Calendario Litúrgico

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Décimo Domingo después de Pentecostés

Propio 13

La Colecta:

Que tu constante misericordia purifique y defienda a tu Iglesia, oh Señor; y, puesto que no puede continuar en seguridad sin tu auxilio, protégela y dirígela siempre por tu bondad; por Jesucristo nuestro Señor, que vive y reina contigo y el Espíritu Santo, un solo Dios, por los siglos de los siglos. Amén.

Antiguo Testamento: 2 Samuel 11:26-12:13a

26 Cuando la mujer de Urías supo que su marido había muerto, guardó luto por él; 27 pero después que pasó el luto, David mandó que la trajeran y la recibió en su palacio, la hizo su mujer y ella le dio un hijo. Pero al Señor no le agradó lo que David había hecho. 

El Señor envió al profeta Natán a ver a David. Cuando Natán se presentó ante él, le dijo: —En una ciudad había dos hombres. Uno era rico y el otro pobre. El rico tenía gran cantidad de ovejas y vacas, pero el pobre no tenía más que una ovejita que había comprado. Y él mismo la crió, y la ovejita creció en compañía suya y de sus hijos; comía de su misma comida, bebía en su mismo vaso y dormía en su pecho. ¡Aquel hombre la quería como a una hija! Un día, un viajero llegó a visitar al hombre rico; pero éste no quiso tomar ninguna de sus ovejas o vacas para preparar comida a su visitante, sino que le quitó al hombre pobre su ovejita y la preparó para dársela al que había llegado. 

David se enfureció mucho contra aquel hombre, y le dijo a Natán: —¡Te juro por Dios que quien ha hecho tal cosa merece la muerte! ¡Y debe pagar cuatro veces el valor de la ovejita, porque actuó sin mostrar ninguna compasión! 

Entonces Natán le dijo: —¡Tú eres ese hombre! Y esto es lo que ha declarado el Señor, el Dios de Israel: “Yo te escogí como rey de Israel, y te libré del poder de Saúl; te di el palacio y las mujeres de tu señor, y aun el reino de Israel y Judá. Por si esto fuera poco, te habría añadido muchas cosas más. ¿Por qué despreciaste mi palabra, e hiciste lo que no me agrada? Has asesinado a Urías el hitita, usando a los amonitas para matarlo, y te has apoderado de su mujer. 10 Puesto que me has menospreciado al apoderarte de la esposa de Urías el hitita para hacerla tu mujer, jamás se apartará de tu casa la violencia. 11 Yo, el Señor, declaro: Voy a hacer que el mal contra ti surja de tu propia familia, y en tu propia cara tomaré a tus mujeres y se las entregaré a uno de tu familia, el cual se acostará con ellas a plena luz del sol. 12 Si tú has actuado en secreto, yo voy a actuar en presencia de todo Israel y a plena luz del sol.”

13 David admitió ante Natán: —He pecado contra el Señor.     

Salmo: 51:1-13

  1     Ten misericordia de mí, oh Dios, conforme a tu bondad; *
             conforme a tu inmensa compasión borra mis rebeliones.
  2     Lávame más y más de mi maldad, *
             y límpiame de mi pecado;
  3     Porque reconozco mis rebeliones, *
             y mi pecado está siempre delante de mí.
  4     Contra ti, contra ti sólo he pecado, *
             y he hecho lo malo delante de tus ojos.
  5     Por tanto eres reconocido justo en tu sentencia, *
             y tenido por puro en tu juicio.
  6     He aquí, he sido malo desde mi nacimiento, *
             pecador desde el vientre de mi madre;
  7     Porque he aquí, amas la verdad más que la astucia o el saber oculto; *
             por tanto, enséñame sabiduría.
  8     Límpiame de mi pecado, y seré puro; *
             lávame, y seré más blanco que la nieve.
  9     Hazme oír canciones de gozo y alegría, *
             y se regocijará el cuerpo que has abatido.
10     Esconde tu rostro de mis pecados, *
             y borra todas mis maldades.
11     Crea en mí, oh Dios, un corazón limpio, *
             y renueva un espíritu firme dentro de mí.
12     No me eches de tu presencia, *
             y no quites de mí tu santo Espíritu.
13     Dame otra vez el gozo de tu salvación; *
             y que tu noble Espíritu me sustente.

Antiguo Testamento: Éxodo 16:2-4,9-15

Allí, en el desierto, todos ellos comenzaron a murmurar contra Moisés y Aarón. Y les decían: —¡Ojalá el Señor nos hubiera hecho morir en Egipto! Allá nos sentábamos junto a las ollas de carne y comíamos hasta llenarnos, pero ustedes nos han traído al desierto para matarnos de hambre a todos. 

Entonces el Señor le dijo a Moisés: —Voy a hacer que les llueva comida del cielo. La gente deberá salir cada día, y recogerá sólo lo necesario para ese día. Quiero ver quién obedece mis instrucciones y quién no. […]

Luego Moisés le dijo a Aarón: —Di a todos los israelitas que se acerquen a la presencia del Señor, pues él ha escuchado sus murmuraciones. 

