Calendario Litúrgico

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Segundo Domingo de Adviento

La Colecta:

Dios misericordioso, que enviaste a tus profetas para llamarnos a la conversión y preparar el camino de nuestra liberación: Danos el don de escuchar sus advertencias y abandonar nuestros pecados, para que recibamos con alegría la venida de Cristo nuestro Redentor; que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.

Antiguo Testamento: Baruc 5:1-9 o Malaquías 3:1-4

¡Jerusalén, quítate tu ropa de luto y aflicción, 
y vístete de gala con el esplendor eterno que Dios te da! 
Vístete la túnica de la victoria de Dios, 
y ponte en la cabeza la corona de gloria del Eterno. 
Dios mostrará en toda la tierra tu esplendor, 
pues el nombre eterno que Dios te dará es: 
«Paz en la justicia y gloria en el servicio a Dios.» 
¡Levántate, Jerusalén, colócate en lugar alto, 
mira hacia el oriente y verás 
cómo vienen tus hijos de oriente y occidente, 
reunidos por orden del Dios santo, 
alegres al ver que Dios se acordó de ellos! 
Cuando se alejaron de ti, iban a pie, 
llevados por sus enemigos; 
pero Dios te los traerá gloriosamente, 
como reyes en su trono. 
Dios ha ordenado que se aplanen 
los altos montes y las colinas eternas, 
que las cañadas se rellenen 
y la tierra quede plana, 
para que Israel pase por ellos tranquilamente, 
guiado por la gloria de Dios. 
Los bosques y todos los árboles olorosos 
darán sombra a Israel por orden de Dios, 
porque él guiará a Israel con alegría, 
a la luz de su gloria, 
y le mostrará su amor y su justicia.     

o

El Señor todopoderoso dice: «Voy a enviar mi mensajero para que me prepare el camino. El Señor, a quien ustedes están buscando, va a entrar de pronto en su templo. ¡Ya llega el mensajero de la alianza que ustedes desean!» 

Pero ¿quién podrá resistir el día de su venida? ¿Quién podrá entonces permanecer en pie? Pues llegará como un fuego, para purificarnos; será como un jabón que quitará nuestras manchas. El Señor se sentará a purificar a los sacerdotes, los descendientes de Leví, como quien purifica la plata y el oro en el fuego. Después ellos podrán presentar su ofrenda al Señor, tal como deben hacerlo. El Señor se alegrará entonces de la ofrenda de Judá y Jerusalén, igual que se alegraba de ella en otros tiempos.     

Salmo: Cántico 16 – Cántico de Zacarías

Bendito es el Señor Dios de Israel *
       que ha venido a liberar su pueblo.
Nos levantó un poderoso liberador *
       de la casa de David, su siervo,
según había prometido desde antaño *
       por boca de sus fieles profetas
para salvarnos de nuestros enemigos, *
       de la mano de los que nos odian.
A nuestros antepasados prometió misericordia *
       y siempre recordar su pacto santo.
A nuestro padre Abrahán le prometió *
       que, librados del poder del enemigo,
podríamos adorarlo toda la vida sin temor *
       en santidad y justicia ante sus ojos.
Y a ti, niño, te llamarán profeta del Altísimo; *
       porque abrirás el camino delante del Señor
y a su pueblo le darás a conocer *
       la salvación por el perdón de sus pecados.
En la entrañable compasión de nuestro Dios, *
       la aurora romperá y brillará
para quienes viven bajo la sombra de muerte, *
       y guiará nuestros pasos por caminos de paz.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo; *
       como era en el principio, ahora y siempre
       por los siglos de los siglos. Amén.

Nuevo Testamento: Filipenses 1:3-11

Cada vez que me acuerdo de ustedes doy gracias a mi Dios; y cuando oro, siempre pido con alegría por todos ustedes; pues ustedes se han hecho solidarios con la causa del evangelio, desde el primer día hasta hoy. Estoy seguro de que Dios, que comenzó a hacer su buena obra en ustedes, la irá llevando a buen fin hasta el día en que Jesucristo regrese. Es muy justo que yo piense así de todos ustedes, porque los llevo dentro de mi corazón y porque todos ustedes son solidarios conmigo de la bondad que Dios me ha mostrado, ya sea que esté yo en la cárcel o que me presente delante de las autoridades para defender y confirmar el anuncio del evangelio. Pues Dios sabe cuánta nostalgia siento de todos ustedes, con el tierno amor que me infunde Cristo Jesús. Pido en mi oración que su amor siga creciendo más y más todavía, y que Dios les dé sabiduría y entendimiento, 10 para que sepan escoger siempre lo mejor. Así podrán vivir una vida limpia, y avanzar sin tropiezos hasta el día en que Cristo vuelva; 11 pues ustedes presentarán una abundante cosecha de buenas acciones gracias a Jesucristo, para honra y gloria de Dios.

El Evangelio: Lucas 3:1-6

Era el año quince del gobierno del emperador Tiberio, y Poncio Pilato era gobernador de Judea. Herodes gobernaba en Galilea, su hermano Filipo gobernaba en Iturea y Traconítide, y Lisanias gobernaba en Abilene. Anás y Caifás eran los sumos sacerdotes. Por aquel tiempo, Dios habló en el desierto a Juan, el hijo de Zacarías, y Juan pasó por todos los lugares junto al río Jordán, diciendo a la gente que ellos debían volverse a Dios y ser bautizados, para que Dios les perdonara sus pecados. Esto sucedió como está escrito en el libro del profeta Isaías: 

«Una voz grita en el desierto: 
“Preparen el camino del Señor; 
ábranle un camino recto. 
Todo valle será rellenado, 
todo cerro y colina será nivelado, 
los caminos torcidos serán enderezados, 
y allanados los caminos disparejos. 
Todo el mundo verá la salvación que Dios envía.”»

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Las lecturas del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y los Evangelios provienen de la Biblia Nueva Versión Estándar Revisada: Edición Anglicana, copyright 1989, 1995, División de Educación Cristiana del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo en los Estados Unidos de América. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.

Las Colectas, Salmos y Cánticos son del Libro de Oración Común, 1979.

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