{"id":3492472,"date":"2026-10-15T17:00:15","date_gmt":"2026-10-15T21:00:15","guid":{"rendered":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/?post_type=sermon&#038;p=3492472"},"modified":"2026-10-15T17:00:18","modified_gmt":"2026-10-15T21:00:18","slug":"propio-25-a-25-de-octubre-de-2026","status":"publish","type":"sermon","link":"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/es\/sermons\/propio-25-a-25-de-octubre-de-2026\/","title":{"rendered":"Propio 25 (A)\u00a0\u2013 25 de octubre de 2026"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong>LCR:\u00a0<a href=\"https:\/\/lectionary.episcopalchurch.org\/lectionary-post\/108?date=2026-10-25&amp;year=Year%20A%20%2F%20II\">Lev\u00edtico 19:1\u20132, 15\u201318; Salmo 1; 1 Tesalonicenses 2:1\u20138; San Mateo 22:34\u201346.<\/a><\/strong><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La reflexi\u00f3n de hoy tiene un hilo conductor que es importante recordar. En los \u00faltimos domingos el Evangelio nos ha presentado a Jes\u00fas rodeado de personas influyentes del pueblo: fariseos, escribas, saduceos y herodianos. Muchos se acercan a \u00e9l con preguntas que no siempre nacen del deseo sincero de aprender, sino de la intenci\u00f3n de ponerlo a prueba. Le preguntan sobre pol\u00edtica, econom\u00eda, matrimonio, resurrecci\u00f3n y, hoy, sobre la ley y el cumplimiento de los mandamientos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La liturgia de este domingo fija nuestra atenci\u00f3n en los mandamientos: su importancia, su sentido y la raz\u00f3n por la cual deben ser observados. Para comprender mejor la conversaci\u00f3n de Jes\u00fas con el escriba del Evangelio conviene recordar el libro del Lev\u00edtico. El tercer libro de la Sagrada Escritura funcionaba como un manual de leyes, rituales y normas morales dado al pueblo de Israel, y los maestros de la ley deb\u00edan conocerlo, observarlo y ense\u00f1arlo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En la primera lectura escuchamos algunos de esos mandamientos: no cometer injusticia, no favorecer al pobre ni complacer al rico, no levantar falso testimonio, no atentar contra la vida del pr\u00f3jimo, no odiar al semejante, no vengarse ni guardar rencor. Es importante recordar que, en los primeros cinco libros de la Biblia, la tradici\u00f3n reconoce numerosos mandamientos que orientaban la vida religiosa y social del pueblo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image alignright size-large is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"576\" src=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon-1024x576.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-3492473\" style=\"width:512px;height:auto\" role=\"none\" srcset=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon-1024x576.png 1024w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon-300x169.png 300w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon-768x432.png 768w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon-1536x864.png 1536w, https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon.png 1920w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El escriba del Evangelio parece impresionado por las respuestas de Jes\u00fas, especialmente frente a los saduceos acerca de la resurrecci\u00f3n. Por eso tambi\u00e9n \u00e9l se acerca y le pregunta: \u201cMaestro, \u00bfcu\u00e1l es el primero de todos los mandamientos?\u201d. La respuesta de Jes\u00fas tiene dos aspectos fundamentales. En primer lugar, no le da un s\u00f3lo mandamiento, sino dos. El primero es: \u201cAmar\u00e1s al Se\u00f1or tu Dios con todo tu coraz\u00f3n, con toda tu alma, con toda tu mente y con todo tu ser\u201d. El segundo es: \u201cAmar\u00e1s a tu pr\u00f3jimo como a ti mismo\u201d. Y Jes\u00fas concluye diciendo: \u201cNo hay mandamiento m\u00e1s grande que estos\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed encontramos la belleza de la ense\u00f1anza de este domingo. Jes\u00fas nos recuerda que el amor es la base de nuestra uni\u00f3n con Dios y tambi\u00e9n la base de toda convivencia humana. La fe no puede separarse del amor, porque amar a Dios y amar al pr\u00f3jimo son dos caminos inseparables. Jes\u00fas nos ense\u00f1a que ni la ley, ni los sacrificios, ni las ofrendas, ni las ceremonias pueden estar por encima de la dignidad del ser humano. Las celebraciones, los cantos, las vestiduras, las velas, el incienso y los templos llenos pueden ser hermosos y necesarios, pero s\u00f3lo tienen verdadero sentido cuando nacen de una convicci\u00f3n espiritual profunda: amar a Dios y amar al pr\u00f3jimo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Asistir a la iglesia cada domingo es importante, pero igualmente importante es vivir en el amor de Dios los siete d\u00edas de la semana, las veinticuatro horas del d\u00eda. El ap\u00f3stol Pablo nos recuerda: \u201cMant\u00e9nganse siempre unidos y en el amor\u201d. Pero no se trata de cualquier amor; \u201cel amor tiene que ser genuino\u201d. Cuando el amor es genuino, nuestras congregaciones se convierten en espacios donde somos art\u00edfices y testigos de lo que Dios puede hacer cuando caminamos en unidad. Cualquier proyecto, ministerio o servicio que emprendamos puede dar fruto cuando est\u00e1 sostenido por la fe, la humildad y el amor.