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Décimo Domingo después de Pentecostés
Propio 13
La Colecta:
Concédenos, Dios bueno, que tu continua Gracia defienda y purifique a tu iglesia; y ya que, sin tu ayuda, quedaríamos indefensos, protégenos y gobiérnanos siempre en tu bondad; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.
Antiguo Testamento: Génesis 32:22-31
23 Aquella misma noche Jacob se levantó, tomó a sus dos esposas, sus dos esclavas y sus once hijos, y los hizo cruzar el vado del río Jaboc, 24 junto con todo lo que tenía. 25 Cuando Jacob se quedó solo, un hombre luchó con él hasta que amaneció; 26 pero como el hombre vio que no podía vencer a Jacob, lo golpeó en la coyuntura de la cadera, y esa parte se le zafó a Jacob mientras luchaba con él. 27 Entonces el hombre le dijo: —Suéltame, porque ya está amaneciendo.
—Si no me bendices, no te soltaré —contestó Jacob.
28 —¿Cómo te llamas? —preguntó aquel hombre.
—Me llamo Jacob —respondió él.
29 Entonces el hombre le dijo: —Ya no te llamarás Jacob. Tu nombre será Israel, porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido.
30 —Ahora dime cómo te llamas tú —preguntó Jacob.
Pero el hombre contestó: —¿Para qué me preguntas mi nombre?
Luego el hombre lo bendijo allí mismo. 31 Y Jacob llamó a aquel lugar Penuel, porque dijo: «He visto a Dios cara a cara, y sin embargo todavía estoy vivo.»
32 Ya Jacob estaba pasando de Penuel cuando el sol salió; pero debido a su cadera, iba cojeando.
Salmo: 17: 1-7, 16
1 Escucha, Señor, mi justa causa;
atiende mi clamor; *
oye el ruego de estos labios sin engaño.
2 Que de ti llegue mi vindicación; *
que tu mira sea la justicia.
3 Sondea mi corazón, visítame de noche; *
ponme en el crisol y nota mi pureza.
4 A diferencia de otros, en mi boca no hay maldad; *
he atendido las palabras de tus labios.
5 Mis pasos siguen firmes en tu ley; *
mis pies, en tu senda, no tropezarán.
6 Te llamo porque sé que tú respondes; *
inclina tu oído y oye mis palabras.
7 ¡Muéstrame tu espléndida bondad, *
tú que salvas a quienes, en tu diestra,
buscan refugio de sus adversarios!
16 Pero me harás justicia y podré ver tu rostro; *
despertaré satisfecho mirando tu semblante.
Antiguo Testamento: Isaías 55:1-5
1 «Todos los que tengan sed, vengan a beber agua;
los que no tengan dinero, vengan,
consigan trigo de balde y coman;
consigan vino y leche sin pagar nada.
2 ¿Por qué dar dinero a cambio de lo que no es pan?
¿Por qué dar su salario por algo que no deja satisfecho?
Óiganme bien y comerán buenos alimentos,
comerán cosas deliciosas.
3 Vengan a mí y pongan atención,
escúchenme y vivirán.
Yo haré con ustedes una alianza eterna,
cumpliendo así las promesas que por amor hice a David.
4 Yo lo puse a él como testigo para las naciones,
como jefe e instructor de los pueblos.
5 Tú llamarás a pueblos desconocidos;
pueblos que no te conocían irán corriendo a ti,
porque yo, tu Señor, el Dios Santo de Israel,
te he honrado.»
Salmo: 145: 8-9, 15-22
8 Dios es generoso y compasivo, *
lento en la ira y grande en su bondad.
9 El amor de Dios alcanza a todos *
y se compadece de toda su creación.
15 Dios levanta al que se cae *
y sostiene a las oprimidas.
16 Los ojos de toda criatura esperan en ti *
y tú las alimentas a su tiempo.
17 Al abrir tu mano, *
satisfaces a toda criatura.
18 Dios es justo en todos sus caminos *
y leal en todas sus obras.
19 Dios está cerca de quienes lo invocan, *
de quienes lo invocan con fidelidad.
20 Satisface los deseos de sus fieles; *
escucha su clamor y los rescata.
21 Dios preserva a quienes lo aman, *
pero destruye a todos los malvados.
22 Alabe mi boca el nombre del Señor
y toda criatura lo bendiga para siempre.
Nuevo Testamento: Romanos 9:1-5
1 Como creyente que soy en Cristo, estoy diciendo la verdad, no miento. Además, mi conciencia, guiada por el Espíritu Santo, me asegura que esto es verdad: 2 tengo una gran tristeza y en mi corazón hay un dolor continuo, 3 pues hasta quisiera estar yo mismo bajo maldición, separado de Cristo, si así pudiera favorecer a mis hermanos, los de mi propia raza. 4 Son descendientes de Israel, y Dios los adoptó como hijos. Dios estuvo entre ellos con su presencia gloriosa, y les dio las alianzas, la ley de Moisés, el culto y las promesas. 5 Son descendientes de nuestros antepasados; y de su raza, en cuanto a lo humano, vino el Mesías, el cual es Dios sobre todas las cosas, alabado por siempre. Amén.
El Evangelio: Mateo 14:13-21
13 Cuando Jesús recibió la noticia, se fue de allí él solo, en una barca, a un lugar apartado. Pero la gente lo supo y salió de los pueblos para seguirlo por tierra. 14 Al bajar Jesús de la barca, vio la multitud; sintió compasión de ellos y sanó a los enfermos que llevaban. 15 Como ya se hacía de noche, los discípulos se le acercaron y le dijeron: —Ya es tarde, y éste es un lugar solitario. Despide a la gente, para que vayan a las aldeas y se compren comida.
16 Jesús les contestó: —No es necesario que se vayan; denles ustedes de comer.
17 Ellos respondieron: —No tenemos aquí más que cinco panes y dos pescados.
18 Jesús les dijo: —Tráiganmelos aquí.
19 Entonces mandó a la multitud que se sentara sobre la hierba. Luego tomó en sus manos los cinco panes y los dos pescados y, mirando al cielo, pronunció la bendición y partió los panes, los dio a los discípulos y ellos los repartieron entre la gente. 20 Todos comieron hasta quedar satisfechos; recogieron los pedazos sobrantes, y con ellos llenaron doce canastas. 21 Los que comieron fueron unos cinco mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
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Las lecturas del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y los Evangelios provienen de la Biblia Nueva Versión Estándar Revisada: Edición Anglicana, copyright 1989, 1995, División de Educación Cristiana del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo en los Estados Unidos de América. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.
Las Colectas, Salmos y Cánticos son del Libro de Oración Común, 1979.
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