10 En el momento en que Aarón estaba hablando con los israelitas, todos ellos miraron hacia el desierto, y la gloria del Señor se apareció en una nube. 11 Y el Señor se dirigió a Moisés y le dijo: 12 —He oído murmurar a los israelitas. Habla con ellos y diles: “Al atardecer, ustedes comerán carne, y por la mañana comerán pan hasta quedar satisfechos. Así sabrán que yo soy el Señor su Dios.”

13 Aquella misma tarde vinieron codornices, las cuales llenaron el campamento, y por la mañana había una capa de rocío alrededor del campamento. 14 Después que el rocío se hubo evaporado, algo muy fino, parecido a la escarcha, quedó sobre la superficie del desierto. 15 Como los israelitas no sabían lo que era, al verlo se decían unos a otros: «¿Y esto qué es?» Y Moisés les dijo: —Éste es el pan que el Señor les da como alimento.    

Salmo: 78:23-29

23     Por tanto, dio orden a las altas nubes, *
             abrió las compuertas de los cielos.
24     Hizo llover sobre ellos maná para que comiesen, *
             y les dio trigo de los cielos.
25     Así, los mortales comieron pan de ángeles; *
             les mandó comida hasta saciarles.
26     Hizo soplar desde el cielo el Levante, *
             y dirigió con su fuerza el viento Sur.
27     Hizo llover carne sobre ellos como polvo, *
             y como arena del mar, aves que vuelan.
28     Las hizo caer en medio del campamento *
             y alrededor de sus tiendas.
29     Comieron, y se saciaron, *
             porque él satisfizo su antojo.

Nuevo Testamento: Efesios 4:1-16

Por esto yo, que estoy preso por la causa del Señor, les ruego que se porten como deben hacerlo los que han sido llamados por Dios, como lo fueron ustedes. Sean humildes y amables; tengan paciencia y sopórtense unos a otros con amor; procuren mantener la unidad que proviene del Espíritu Santo, por medio de la paz que une a todos. Hay un solo cuerpo y un solo Espíritu, así como Dios los ha llamado a una sola esperanza. Hay un solo Señor, una sola fe, un solo bautismo; hay un solo Dios y Padre de todos, que está sobre todos, actúa por medio de todos y está en todos. 

Pero cada uno de nosotros ha recibido los dones que Cristo le ha querido dar. Por eso, la Escritura dice: 

«Subió al cielo llevando consigo a los cautivos, 
y dio dones a los hombres.»

¿Y qué quiere decir eso de que «subió»? Pues quiere decir que primero bajó a esta tierra. 10 Y el que bajó es el mismo que también subió a lo más alto del cielo, para llenarlo todo. 11 Y él mismo concedió a unos ser apóstoles y a otros profetas, a otros anunciar el evangelio y a otros ser pastores y maestros. 12 Así preparó a los del pueblo santo para un trabajo de servicio, para la edificación del cuerpo de Cristo 13 hasta que todos lleguemos a estar unidos por la fe y el conocimiento del Hijo de Dios, y alcancemos la edad adulta, que corresponde a la plena madurez de Cristo. 14 Ya no seremos como niños, que cambian fácilmente de parecer y que son arrastrados por el viento de cualquier nueva enseñanza hasta dejarse engañar por gente astuta que anda por caminos equivocados. 15 Más bien, profesando la verdad en el amor, debemos crecer en todo hacia Cristo, que es la cabeza del cuerpo. 16 Y por Cristo el cuerpo entero se ajusta y se liga bien mediante la unión entre sí de todas sus partes; y cuando cada parte funciona bien, todo va creciendo y edificándose en amor.     

El Evangelio: Juan 6:24-35

24 Así que, al ver que ni Jesús ni sus discípulos estaban allí, la gente subió también a las barcas y se dirigió a Cafarnaúm, a buscarlo. 

25 Al llegar ellos al otro lado del lago, encontraron a Jesús y le preguntaron: —Maestro, ¿cuándo viniste acá? 

26 Jesús les dijo: —Les aseguro que ustedes me buscan porque comieron hasta llenarse, y no porque hayan entendido las señales milagrosas. 27 No trabajen por la comida que se acaba, sino por la comida que permanece y que les da vida eterna. Ésta es la comida que les dará el Hijo del hombre, porque Dios, el Padre, ha puesto su sello en él. 

28 Le preguntaron: —¿Qué debemos hacer para realizar las obras que Dios quiere que hagamos? 

29 Jesús les contestó: —La única obra que Dios quiere es que crean en aquel que él ha enviado. 

30 Le preguntaron entonces: —¿Qué señal puedes darnos, para que al verla te creamos? ¿Cuáles son tus obras? 31 Nuestros antepasados comieron el maná en el desierto, como dice la Escritura: “Les dio a comer pan del cielo.” 

32 Jesús les contestó: —Les aseguro que no fue Moisés quien les dio a ustedes el pan del cielo, sino que mi Padre es quien les da el verdadero pan del cielo. 33 Porque el pan que Dios da es el que ha bajado del cielo y da vida al mundo. 

34 Ellos le pidieron: —Señor, danos siempre ese pan.

35 Y Jesús les dijo: —Yo soy el pan que da vida. El que viene a mí, nunca tendrá hambre; y el que cree en mí, nunca tendrá sed.

Más recursos para Propio 13B

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Las Colectas, Salmos y Cánticos son del Libro de Oración Común, 1979.

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