Estudio Bíblico: Propio 14 (C) - 2016

Isaías 1: 1, 10-20; Salmo 50: 1-8, 23-24; Hebreos 11: 1-3, 8-16; Lucas 12: 32-40
August 7, 2016

Isaías 1: 1, 10-20

Al igual que la gente de Sodoma y Gomorra, somos intrínsecamente un pueblo pecador. Pecador en lo que hacemos y pecador en la forma en que adoramos, no importa cuánto nos esforcemos. Podemos preguntarnos, “¿Es nuestro culto agradable a Dios?” Cuando experimentamos la gracia de Dios, no podemos seguir maltratándonos mutuamente o ignorando las injusticias. La religión por sí misma no nos coloca en su buena gracia. La gracia no es barata ni fácil, y no es algo que recibamos por simplemente sentarnos en un banco. Es hora de que miremos profundamente en nuestros corazones y conozcamos la verdad.

¿Cómo se puede ayudar a los oprimidos?

¿De qué manera se puede ser más obediente a Dios?

¿Qué le dice a usted su corazón?

Salmo 50: 1-8, 23-24

Este salmo habla de la relación que tenemos con Dios mientras lidiamos con el significado de nuestra adoración. Todos luchamos nos demos cuenta o no. Con frecuencia seguimos los movimientos de la oración y la alabanza, a veces solo los domingos. Lea el Salmo 50 como una manera de dar gracias a nuestro Señor y de encontrar una manera de acercarse a Dios.

¿De qué manera puede profundizar su adoración?

¿Cuál es su relación con Dios?

¿Por qué son importantes los sacrificios personales?

Hebreos 11: 1-3, 8-16

Podemos estar seguros de la fe que tenemos por las habilidades que Dios nos da. La fe es real y nos mueve hacia adelante, incluso en tiempos de incertidumbre como hoy. Nuestra fe no es simplemente esperar algo, la fe es real. Aunque no se puede ver, la fe está ahí. Todo lo que necesitamos es fe. Manténgase firme, obedezca los mandatos de Dios, y crea que Dios está siempre a su disposición.

¿Cuáles son algunos ejemplos de tener fe en Dios?

¿Podemos mejorar nuestro compromiso con Dios?

¿Cómo le ha ayudado la fe en su vida?

Lucas 12: 32-40

La fe nos libera para dar, de tal manera que uno no abastezca bienes materiales para sí mismo. Podemos olvidarnos de nosotros mismos al dar. Le damos dinero a la iglesia para ser más generosos, no más pobres. Se prometen las bendiciones de Dios a los que están listos y juicio a los que no lo están. Estar listos significa vivir como se nos enseña y hacerlo todos los días sin miedo. Dé y sea generoso. Esto nos preparará para el reino de Dios.

Dónde está su tesoro estará su corazón, ¿cuál es su tesoro?

¿Podría vivir sin sus posesiones?

¿Cómo podría ser más generoso?

Escrito por el Rev. Dr. Malcolm Keleawe Hee. Malcolm Keleawe Hee es hawaiano nativo episcopal que recientemente fue ordenado sacerdote en la Diócesis de Hawai. Ha sido maestro durante 28 años.

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