Sermones que Iluminan

Cuaresma 2 (A) – 2017

March 12, 2017


Muchos de nosotros admiramos a las personas que llamamos los mochileros. Ellos son los turistas estadounidenses y europeos que visitan nuestros países latinoamericanos. Viajan por tierra, usan ropa liviana y cargan una gran mochila con todo lo que necesitan para su viaje. ¿Por qué los admiramos? porque ellos tienen el valor y la actitud aventurera de viajar y descubrir las bellezas de nuestros países. Sin embargo, al final de su travesía, regresan a sus lugares de origen, vuelven a su vida, a sus estudios, a su trabajo, a su realidad. Y lo que se llevan es el recuerdo de sus viajes y aventuras.

La vida cristiana tal como lo plantea las lecturas de este segundo domingo en Cuaresma, no es un viaje turístico, con lugares planificados donde visitar, hoteles donde hospedarse y disfrutar de la comida, cultura, música y personas del lugar que visitan. La vida cristiana es un viaje sin retorno, no hay regreso a una antigua forma de vivir, el pasado muere para dar lugar a un presente insospechado y con la esperanza de un futuro prometido por Dios.

Hoy exploramos tres actitudes necesarias para iniciar una vida en Cristo. Esta Cuaresma nos ofrece un tiempo maravilloso para lograrlo.

Las actitudes que aprenderemos serán el Obedecer y salir, el Esperar y dejar actuar a Dios y el Salir de la zona de confort.

La primera actitud obedecer y salir la aprendemos en la lectura que acabamos de escuchar del libro de Génesis: Un día el Señor le dijo a Abram: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar. Con tus descendientes voy a formar una gran nación; voy a bendecirte y hacerte famoso, y serás una bendición para otros”.

Lo interesante es que fue una orden porque Dios le dijo a Abram: deja …para ir a la tierra que yo te mostraré. Y esto es dejar lo conocido, porque estando en ese lugar Dios no podía mostrarle más. Y Abram simplemente obedeció y salió.

Muchos somos muy dados a cuestionar las órdenes, y tendemos a preguntar antes de obedecer. Y lo que Dios espera es que, si Él te da una orden, simplemente la obedezcas. Porque en la mayoría de las veces Dios va a entender que le amas, siendo obediente.

Y lo siguiente es actuar. Para muchos que desean hacer un cambio, dar el primer paso es lo más difícil. Pero este domingo, hermano y hermana, haz tuya la promesa de Dios. Porque Dios ya no le habla a Abram te habla a ti y te dice: Con tus descendientes haré una gran nación, voy a bendecirte y hacerte famoso y famosa. Serás una bendición para otros. ¿Te lo imaginas? Pues créele a Dios. Si es necesario que salgas de donde estás o cambies de estilo de vida y sientes que Dios te dice;
¡sal de aquí! Hazlo. Y deja que Dios te muestre lo que contigo va a iniciar y que continuará con tus descendientes.

La segunda actitud esperar y dejar actuar a Dios se parece a lo que una abuela decía. Para ella había un onceavo mandamiento: ¡no estorbar! Si obedecemos la orden de Dios, si actuamos saliendo de un lugar o de una situación que no nos permite ver las cosas de diferente manera, debemos tomar conciencia de que Dios actuará en las circunstancias que se presenten. Dios, en el Espíritu, será el proveedor, ayudador y protector de ese nuevo camino que hemos iniciado. El salmista canta:

Mi socorro viene del Señor
No permitirá que resbale tu pie
El Señor es tu guardián
El Señor es tu sombra a tu diestra
El Señor te guardará de todo mal
El Señor guardará tu salida y tu entrada

Dios quiere que confíemos, que le dejemos actuar y que evitemos a toda costa suplirnos o intentar tomar el control y no dejar que Dios actúe en nuestras vidas, especialmente en nuestro nuevo caminar cristiano.

La tercera actitud salir de la zona de confort es donde te sientes cómodo, donde todo te es familiar y está bajo tu control o conocimiento. El salir de esta zona crea miedo, incertidumbre y crea prejuicio ante lo nuevo. Y es lo mismo que le pasó a Nicodemo. La predicación de nuestro Señor Jesús fue tan atrayente y tan profunda que fue movido a buscar del maestro en la clandestinidad. Lo bueno de Nicodemo es que aunque era maestro, conocedor de La Ley, tenía la mente y el corazón abierto a la enseñanza del Maestro. Y Jesús le lanza una verdad espiritual en el evangelio de hoy: “Te aseguro que el que no nace de nuevo, no puede ver el reino de Dios”.

Nicodemo busca justificar, pero Jesús le pone las cartas sobre la mesa diciéndole: “Te aseguro que el que no nace de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.

Es necesario hacer morir algo para que surja algo nuevo, y es necesario que no sea obra humana sino del Espíritu Santo. Gran reto para Nicodemo.

Y ahora Jesús te dice lo mismo. Sal de tu zona de comodidad y decide nacer de nuevo, deja que el Espíritu Santo haga algo nuevo en ti. Haz tuya las palabras del rey David en el Salmo 5   1: “Crea en mí oh Dios un corazón limpio y renueva un espíritu firme dentro de mí”.

Hermanos y hermanas en Cristo, en este segundo domingo en Cuaresma animémonos a:

Obedecer y salir de donde ya no hay sentido de crecimiento en la vida cristiana y dejar que Dios nos lleve a un nuevo territorio de relación personal y bendición.

Que si Dios nos ordena salir, nos sustentará y estará con nosotros en todo momento.

A no temer salir de nuestra zona de confort, porque para ver las cosas nuevas que Dios quiere mostrarnos debemos nacer de nuevo.

¡Que sigamos creciendo y cambiando hacia una nueva Pascua de Resurrección!

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan