Estudio Bíblico

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Estudio Bíblico: Adviento 4 (C) – 2012

December 23, 2012


Miqueas 5:2-5

Miqueas era de una zona rural que el rey de Asiria arrasó en la juventud de Miqueas. Miqueas criticó la élite urbana de Jerusalén por la corrupción en la moral y en los negocios. Advirtió que el Templo sería destruido si la nación no se arrepentía, y el Templo fue destruido unos 150 años más tarde.

En este pasaje, Miqueas estaba deseando tener valentía moral. Si su pueblo se arrepintiera y demostrara valentía moral, entonces Dios les concedería poder militar para echar a los invasores, como los asirios, y restaurar la unidad nacional mediante un Mesías. El título de “Mesías” invoca una idea de liderazgo militarmente fuerte y extraordinariamente moral elegido por Dios.

Belén es sinónimo de los valores rurales y del rey David, porque él era de Belén, el hijo menor de una familia de pastores. El rey David se convirtió en un gran guerrero y símbolo de la edad de oro de la unidad nacional y el poder militar de Israel. Este pasaje nos recuerda la crítica de Miqueas de la corrupción, su anhelo de la restauración nacional de tener valentía moral y de que el tan esperado Mesías vendría de Belén.

  • ¿Cómo te imaginas un país con valentía moral?
  • ¿Qué es lo que Dios ha permitido ser destruido en tu propia vida para llamarte al arrepentimiento?

Salmo 80

En esta oración, las personas que deben ser restauradas pertenecen a las tribus de José, Efraín, Benjamín y Manasés, son las tribus del norte. Para los cristianos, esta familia es un símbolo del mundo. José representa a los que están esclavizados o en la cárcel. Benjamín representa al joven y al huérfano porque era el más joven y su madre murió en el parto. Efraín y Manasés son hermanos nacidos en condición de refugiados, pero recibidos como herederos de nuevo en sus familias. Ellos son los que no saben las costumbres y, sin embargo, nos pertenecen. Efraín y Manasés también dos muchachos que han invertido su orden de nacimiento cuando son bendecidos, por lo que uno obtiene más de lo que espera y el otro recibe menos. Estas tribus perdidas son personas que tienen lágrimas en vez de pan y son despreciados por aquellos que carecen de sensibilidad.

“Restáuranos a todos, oh Dios de los ejércitos, que brille tu rostro, para que podamos ser salvos” (v. 19).

  • ¿Cuando te has sentido humillado o despreciado?
  • ¿Quién se siente fuera de tu familia, escuela o lugar de trabajo, barrio o comunidad? ¿Quién podría asociarse contigo para imaginar la restauración?

Hebreos 10:5-10

Este paso asume que el lector conoce los ritos de purificación del Templo y de los Salmos lo suficientemente bien como para llenar los espacios en blanco y crear una mezcla que va a decir más de lo que está escrito.

La frase “un cuerpo preparado” (v. 5) nos recuerda las ofrendas por todos los pecados registrados en Levítico 4:1-5:13. El tamaño de la oferta (granos, palomas, palomas, ovejas, cabras y toros) se basaba en el estado del pecador, no la gravedad del pecado. El cuerpo que preparó Dios fue el de su propio hijo porque deseaba reconciliarse con nosotros.

La frase “en los holocaustos y ofrendas por el pecado” (v. 6) proviene del Salmo 40:7. El estribillo implícito es: “El cumplir tu voluntad, oh Dios mío, y tu ley está dentro de mi corazón”.

La frase “Nunca has deseado… ofrendas por el pecado” (v. 8) se refiere al Salmo 51:17-18: “Hubiera ofrecido un sacrificio, pero no te deleitas en los holocaustos. El sacrificio que agrada a Dios es un espíritu quebrantado, un corazón contrito y humillado”. Las ofrendas por el pecado trataban los síntomas, pero un corazón obediente vuelto a Dios se podía curar. El final del camino viejo da paso al nuevo.

  • ¿Hay versos en esta lectura que hacen eco en tu imaginación?

Lucas 1:39-45, (46-55)

En este pasaje, María visita a su pariente Isabel, que también está milagrosamente en cinta. El hijo de Isabel en su vejez será Juan el Bautista, y aún en el útero, está lleno del Espíritu Santo que anuncia a Jesús. Más tarde, en Lucas, Jesús dijo: “Lo que se ha ocultado a los sabios será revelado a los pequeños” (Lucas 10:21). El saludo de Isabel es el grito del Espíritu Santo y una validación externa de la experiencia interna de María. La historia de su anuncio tiene la forma de la llamada de un profeta. Esta forma habría sido tan clara para los oyentes del primer siglo como la forma de una broma golpe-golpe para nosotros. La profecía de María es el pasaje que llamamos el Magníficat. Es similar a la canción de Ana en 1 Samuel, capítulo 2. No es un deseo futuro sino una promesa ya cumplida. Las coplas de la canción se amplifican mutuamente, como es común en la poesía hebrea. Casi se puede oír a Isabel asintiendo para animarla a que diga más. María e Isabel invitan incluso a las mujeres, a los jóvenes y a los ancianos a la historia de la salvación que se desarrolla.

  • ¿Qué se está haciendo nuevo a tu alrededor?
  • ¿Cómo puedes colaborar con Dios y los demás en esto?

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