Calendario Litúrgico

This page is available in: English

Cuarto Domingo después de Pentecostés

Propio 6

La Colecta:

Mantén, Señor, a esta tu familia, la Iglesia, en la solidaridad de tu fe y amor para que, por medio de tu gracia, proclamemos con audacia tu Verdad y con compasión sirvamos tu justicia; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.

Antiguo Testamento: 1 Samuel 15:34-16:13

34 Samuel se fue a Ramá, y Saúl regresó a su casa, en Guibeá de Saúl. 35 Y Samuel nunca más volvió a ver a Saúl, aunque le causó mucha tristeza que el Señor se hubiera arrepentido de haber hecho a Saúl rey de Israel. 

El Señor dijo a Samuel: —¿Hasta cuándo vas a estar triste por causa de Saúl? Ya no quiero que él siga siendo rey de Israel. Anda, llena de aceite tu cuerno, que quiero que vayas a la casa de Jesé, el de Belén, porque ya escogí como rey a uno de sus hijos. 

—¿Y cómo haré para ir? —respondió Samuel—. ¡Si Saúl llega a saberlo, me matará! 

El Señor le contestó: —Toma una ternera y di que vas a ofrecérmela en sacrificio. Después invita a Jesé al sacrificio, y yo te diré lo que debes hacer. Consagra como rey a quien yo te diga. 

Samuel hizo lo que el Señor le mandó. Y cuando llegó a Belén, los ancianos de la ciudad salieron a recibirle con cierto temor, y le preguntaron: —¿Vienes en son de paz? 

—Así es —respondió Samuel—. Vengo a ofrecer un sacrificio al Señor. Purifíquense y acompáñenme a participar en el sacrificio. 

Luego Samuel purificó a Jesé y a sus hijos, y los invitó al sacrificio. Cuando ellos llegaron, Samuel vio a Eliab y pensó: «Con toda seguridad éste es el hombre que el Señor ha escogido como rey.» 

Pero el Señor le dijo: «No te fijes en su apariencia ni en su elevada estatura, pues yo lo he rechazado. No se trata de lo que el hombre ve; pues el hombre se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón.» 

Entonces Jesé llamó a Abinadab, y se lo presentó a Samuel; pero Samuel comentó: —Tampoco a éste ha escogido el Señor. 

Luego le presentó Jesé a Samá; pero Samuel dijo: —Tampoco ha escogido a éste. 

10 Jesé presentó a Samuel siete de sus hijos, pero Samuel tuvo que decirle que a ninguno de ellos lo había elegido el Señor. 11 Finalmente le preguntó: —¿No tienes más hijos? 

—Falta el más pequeño, que es el que cuida el rebaño —respondió Jesé. 

—Manda a buscarlo —dijo Samuel—, porque no comenzaremos la ceremonia hasta que él llegue. 

12 Jesé lo mandó llamar. Y el chico era de piel sonrosada, agradable y bien parecido. 

Entonces el Señor dijo a Samuel: —Éste es. Así que levántate y conságralo como rey. 13 En seguida Samuel tomó el recipiente con aceite, y en presencia de sus hermanos consagró como rey al joven, que se llamaba David. A partir de aquel momento, el espíritu del Señor se apoderó de él. Después Samuel se despidió y se fue a Ramá.     

Salmo: 20

1 Que el Señor te escuche cuando te halles en aprietos; *
       que el nombre de Dios sea tu defensa;
2 que desde su templo te socorra *
       y te fortalezca desde Sion;
3 que Dios recuerde todas tus ofrendas *
       y quiera aceptar tus holocaustos;
4 que cumpla los deseos de tu corazón *
       y haga prosperar todos tus planes.
5 Cantaremos de gozo en tu victoria;
   triunfaremos en el nombre del Señor; *
       que el Señor cumpla todas tus peticiones.
6 Hoy sé que Dios le da a su ungido la victoria; *
       le responde desde el santo Cielo
       con la fuerza prodigiosa de su diestra.
7 Hay quien confía en caballos y carrozas; *
       nosotros invocamos al Señor, nuestro Dios.
8 Ellos se tumban y se caen; *
       ¡nosotros nos alzamos, nos erguimos!
9 ¡ Señor, dale victoria al rey *
       y responde cuando te invoquemos!

