Sermones que Iluminan

Día de la Ascensión (A) – 2011

June 02, 2011


La palabra “ascensión” puede tener un sentido muy negativo. Muchas personas están en Estados Unidos porque han salido de sus países escapando la tiranía de alguien que ascendió al poder usando métodos ilegales y se convirtió en un dictador. En este caso, aquel que asciende deja detrás a muchos que son tratados sin la dignidad que se merecen; sus derechos humanos son negados y en ciertos casos son encarcelados si empiezan ha expresar abiertamente cómo el nuevo mandatario y su gobierno los está maltratando.

La historia universal relata las vidas y abusos de esos que han usado su poder para oprimir a sus sujetos en vez de mejorar las vidas de aquellos que esperaban lo mejor de sus gobernantes.

Cuando muchos de esos gobernantes toman el poder, también tienen la idea errónea de que sus sujetos no están suficientemente preparados y no tienen la inteligencia y la educación para participar en la vida civil de la nación, algo que todavía les afianza más para actuar de la manera opresiva con la cual gobiernan. En realidad, si ese es el caso, lo que esos gobernantes deben de hacer es proveer la educación y formación necesaria para que los ciudadanos de sus países puedan participar activamente en todas las actividades civiles y posiciones de la nación. Pero como sabemos, eso no forma parte de la agenda de un tirano porque la educación es poder y lo último que un dictador desea es compartir su poder con otros.

Hoy celebramos la fiesta de la Ascensión, el día en que Jesucristo regresó a su trono celestial para ser coronado como el Rey de reyes. Pero su posición como rey no fue ocupada a través de un golpe de estado, o abuso de poder, sino porque fue fiel como Hijo y como esclavo de Dios.

Si los discípulos estaban tristes en ese momento en que presenciaron la Ascensión de Cristo fue porque pensaron que Cristo los iba a abandonar, pero lo contrario es lo que sucede ya que Jesucristo en ese momento les promete que no los dejará solos y huérfanos sino que les mandará el don del Espíritu Santo para que los siga guiando e instruyendo en todo con sus dones y su gracia.
San Pablo, en la segunda lectura de hoy tomada de su carta a los Efesios, expresa precisamente el tipo de rey que es Jesucristo: “Pido que Jesucristo les conceda un Espíritu de sabiduría y de revelación para que tengan mejor conocimiento de él. Mi oración es que los ojos de vuestro corazón sean iluminados, para que sepan cuál es la esperanza de su llamamiento, cuáles son las riquezas de la gloria de su herencia a los santos y cuál es la extraordinaria grandeza de su poder para con nosotros lo que creemos, conforme a la edificación de la fuerza de su poder”.

¡Qué maravilloso es saber que Jesucristo quiere compartir su poder como rey con nosotros! ¡Qué maravilloso es saber que Jesucristo no nos trata como sujetos inferiores pero como hermanos y hermanos! ¡Qué maravilloso es saber que Jesucristo está dispuesto a rescatarnos de nuestra opresión espiritual en vez de encarcelarnos en una prisión por nuestros pecados! ¡Qué maravilloso es saber que Jesucristo quiere compartir su propio cuerpo y sangre a través del sacramento de la santa comunión! ¡Qué maravilloso es saber que Jesucristo nos defiende y protege en vez de oprimirnos! ¡Qué maravilloso es saber que Jesucristo nos ha mandado su Espíritu como guía y sabiduría para instruirnos en todo! ¡Qué maravilloso es saber que Jesucristo está y estará presente con nosotros hasta el fin del mundo! ¡Qué maravilloso es saber que Jesucristo no nos trata como un dictador sino que nos respeta como un hermano mayor que al mismo tiempo está dispuesto a ayudarnos cuando lo necesitemos y a corregirnos cuando nos equivoquemos, pero con amor y compasión! Y finalmente, ¡Qué maravilloso es saber que en Jesucristo tenemos un ejemplo de cómo debemos tratarnos los unos con los otros!

El apóstol san Pablo en su Carta a los Filipenses nos hace la siguiente exhortación: “Haya, pues, en vosotros esta actitud que hubo también en Cristo Jesús, el cual, aunque existía en forma de Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse, sino que se despojó a sí mismo tomando forma de siervo, haciéndose semejante a los hombres. Y hallándose en forma de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le confirió el nombre que es sobre todo nombre, para que al nombre de Jesús SE DOBLE TODA RODILLA de los que están en el cielo, y en la tierra, y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es Señor, para gloria de Dios Padre”. ¿Y por qué doblamos la rodilla? No porque somos sus sujetos y sus inferiores sino porque reconocemos que Jesucristo es el mejor ejemplo y combinación de rey y siervo, de señor y esclavo, de maestro y discípulo, y digno de alabanza y gloria por su gran misericordia y amor para cada uno de nosotros.

Sí, hoy celebramos la fiesta de la Ascensión de nuestro Rey, pero también celebramos la restauración de aquel que aunque Dios y Rey se convirtió como un esclavo por nosotros y hasta se ofreció en la cruz como ejemplo de obediencia para que tuviéramos vida y la tuviéramos en abundancia.

¡Qué maravilloso es saber que Jesucristo no es un dictado sino nuestro Libertador y Salvador!

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan