernos a mirarnos a nosotros mismos y reconocer con humildad que necesitamos de Dios, de su compasi\u00f3n y misericordia, porque ya estamos siendo acogidos, abrazados por ese Padre amoroso que no tiene en cuenta nuestras faltas, sino la disposici\u00f3n para dejarnos amar por \u00c9l.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Queda la pregunta para nosotros hoy: \u00bfa cu\u00e1l de los hijos represento yo? \u00bfqu\u00e9 tengo que mejorar o cambiar en mi vida para parecerme m\u00e1s al hijo que hizo lo que su padre quer\u00eda?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>El Rvdo. Gonzalo Rend\u00f3n<\/em><\/strong> <em>es sacerdote pensionado en la Di\u00f3cesis de Colombia.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-ffae1d4e-3e20-4adc-9252-01e5ec1d1cfb\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon.docx\">Word &#8211; Propio 21A sermo\u0301n<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-ffae1d4e-3e20-4adc-9252-01e5ec1d1cfb\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-895a2840-38f9-4ac2-a555-01f7f5e02ca5\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon.pdf\">PDF &#8211; Propio 21A sermo\u0301n<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/09\/Propio-21A-sermon.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-895a2840-38f9-4ac2-a555-01f7f5e02ca5\">Descargar<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LCR: Ezequiel 18:1\u20134, 25\u201332; Salmo 25:1\u20138 LOC; Filipenses 2:1\u201313; San Mateo 21:23\u201332. 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