Estudio Bíblico

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Estudio Bíblico: Propio 27 (A) – 2020

November 08, 2020


Josué 24: 1-3a, 14-25

El pueblo de Israel regresa a tierra santa para renovar el pacto santo en este capítulo final del libro de Josué. Josué ha llevado a las doce tribus a la tierra de Canaán como lo prometió Dios, y esta renovación del pacto es la culminación de ese período en la vida del pueblo.

El pueblo ensaya la historia de los actos salvíficos de Dios hacia ellos: la liberación de la esclavitud en Egipto, la protección en el viaje y la llegada a la tierra prometida por Dios. Dios es constantemente leal y firme; la gente a menudo lucha con una respuesta similar.

En esta renovación del pacto, Josué presenta al pueblo una decisión que deben hacer: ¿a quién servirás, al Señor que te sacó de la tierra de Egipto o a otros dioses? Esta no es una elección que deba tomarse a la ligera o solo con asentimiento verbal. Esta elección requiere el movimiento del corazón: “Vuélvanse de todo corazón al Señor, Dios de Israel”.

Diariamente tenemos que responder a la pregunta: ¿a quién vas a servir? Los otros dioses en las tierras donde residimos laboran para distraer nuestra atención y adquirir nuestro servicio. Todos los días debemos decir con Josué: “En cuanto a mí y mi casa, serviremos al Señor”.

  • ¿Qué otros dioses residen en la tierra donde vive? (Los “ismos” suelen ser un buen punto de partida).
  • ¿Cómo elige diariamente servir al Señor con la mente y el corazón?

Salmo 78: 1-7

El orador de este salmo es una voz de enseñanza entre la gente: “Atiende pueblo mío mi enseñanza…” ¿Y qué es lo que el maestro desea comunicar? El maestro tiene la intención de compartir la historia y la instrucción de Dios para que pase de generación en generación.

Como señala el salmista, Dios requiere esta enseñanza de generación en generación. Es como la comunidad muestra un compromiso con la alianza dada por Dios. Cuando las generaciones posteriores confían en los mandamientos como una manera de ordenar la vida personal y comunitaria, se honra a Dios y al pacto.

En la lectura del libro de Josué, oímos sobre la necesidad de “Volver los corazones al Señor”. Este salmo comienza con el imperativo de “Inclina el oído a las palabras de mi boca [del maestro]”. Como personas de fe, inclinamos nuestro corazón a Dios y también escuchamos y aprendemos dentro de nuestras comunidades las enseñanzas que nos orientan a Dios. Aprendemos las historias de Dios y de nosotros mismos en comunidad, en las tradiciones de la palabra sagrada y el símbolo transmitidos de generación en generación.

  • ¿Quiénes fueron sus primeros “maestros” dentro de la comunidad de fe?
  • ¿Cómo podemos equipar mejor a las generaciones futuras con las enseñanzas y tradiciones de nuestra fe?

1 Tesalonicenses 4: 13-18

Pablo ofrece estas palabras a los tesalonicenses como palabras de aliento. La gente ha muerto y Jesús aún no ha regresado como se esperaba. ¿Qué significa todo esto?

Pablo le recuerda a la comunidad que todo lo que significa depende de la fe en Jesús. En su vida, muerte y resurrección, Jesús destruyó la muerte. Basta. Sin signo de interrogación. Cuando Pablo pinta el cuadro de la segunda venida de Jesús, les asegura a los tesalonicenses que todos, tanto los que han muerto en Cristo como los que aún viven, estarán con el Señor.

Las preguntas surgen cuando, después de aceptar la fe en Jesús, hay un retraso antes del regreso triunfal de Jesús. Las preguntas surgen cuando los seres queridos mueren y el dolor y el sufrimiento continúan. Las preguntas formuladas por los tesalonicenses continúan hoy. ¿Qué significa todo esto?

Al igual que los tesalonicenses, nosotros también podemos sentirnos animados por nuestra fe en Jesús y la destrucción de la muerte por Jesús. Al igual que los tesalonicenses (y Pablo), no sabemos cuándo regresará Jesús. Sin embargo, sabemos que Jesús existe y que Jesús es resurrección. No somos un pueblo sin esperanza.

  • ¿Ha tenido alguna vez preguntas o preocupaciones como las de los tesalonicenses?
  • ¿Cómo nos centramos en la esperanza de Jesús en este tiempo mientras esperamos el regreso de Jesús?

Mateo 25: 1-13

“El reino de los cielos se parece a…”. Conocemos esta construcción; sabemos que estamos a punto de oír una de las parábolas de Jesús. En esta semana después del Domingo de Todos los Santos, en la que contemplamos toda la compañía del cielo, debemos esperar una parábola orientada a la segunda venida.

Este tema llamará nuestra atención en el tiempo de Adviento. A medida que el año litúrgico llega a su fin, meditamos en la segunda venida de Cristo. Sentimos este enfoque en la lectura de la 1 Tesalonicenses, y continúa en la parábola que comparte Jesús: “Por tanto, estad despiertos, porque no sabéis ni el día ni la hora”.

Las diez muchachas de honor esperan ansiosas, incluso si se quedan dormidas, la llegada del novio. Las previsoras preparan con aceite extra sus lámparas y las despreocupadas no. Los precursores del mensaje de Adviento parecen anunciar: “Preparad el camino del Señor” (Isaías 40: 3).

Sin embargo, por lo que sabemos de parábolas, entendemos que es mejor no tratar de resumir el significado completo de la parábola en una sola y rápida reflexión. Las parábolas exigen un poco más de nosotros.

Podemos permitir que nuestra imaginación sea cautivada por el novio que viene y la necesidad de prepararnos, al mismo tiempo que estamos abiertos a preguntas que impulsen nuestra exploración más profunda de la parábola.

Me pregunto adónde irían las muchachas despreocupadas  a comprar aceite a medianoche…

  • ¿Qué otras preguntas tiene cuando considera esta parábola?
  • ¿Cómo se prepara para estar listo? ¿De qué manera podemos prepararnos para la temporada de Adviento?

Este estudio bíblico, escrito por Elizabeth Farr, originalmente se realizó para el Propio 27 (A) en 2017.

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan

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