‘Investing as Doing Theology’ Offers Compelling Snapshot of Episcopal Institutions

New Task Force publication highlights 15 investment stories

An organic movement of faith-informed investing is growing within The Episcopal Church, according to a task force that identified and examined the practices of 15 such investors. The findings are chronicled in Investing as Doing Theology, a newly published – and acclaimed — Blue Book report for the church’s 2022 General Convention.

The 80-page report – a supplement to the principal report of the Task Force on Theology of Money — details investment practices of seven parishes and seven dioceses, as well as Episcopal Relief & Development. The task force materials can be found at https://www.generalconvention.org/bluebook2021.

“The report functions in part as a primer on key concepts in ethical investing from an Episcopal Church perspective,” said Brendan O’Sullivan-Hale, canon for administration and evangelism for the Episcopal Diocese of Indianapolis. “But Investing as Doing Theology is most compelling in providing a snapshot of a nascent but broad movement across The Episcopal Church to use the church’s financial resources as instruments of mission.”

Among other examples, the report lays out how three dioceses developed value statements based partially on their understanding of the church’s ethical teachings, resulting in “theologies for investing” that guide them in deciding when to divest to avoid harm and when to invest for positive social and environmental outcomes.

Four parishes cited in the report defined their mission, vision and values, then worked to apply those to their investment portfolios. For Trinity Church Wall Street, that resulted in recent impact investments to finance healthcare facilities in underserved communities. For St. Bartholomew’s Episcopal Church in Baltimore, it meant starting a micro-lending program and challenging its investment management company to improve its gender and racial diversity.

The Task Force on Theology of Money identified the 15 institutions after it received a mandate from General Convention in 2018 to examine how church organizations invest in faith, using three elements of responsible investing: applying ethical guidelines in investment selection and management; shareholder activism; and investing for responsible social and environmental outcomes as well as financial return.

“Until we collected these stories, we knew little of the scope of faithful investing by parishes and dioceses,” the report states.

While the “faithful investing” (a term meaning to follow one’s faith as one invests) of those organizations has not been organized or directed by any church body, it is rooted in The Episcopal Church’s longtime commitment to social responsibility. In 1971, The Episcopal Church was the first institutional investor to file a shareholder resolution on a social justice issue—apartheid—under the rules of the Securities and Exchange Commission. Then-Presiding Bishop John Hines attended the General Motors annual meeting to voice the church’s support for the resolution, calling on GM to stop doing business in South Africa. His testimony was the opening move by investors in support of a wider effort that contributed to the eventual undoing of apartheid.  

“Now, half a century later, applying environmental, social and governance (ESG) analysis has become a norm in the investment field,” said Amy Domini, founder of Domini Impact Investments and former Church Pension Fund trustee. “How fitting that General Convention should receive a report in 2021 on the ethical, responsible investing now being practiced across the church. … The Episcopal Church can use this superb report to speed that growth.”

The Rev. Florence Ledyard reports that St. Bartholomew’s was proud to be one of the parishes to have its story told. “The range of stories in Investing as Doing Theology is filled with hope and can encourage other parishes to find their own ways forward, so all our financial ‘stuff’ can honor God and the mission of the church,” the rector said.

Investing as Doing Theology tells the investment stories of the following institutions: the Episcopal dioceses of California, Connecticut, Massachusetts, Michigan, New York, Oregon, and Vermont; Episcopal Relief & Development; All Saints Church, Pasadena; The Episcopal Church of the Ascension, Hickory, North Carolina; St. Bartholomew’s Episcopal Church, Baltimore; St. James Episcopal Church, Black Mountain, North Carolina; St. Stephen’s Episcopal Church of Ridgefield, Connecticut; Trinity Episcopal Church, Indianapolis; and Trinity Church Wall Street.

“The stories in this report represent a call to clergy and lay leaders across the church to become better equipped theologically to manage all our assets, including our investments and other financial resources,” said Warren Wong, lay deputy from the Episcopal Diocese of California and a member of The Episcopal Church Executive Council. The examples in the report are both inspiring and practical, O’Sullivan-Hale said. “Whether of modest means or richly endowed, churches and dioceses will find useful stories of comparably resourced peers.”

«Invertir como quehacer teológico» ofrece una imagen convincente de las instituciones episcopales

La nueva publicación del Equipo de Trabajo destaca 15 historias de inversión

Un movimiento orgánico de inversiones basado en la fe está adquiriendo pertinencia dentro de la Iglesia Episcopal, según un equipo de trabajo que identificó y examinó las prácticas de 15 de esos inversores. Los resultados se relatan en Invertir como quehacer teológico [Investing as Doing Theology], un informe del Libro Azul recientemente publicado —y reconocido— para la Convención General de la Iglesia en 2022.

El informe de 80 páginas, un suplemento del informe fundamental del Equipo de Trabajo sobre la Teología del Dinero, detalla las prácticas de inversión de siete parroquias y siete diócesis, así como del Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo. Los materiales del equipo de trabajo se pueden encontrar en https://www.generalconvention.org/libroazul2021.

«El informe funciona en parte como una introducción a los conceptos esenciales de la inversión ética desde la perspectiva de la Iglesia Episcopal», dijo Brendan O’Sullivan-Hale, canóniga de administración y evangelización de la Diócesis Episcopal de Indianápolis. «Pero Invertir como un quehacer teológico resulta más convincente al proporcionar la imagen de un movimiento incipiente, pero amplio, dentro de la Iglesia Episcopal, que busca usar los recursos económicos de la Iglesia como instrumentos de misión».

Entre otros ejemplos, el informe expone cómo tres diócesis desarrollaron declaraciones de valor basadas parcialmente en su comprensión de las enseñanzas éticas de la Iglesia, lo que resultó en «teologías para invertir» que las orientan a decidir cuándo desinvertir para evitar perjuicios y cuándo invertir en pro de resultados positivos, sociales y ambientales.

Cuatro parroquias citadas en el informe definieron su misión, visión y valores, luego trabajaron para aplicarlos a sus carteras de inversión. Para la iglesia de La Trinidad [Trinity Church Wall Street], eso resultó en recientes inversiones de impacto para financiar instalaciones de atención médica en comunidades desatendidas. Para la iglesia episcopal de San Bartolomé [St. Bartholomew’s ] en Baltimore, significó iniciar un programa de microcréditos y cuestionar a su compañía de gestión de inversiones para que mejorara su diversidad racial y de género.

El Equipo de Trabajo sobre la Teología del Dinero identificó las 15 instituciones después de recibir un mandato de la Convención General en 2018 para examinar cómo las organizaciones eclesiásticas invierten en la fe, utilizando tres elementos de inversión responsable: la aplicación de pautas éticas en la selección y gestión de inversiones, el activismo de los accionistas y la inversión para obtener resultados sociales y ambientales responsables, así como rentabilidad financiera.

«Hasta que llegamos a reunir estas historias, sabíamos poco del alcance de la inversión fiel por parte de parroquias y diócesis», dice el informe.

Si bien la «inversión fiel» (un término que significa seguir apegado a la fe de uno mientras se invierte) de esas organizaciones no ha sido organizada ni dirigida por ningún organismo eclesiástico, tiene sus raíces en el compromiso de la Iglesia Episcopal con la responsabilidad social desde hace mucho tiempo. En 1971, la Iglesia Episcopal fue el primer inversionista institucional en presentar una resolución de accionistas sobre un tema de justicia social —el apartheid— sujeto a las reglas de la Comisión de Valores y Bolsa. El entonces obispo primado John Hines asistió a la reunión anual de General Motors para expresar el apoyo de la Iglesia a la resolución, pidiendo a GM que dejara de hacer negocios en Sudáfrica. Su testimonio fue la primera movida de los inversores en apoyo de un empeño más amplio que contribuyó a desaparición del apartheid.

«Ahora, medio siglo después, la aplicación del análisis ambiental, social y de gobierno (ESG) se ha convertido en una norma en el campo de las inversiones», dijo Amy Domini, fundadora de Domini Impact Investments y ex síndica del Fondo de Pensiones de la Iglesia. «Cuán apropiado que la Convención General reciba un informe en 2021 sobre la inversión ética y responsable que ahora se practica en toda la Iglesia. … La Iglesia Episcopal puede utilizar este magnífico informe para acelerar ese desarrollo».

La Rda. Florence Ledyard informa que San Bartolomé se enorgullecía de ser una de las parroquias en dar a conocer su historia. «La variedad de historias en Invertir como un quehacer teológico está repleta de esperanza y puede alentar a otras parroquias a encontrar sus propios caminos a seguir, para que todos nuestros “asuntos” financieros puedan honrar a Dios y a la misión de la iglesia», dijo la rectora.

Invertir como un quehacer teológico cuenta las historias de inversión de las siguientes instituciones: las diócesis episcopales de California, Connecticut, Massachusetts, Michigan, Nueva York, Oregón y Vermont; el Fondo Episcopal de Ayuda y Desarrollo; la iglesia de Todos los Santos [All Saints] en Pasadena; la iglesia episcopal de la Ascensión [Episcopal Church of the Ascension] en Hickory, Carolina del Norte; la iglesia episcopal de San Bartolomé [Bartholomew’s] en Baltimore; la iglesia episcopal de Santiago Apóstol [St. James] en Black Mountain, Carolina del Norte; la iglesia episcopal de San Esteban [St. Stephen’s] en Ridgefield, Connecticut; la iglesia episcopal La Trinidad [Trinity] en Indianápolis y la iglesia de La Trinidad [Trinity] de Wall Street.

«Las historias de este informe representan un llamado al clero y a los líderes laicos de toda la Iglesia a prepararse mejor teológicamente para administrar todos nuestros activos, incluidas nuestras inversiones y otros recursos financieros», dijo Warren Wong, diputado laico de la Diócesis Episcopal de California y miembro del Consejo Ejecutivo de la Iglesia Episcopal.

Los ejemplos del informe son inspiradores y prácticos, dijo O’Sullivan-Hale. «Ya sea con medios modestos o con abundantes dotaciones, las iglesias y diócesis encontrarán historias útiles de homólogos con recursos semejantes».

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