Antiguo Testamento: Ezequiel 17:22-24

22 Yo, el Señor, digo: También yo voy a tomar la punta más alta del cedro; arrancaré un retoño tierno de la rama más alta, y yo mismo lo plantaré en un monte muy elevado, 23 en el monte más alto de Israel. Echará ramas, dará fruto y se convertirá en un cedro magnífico. Animales de toda clase vivirán debajo de él, y aves de toda especie anidarán a la sombra de sus ramas. 24 Y todos los árboles del campo sabrán que yo soy el Señor. Yo derribo el árbol orgulloso y hago crecer el árbol pequeño. Yo seco el árbol verde y hago reverdecer el árbol seco. Yo, el Señor, lo digo y lo cumplo.     

Salmo: 92:1-4, 11-14 LOC

1 Señor, qué bueno es alabarte *
       y cantarte salmos, Dios Altísimo;
2 anunciar por la mañana tu amor *
       y por la noche, tu lealtad,
3 al son de la guitarra y del arpa, *
       con la melodía de la lira.
4 Tanto me alegras, Señor, con tus hechos, *
       que canto en gozo las obras de tus manos.
11 Los justos florecerán como palmera, *
       crecerán como los cedros del Líbano.
12 Plantados en la casa del Señor, *
       florecerán en los atrios de nuestro Dios.
13 Darán fruto aún en la vejez; *
       serán lozanos y frondosos,
14 para proclamar que Dios es recto, *
       que no hay injusticias en mi Roca.

Nuevo Testamento: 2 Corintios 5:6-10,(11-13),14-17

Tenemos siempre confianza. Sabemos que mientras vivamos en este cuerpo estaremos como en el destierro, lejos del Señor. Ahora no podemos verlo, sino que vivimos sostenidos por la fe; pero tenemos confianza, y quisiéramos más bien desterrarnos de este cuerpo para ir a vivir con el Señor. Por eso procuramos agradar siempre al Señor, ya sea que sigamos viviendo aquí o que tengamos que irnos. 10 Porque todos tenemos que presentarnos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba lo que le corresponda, según lo bueno o lo malo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo. 

11 [Por eso, sabiendo que al Señor hay que tenerle reverencia, procuramos convencer a los hombres. Dios nos conoce muy bien, y espero que también ustedes nos conozcan. 12 No es que nos hayamos puesto otra vez a alabarnos a nosotros mismos, sino que les estamos dando a ustedes una oportunidad de sentirse orgullosos de nosotros, para que puedan contestar a quienes presumen de las apariencias y no de lo que hay en el corazón. 13 Pues si estamos locos, es para Dios; y si no lo estamos, es para ustedes.] 

14 El amor de Cristo se ha apoderado de nosotros desde que comprendimos que uno murió por todos y que, por consiguiente, todos han muerto. 15 Y Cristo murió por todos, para que los que viven ya no vivan para sí mismos, sino para él, que murió y resucitó por ellos. 16 Por eso, nosotros ya no pensamos de nadie según los criterios de este mundo; y aunque antes pensábamos de Cristo según tales criterios, ahora ya no pensamos así de él. 17 Por lo tanto, el que está unido a Cristo es una nueva persona. Las cosas viejas pasaron; se convirtieron en algo nuevo.     

El Evangelio: Marcos 4:26-34

26 Jesús dijo: «Con el reino de Dios sucede como con el hombre que siembra semilla en la tierra: 27 que lo mismo da que esté dormido o despierto, que sea de noche o de día, la semilla nace y crece, sin que él sepa cómo. 28 Y es que la tierra produce por sí misma: primero el tallo, luego la espiga y más tarde los granos que llenan la espiga. 29 Y cuando ya el grano está maduro, lo recoge, porque ha llegado el tiempo de la cosecha.» 

30 También dijo Jesús: «¿A qué se parece el reino de Dios, o con qué podremos compararlo? 31 Es como una semilla de mostaza que se siembra en la tierra. Es la más pequeña de todas las semillas del mundo, 32 pero una vez sembrada, crece y se hace mayor que todas las otras plantas del huerto, con ramas tan grandes que hasta las aves pueden posarse bajo su sombra.» 33 De esta manera les enseñaba Jesús el mensaje, por medio de muchas parábolas como éstas, según podían entender. 34 Pero no les decía nada sin parábolas, aunque a sus discípulos se lo explicaba todo aparte.

This page is available in: English

Calendario Litúrgico

Las lecturas del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y los Evangelios provienen de la Biblia Nueva Versión Estándar Revisada: Edición Anglicana, copyright 1989, 1995, División de Educación Cristiana del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo en los Estados Unidos de América. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.

Las Colectas, Salmos y Cánticos son del Libro de Oración Común, 1979.

This page is available in: English