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La Gran Vigilia Pascual
Lecturas del Antiguo Testamento y Salmos
Génesis 1:1–2:4a – Salmo 136:1–9, 23–26
Génesis 7:1–5, 11–18; 8:6–18; 9:8–13 – Salmo 46
Génesis 22:1–18 – Salmo 16
Éxodo 14:10–31; 15:20–21 – Éxodo 15:1b–13, 17–18 (= † Cántico 1)
Isaías 55:1–11 – Isaías 12:2–6 (= † Cántico 2)
Baruc 3:9–15, 3:32–4:4 o Proverbios 8:1–8, 19–21; 9:4b–6 – Salmo 19
Ezequiel 36:24–28 – Salmo 42 y 43
Ezequiel 37:1–14 – Salmo 143
Sofonías 3:14–20 – Salmo 98
La Colecta:
Dios todopoderoso, que para rescatarnos, entregaste a tu Unigénito a morir en la cruz, y por su resurrección gloriosa nos libraste del poder del enemigo: Haz que, muriendo diariamente al pecado, vivamos siempre con él en el gozo de su resurrección; por tu Hijo Jesucristo, nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.
O bien:
Dios de misericordia, que has hecho que esta noche santa resplandezca con la gloria del Señor resucitado: Aviva en tu iglesia ese espíritu de adopción que recibimos en el bautismo para que, renovados en cuerpo y mente, te adoremos con lealtad y sinceridad; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.
Primera Lectura: Romanos 6:3-11
3 ¿No saben ustedes que, al quedar unidos a Cristo Jesús en el bautismo, quedamos unidos a su muerte? 4 Pues por el bautismo fuimos sepultados con Cristo, y morimos para ser resucitados y vivir una vida nueva, así como Cristo fue resucitado por el glorioso poder del Padre.
5 Si nos hemos unido a Cristo en una muerte como la suya, también nos uniremos a él en su resurrección. 6 Sabemos que lo que antes éramos fue crucificado con Cristo, para que el poder de nuestra naturaleza pecadora quedara destruido y ya no siguiéramos siendo esclavos del pecado. 7 Porque, cuando uno muere, queda libre del pecado. 8 Si nosotros hemos muerto con Cristo, confiamos en que también viviremos con él. 9 Sabemos que Cristo, habiendo resucitado, no volverá a morir. La muerte ya no tiene poder sobre él. 10 Pues Cristo, al morir, murió de una vez para siempre respecto al pecado; pero al vivir, vive para Dios. 11 Así también, ustedes considérense muertos respecto al pecado, pero vivos para Dios en unión con Cristo Jesús.
Salmo: 114
1 ¡Aleluya!
Cuando Israel partió de Egipto *
y salió de un pueblo ajeno,
2 Judá se convirtió en santuario de Dios *
e Israel, en tierra de su dominio.
3 El mar lo vio y huyó; *
el Jordán se volvió atrás.
4 Las cerros brincaron como ovejas; *
los montes, como corderitos.
5 ¿Qué te pasó, mar, que huiste? *
¿Y a ti, Jordán, que te volviste atrás?
6 Cerros, ¿por qué brincaron como ovejas? *
Montes, ¿por qué bailaron como corderitos?
7 Tiembla, tierra, ante el Señor, *
ante el Dios de Jacob,
8 que de la roca sacó un arroyo *
y de la dura piedra, un manantial.
El Evangelio: Marcos 16:1-8
1 Pasado el sábado, María Magdalena, María la madre de Santiago, y Salomé, compraron perfumes para perfumar el cuerpo de Jesús. 2 Y el primer día de la semana fueron al sepulcro muy temprano, apenas salido el sol, 3 diciéndose unas a otras:
—¿Quién nos quitará la piedra de la entrada del sepulcro?
4 Pero, al mirar, vieron que la piedra ya no estaba en su lugar. Esta piedra era muy grande. 5 Cuando entraron en el sepulcro vieron, sentado al lado derecho, a un joven vestido con una larga ropa blanca. Las mujeres se asustaron, 6 pero él les dijo:
—No se asusten. Ustedes buscan a Jesús de Nazaret, el que fue crucificado. Ha resucitado; no está aquí. Miren el lugar donde lo pusieron. 7 Vayan y digan a sus discípulos, y a Pedro: “Él va a Galilea para reunirlos de nuevo; allí lo verán, tal como les dijo.”
8 Entonces las mujeres salieron huyendo del sepulcro, pues estaban temblando, asustadas. Y no dijeron nada a nadie, porque tenían miedo.
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Las lecturas del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y los Evangelios provienen de la Biblia Nueva Versión Estándar Revisada: Edición Anglicana, copyright 1989, 1995, División de Educación Cristiana del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo en los Estados Unidos de América. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.
Las Colectas, Salmos y Cánticos son del Libro de Oración Común, 1979.
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