Miércoles de Ceniza – 18 de febrero de 2026
February 18, 2026
“Y tu Padre, que ve lo que haces en secreto, te dará tu premio”.
La celebración del Miércoles de Ceniza es el comienzo de la preparación hacia el ciclo Pascual, hoy emprendemos nuestro recorrido hacia la Pascua, y lo hacemos como la iglesia, en su liturgia, lo ha hecho a través de los siglos, recibiendo cenizas en la cabeza. Nos reunimos para escuchar la Palabra de Dios que nos invita y llama a la conversión. Al reflexionar la Palabra de Dios se crea un espacio de reconocimiento y concienciación del propio pecado. Públicamente, en la recepción de cenizas, aceptamos nuestra condición mortal, transitoria y pecadora, necesitada de redención.

El Miércoles de Ceniza denuncia, de manera pública, la incoherencia de las diferentes prácticas de piedad y servicio a través de las cuales demostramos nuestra relación con Dios: “No hagan sus buenas obras delante de la gente sólo para que los demás los vean. Si lo hacen así, su Padre que está en el cielo no les dará ningún premio.” (Mateo 6:1). Obras vacías y prácticas públicas de piedad para ser vistos y reconocidos por los demás indiscutiblemente quedan siempre en el exterior y lejanas de lo que Dios espera de nosotros. Los profetas del Antiguo Testamento, de manera vehemente, alzan la voz para denunciar y rechazar esas prácticas que se quedan en lo externo. Si la justicia es ausente cada acto religioso es vacío.
El hecho de que la celebración del Miércoles de Ceniza incluye el acto externo de arrepentimiento e imposición de cenizas como respuesta al deseo interno de conversión, enseña que más allá de una tradición cultural la ceniza debe manifestar el deseo de mejorar nuestra vida de acuerdo con lo que Dios espera de nosotros. La ceniza no es mágica, la liturgia nos invita a regresar a Dios, a abandonar nuestro pecado.
Contrario a una piedad y obras religiosas desencarnadas, el evangelio recuerda que Dios ve en secreto, que cada acción es manifiesta para Dios, que el ser humano no se puede ocultar. Por eso escuchamos el adjetivo “hipócrita” para referirse a aquellos que buscan la validación y aprobación humanas. El hipócrita no busca alabar a Dios sino a sí mismo, por eso el premio de sus acciones lo recibe cuando otros lo honran. En cambio, el premio que Dios da requiere coherencia porque nace de la justicia, se recibe en secreto porque es allí donde se encuentra a Dios. El Miércoles de Ceniza recuerda que la prioridad se le debe dar a Dios en todo. En el evangelio escuchamos que las prácticas cristianas de ayudar a los demás, la oración, el ayuno y el desapego voluntario son maneras concretas de demostrar el amor a Dios.
La Cuaresma que comienza el Miércoles de Ceniza es espacio para aprender, ejercer y crecer en el autocontrol, la negación, el amor a Dios y a otros. Cuando el evangelio habla de ayudar a los necesitados, de la oración y del ayuno, demuestra que más que prácticas externas la conversión es el resultado de amar a Dios amando al prójimo.
Estas prácticas religiosas no son nuevas en la vida del pueblo de Israel, lo que es nuevo es que Jesús subraya cómo la justicia determina el premio final: “No amontonen riquezas aquí en la tierra, donde la polilla destruye y las cosas se echan a perder, y donde los ladrones entran a robar. Más bien amontonen riquezas en el cielo.” (Mateo 6:19-20). Cada uno de nosotros está llamado y llamada a evaluar en dónde está acumulando sus riquezas, cómo nuestra vida cotidiana externa es coherente con la vida espiritual que decimos profesar. Tristemente a veces el pecado y las acciones de los cristianos contribuyen al caos de la sociedad y del mundo. Nuestro propio pecado destruye nuestra vida y la vida de los otros.
Tengamos presente que el Miércoles de Ceniza renueva la invitación a la conversión enfatizando nuestra condición mortal y transitoria: “Recuerda que eres polvo y al polvo volverás”. Porque dependemos de Dios debemos aprender a darle a Dios toda la gloria y la honra que se merece con acciones de justicia. Amén.
El Rvdo. Dr. Fabián Villalobos es rector en la Iglesia St. Peters Episcopal Church en Perth Amboy en la Diócesis de New Jersey.
¡No olvide suscribirse al podcast Sermons That Work para escuchar este sermón y más en su aplicación de podcasting favorita! Las grabaciones se publican el jueves antes de cada fecha litúrgica.