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Uno de los errores m\u00e1s grandes que podemos cometer en las comunidades cristianas es querer cambiar al otro s\u00f3lo porque no piensa, no siente o no vive la fe exactamente como nosotros. Este problema ha estado presente en la Iglesia por siglos y todav\u00eda aparece en nuestro tiempo. Todos avanzamos en el camino de la fe, pero no todos somos iguales. A unos les gusta una cosa y a otros otra; algunos tienen ciertas costumbres, otros tienen otras sensibilidades; unos prefieren un estilo de adoraci\u00f3n, otros otro. La lista podr\u00eda ser interminable. Pero si el lazo que nos mantiene unidos es la fe en Jes\u00fas, entonces el amor genuino nos permite aceptar y ser aceptados, perdonar y ser perdonados. Tenemos una misi\u00f3n extraordinaria: mantenernos en la unidad y en el amor. Si seguimos caminando as\u00ed el mensaje de Jes\u00fas llegar\u00e1 a muchos m\u00e1s, y la tarea que \u00e9l nos encomend\u00f3 \u2014hacer disc\u00edpulos\u2014 ser\u00e1 cumplida no s\u00f3lo por nuestras palabras, sino por nuestro ejemplo de vida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hay una historia de la vida real que puede ejemplificar el mensaje de este d\u00eda. Se trata de Brandon, un joven fot\u00f3grafo que, despu\u00e9s de perder su trabajo en 2010, se mud\u00f3 a Nueva York y comenz\u00f3 un proyecto ambicioso: fotografiar a miles de neoyorquinos en la calle para capturar algo de la esencia de la ciudad. Al principio tomaba fotograf\u00edas. Luego comenz\u00f3 tambi\u00e9n a entrevistar a las personas. Les hac\u00eda preguntas sencillas, como: \u201c\u00bfCu\u00e1l ha sido tu mayor dificultad en la vida?\u201d o \u201c\u00bfQu\u00e9 consejo de vida compartir\u00edas con otros?\u201d. Junto a cada retrato publicaba una peque\u00f1a historia. Con el tiempo, aquel proyecto se convirti\u00f3 en \u201cHumans of New York\u201d, un espacio conocido por millones de personas. Una de esas historias ayud\u00f3 a Brandon a comprender que su proyecto no trataba solamente de fotograf\u00edas, sino del poder del amor detr\u00e1s de las historias humanas. Una mujer mayor comparti\u00f3 un consejo que hab\u00eda recibido de su esposo antes de morir. Ella le pregunt\u00f3: \u201c\u00bfC\u00f3mo se supone que voy a vivir sin ti?\u201d. Y \u00e9l le respondi\u00f3: \u201cToma todo el amor que sientes por m\u00ed y comp\u00e1rtelo con los dem\u00e1s\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">\u00bfNo es esto profundamente hermoso? \u201cToma todo el amor que sientes por m\u00ed y comp\u00e1rtelo con los dem\u00e1s\u201d. Ese consejo ilumina perfectamente nuestra reflexi\u00f3n de hoy. El amor verdadero no se queda encerrado en el recuerdo, en la emoci\u00f3n o en las palabras; el amor verdadero se comparte, se transforma en servicio, paciencia, perd\u00f3n y misericordia. Por eso, la invitaci\u00f3n hoy es a hacer nuestro ese consejo. Quienes hemos perdido a un ser querido, un padre, una madre, un hermano, una hermana, un hijo, una hija o un amigo podemos tomar ese amor y compartirlo con el mundo, comenzando por las personas que tenemos m\u00e1s cerca: nuestra familia, congregaci\u00f3n, vecinos y quienes necesitan una palabra de esperanza.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los disc\u00edpulos de Jes\u00fas debieron experimentar algo parecido. \u00bfC\u00f3mo iban a vivir cuando Jes\u00fas ya no estuviera f\u00edsicamente con ellos? La respuesta de Jes\u00fas fue clara: \u201cAs\u00ed como yo los he amado, \u00e1mense tambi\u00e9n ustedes los unos a los otros\u201d, \u201cEn eso conocer\u00e1n todos que son mis disc\u00edpulos\u201d. \u00c9sa es nuestra misi\u00f3n. El verdadero disc\u00edpulo comparte ese amor con quienes lo rodean: con amigos y extra\u00f1os, con miembros de la iglesia y con quienes no lo son, con la persona que nos atiende en el supermercado y con el familiar dif\u00edcil en el hogar. Todos los d\u00edas, en cada interacci\u00f3n, estamos llamados a derramar el amor de Cristo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Hermanos y hermanas. Este amor no se agota. Cada domingo, al terminar el servicio, decimos: \u201cVayan en paz, para amar y servir al Se\u00f1or\u201d. Eso significa: vayan y sirvan al Se\u00f1or en sus hermanos y hermanas; vayan y proclamen con la vida que Dios es amor; vayan y amen profundamente, incluso cuando amar sea dif\u00edcil. Vayan y \u00e1mense unos a otros.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\"><strong><em>El&nbsp;Rvdo. Francisco Valle<\/em><\/strong><em>,&nbsp;sacerdote de origen&nbsp;salvadore\u00f1o, es rector de la&nbsp;iglesia&nbsp;multicultural- Episcopal Church of Our Saviour,&nbsp;en&nbsp;Silver Spring, Maryland.&nbsp;Di\u00f3cesis&nbsp;Episcopal de Washington D.C.<\/em>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-0c1ca695-3a82-4e78-98c4-b6e52f635c6b\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon.docx\">Word &#8211; Propio 25A serm\u00f3n<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon.docx\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-0c1ca695-3a82-4e78-98c4-b6e52f635c6b\">Descargar<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-file\"><a id=\"wp-block-file--media-4588e0d7-2ad2-4299-a11d-99eaae4aaccc\" href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon.pdf\">PDF &#8211; Propio 25A serm\u00f3n<\/a><a href=\"https:\/\/www.episcopalchurch.org\/wp-content\/uploads\/2026\/10\/Propio-25A-sermon.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-4588e0d7-2ad2-4299-a11d-99eaae4aaccc\">Descargar<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LCR:\u00a0Lev\u00edtico 19:1\u20132, 15\u201318; Salmo 1; 1 Tesalonicenses 2:1\u20138; San Mateo 22:34\u201346. 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