{"id":3491758,"date":"2026-10-05T10:18:57","date_gmt":"2026-10-05T14:18:57","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=3491758"},"modified":"2026-10-05T10:20:24","modified_gmt":"2026-10-05T14:20:24","slug":"propio-23-a-11-de-octubre-de-2026","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermons\/propio-23-a-11-de-octubre-de-2026\/","title":{"rendered":"Propio 23 (A)\u00a0\u2013 11 de octubre de 2026"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>LCR:\u00a0<a href=\"https:\/\/lectionary.episcopalchurch.org\/lectionary-post\/185?date=2026-10-11&amp;year=Year%20A%20%2F%20II\">Jerem\u00edas 25:1\u20139; Salmo 23; Filipenses 4:1-9; San Mateo 22:1-14.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><em>\u201cMuchos son los llamados y pocos los escogidos\u201d<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Vivimos en una \u00e9poca marcada por la velocidad, la incertidumbre y la b\u00fasqueda constante de respuestas. Cada d\u00eda estamos rodeados de m\u00faltiples voces que intentan decirnos qui\u00e9nes somos, qu\u00e9 debemos hacer y d\u00f3nde debemos poner nuestra esperanza. Sin embargo, en medio de ese ruido permanente, el Evangelio sigue proclamando una verdad que atraviesa los siglos: Dios contin\u00faa llamando a cada persona por su nombre e invit\u00e1ndola a participar de la vida nueva en Cristo. La expresi\u00f3n b\u00edblica \u00abMuchos son los llamados y pocos los escogidos\u00bb no debe interpretarse como una advertencia al miedo o a la exclusi\u00f3n. M\u00e1s bien, nos recuerda que el llamado de Dios es amplio y generoso, pero que requiere una respuesta libre, consciente y comprometida. Dios invita a todos al banquete de su amor, pero no todos est\u00e1n dispuestos a dejar de lado aquello que les impide acudir a ese encuentro transformador.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hoy existen innumerables llamados que compiten por nuestra atenci\u00f3n. Nos llama el \u00e9xito profesional, el reconocimiento social, el dinero, el poder, el entretenimiento y la b\u00fasqueda incesante de comodidad. Muchas de estas cosas no son malas en s\u00ed mismas, pero se convierten en un problema cuando ocupan el lugar que solo Dios debe ocupar en nuestra vida. Vivimos tan preocupados por cumplir agendas, alcanzar metas o resolver problemas cotidianos que olvidamos preguntarnos cu\u00e1l es el prop\u00f3sito \u00faltimo de nuestra existencia. Nos acostumbramos a correr sin detenernos a discernir hacia d\u00f3nde nos dirigimos.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3491759\" style=\"width:512px;height:auto\" role=\"none\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Evangelio nos recuerda que antes de ser profesionales, padres, hijos, amigos o ciudadanos, somos hijos de Dios. Nuestra identidad m\u00e1s profunda no proviene de nuestros logros ni de nuestros fracasos, sino del amor con el que Dios nos cre\u00f3 y nos redimi\u00f3 por medio de Jesucristo. Por eso, una de las grandes preguntas de nuestro tiempo es: \u00bfqu\u00e9 voz estamos escuchando? Porque no basta con o\u00edr el llamado de Dios; es necesario responderle.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la par\u00e1bola del banquete que nos relata el evangelista San Mateo, vemos que muchas personas rechazan la invitaci\u00f3n porque est\u00e1n ocupadas en otros asuntos. Esta realidad sigue vigente. Ya no se trata s\u00f3lo de campos o negocios, como en tiempos b\u00edblicos, sino de nuevas esclavitudes que pueden alejarnos de Dios. La obsesi\u00f3n por producir constantemente, la dependencia de las redes sociales, el consumismo, la necesidad de aprobaci\u00f3n, la acumulaci\u00f3n de bienes materiales y el individualismo son algunas de las cadenas que afectan al ser humano contempor\u00e1neo. Muchas personas tienen tiempo para casi todo, excepto para alimentar su vida espiritual. El problema no radica \u00fanicamente en la falta de pr\u00e1cticas religiosas, el verdadero riesgo es perder la capacidad de encontrarnos con Dios, con nosotros mismos y con los dem\u00e1s, ya que, cuando una persona vive \u00fanicamente para producir o consumir, termina vaci\u00e1ndose interiormente.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por eso la invitaci\u00f3n al banquete sigue siendo actual. Dios nos llama a detenernos, escuchar su voz y recordar que la vida tiene una dimensi\u00f3n espiritual que no puede ser ignorada. Jes\u00fas nos recuerda que incluso aquellas personas que solemos juzgar o considerar alejadas de Dios son invitadas a un encuentro personal con \u00c9l, por eso el cristiano est\u00e1 llamado a evitar los prejuicios. S\u00f3lo Dios conoce plenamente el coraz\u00f3n de cada persona. Con demasiada frecuencia etiquetamos a los dem\u00e1s seg\u00fan su apariencia, historia o errores pasados, pero Dios mira m\u00e1s all\u00e1 de lo visible y sigue obrando donde muchas veces nosotros somos incapaces de reconocer su presencia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Revestirse de Cristo significa permitir que su manera de pensar, actuar y amar moldee nuestra vida cotidiana; implica practicar la honestidad cuando ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil enga\u00f1ar, defender la verdad cuando resulta inc\u00f3modo hacerlo, construir puentes cuando otros levantan muros, perdonar cuando el resentimiento parece justificable, servir cuando la l\u00f3gica del mundo impulsa a buscar \u00fanicamente beneficios personales. La invitaci\u00f3n al banquete contin\u00faa abierta. Dios sigue llamando, guiando y acompa\u00f1ando a sus hijos. Sigue sembrando esperanza en medio del sufrimiento, unidad en medio de las diferencias y vida nueva en medio de las crisis. La pregunta decisiva no es si Dios nos llama, porque ya lo hace constantemente. La verdadera pregunta es c\u00f3mo estamos respondiendo a ese llamado.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El profeta Isaias nos recuerda que muchas veces experimentamos situaciones complejas: fen\u00f3menos naturales, conflictos, injusticias, enfermedades, problemas econ\u00f3micos, crisis familiares, situaciones laborales, soledad, ansiedad o incertidumbre frente al futuro. A veces estas circunstancias pueden hacernos pensar que Dios est\u00e1 ausente. Sin embargo, la historia de la salvaci\u00f3n demuestra exactamente lo contrario; Dios no abandona a su pueblo en medio de las dificultades, \u00c9l acompa\u00f1a, sostiene y fortalece incluso cuando no entendemos lo que est\u00e1 ocurriendo. Muchas veces comprendemos el sentido de una prueba s\u00f3lo despu\u00e9s de haberla atravesado; lo que parec\u00eda una derrota termina convirti\u00e9ndose en una oportunidad de crecimiento, madurez y fortalecimiento espiritual.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Salmo 23 nos presenta una imagen profundamente consoladora: \u00abEl Se\u00f1or es mi pastor\u00bb. Un pastor no abandona a sus ovejas cuando aparece el peligro, por el contrario, las gu\u00eda, las protege y las conduce hacia lugares seguros. Tambi\u00e9n hoy Dios contin\u00faa guiando a sus hijos por caminos que muchas veces no comprenden. Hay momentos en los que atravesamos valles oscuros y sentimos miedo, pero la fe nos ense\u00f1a que la oscuridad no tiene la \u00faltima palabra; la presencia de Dios permanece incluso cuando no la percibimos con claridad.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por su parte Pablo, en la carta a los Filipenses, nos pone de presente que vivimos en una cultura marcada por la polarizaci\u00f3n. En la familia, en los lugares de trabajo, en la sociedad e incluso dentro de las comunidades cristianas encontramos divisiones que generan enfrentamientos innecesarios. Uno de los desaf\u00edos m\u00e1s grandes de nuestra \u00e9poca es aprender a convivir con quienes piensan distinto. El problema no es pensar diferente. La diversidad siempre ha existido y forma parte de la riqueza humana. El problema surge cuando convertimos las diferencias en motivos de rechazo, desprecio o exclusi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Cristo nos ense\u00f1a un camino distinto. \u00c9l reuni\u00f3 a personas muy diferentes y las transform\u00f3 en una comunidad. Entre los disc\u00edpulos hab\u00eda pescadores, cobradores de impuestos, personas sencillas y personas con distintas visiones sobre la realidad de su tiempo. Sin embargo, todos fueron llamados a caminar juntos. Esto sigue siendo v\u00e1lido hoy. Podemos tener opiniones distintas sobre muchos asuntos, pero si compartimos la fe en Cristo debemos recordar que existen realidades m\u00e1s importantes que nuestras diferencias. Nos une el amor de Dios, la dignidad humana y la esperanza del Reino.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La verdadera madurez cristiana no consiste en imponer nuestras ideas, sino en aprender a amar incluso cuando existen desacuerdos, y participar con la alegr\u00eda propia de los Hijos de Dios en el banquete de su Palabra y sacramentos como anticipo del banquete Celestial.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>El Rvdo. Ricardo Antonio Betancur Ortiz<\/em><\/strong><em>, es Abogado de profesi\u00f3n y Presb\u00edtero en la Di\u00f3cesis de Colombia, ha practicado la docencia en temas de Anglicanismo, Historia de la Iglesia y estudio del Libro de Oraci\u00f3n Com\u00fan en el Centro de Estudios Teol\u00f3gicos de la Di\u00f3cesis; actualmente desempe\u00f1a su ministerio como cl\u00e9rigo asociado a la Catedral de San Pablo.<\/em><\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-d06ccf36-7da9-4d43-a48c-1ae226542c1e\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon.docx\">Word &#8211; Propio 23A serm\u00f3n<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d06ccf36-7da9-4d43-a48c-1ae226542c1e\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-db0d1fbe-4c1b-4c57-98ce-3f8adc1375ba\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon.pdf\">PDF &#8211; Propio 23A serm\u00f3n<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-23A-sermon.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-db0d1fbe-4c1b-4c57-98ce-3f8adc1375ba\">Descargar<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LCR:\u00a0Jerem\u00edas 25:1\u20139; Salmo 23; Filipenses 4:1-9; San Mateo 22:1-14. \u201cMuchos son los llamados y pocos los escogidos\u201d Vivimos en una \u00e9poca marcada por la velocidad, la incertidumbre y la b\u00fasqueda constante de respuestas. 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