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Estudio Bíblico: Cuaresma 1 (A) – 22 de febrero de 2026
February 22, 2026
LCR: Génesis 2:15-17, 3:1-7; Salmo 32; Romanos 5:12-19; Mateo 4:1-11

Oración inicial |
Dios todopoderoso, cuyo Espíritu llevó a tu Hijo hasta el desierto para ser tentado por el diablo: Ven pronto a auxiliarnos, pues nos asedian muchas tentaciones; y tú, que conoces las flaquezas de cada uno, haz que en ti hallemos poder para ser salvos; por Cristo Jesús nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.
Contexto |
La Biblia hebrea está llena de grandes héroes, desde Moisés, que liberó a los israelitas de Egipto, hasta Ester, que intercedió ante el rey persa Asuero (Jerjes) para salvar a su pueblo, pero hay algo único en la imagen bíblica del heroísmo. En las culturas antiguas del Cercano Oriente, figuras como Gilgamesh o Hércules se rebelaron contra los dioses para obtener poder e incluso llegaron a ser semidivinos. Sin embargo, los héroes bíblicos, por el contrario, confían en la misericordia inquebrantable de Dios en medio de su fragilidad humana.
Aunque se desconoce el autor del Salmo 32, la tradición escritural ha asociado durante mucho tiempo este salmo con el rey David, uno de esos héroes bíblicos. Hay muchas formas posibles de leer un salmo, pero la conexión tradicional de este salmo con David invita al lector a utilizar su imaginación espiritual. ¿Qué significa ser un héroe que ha fallado?
El rey David, aunque amado por Dios, era un ser humano con sus propias tentaciones y debilidades. El Libro de Samuel cuenta la historia de un joven devoto de Dios que derrota al gigante Goliat y se gana el favor del rey Saúl, tras lo cual se ve envuelto en un conflicto político. Cuando David finalmente se convierte en rey, no tiene en cuenta las consecuencias de sus actos sobre su pueblo. Codicia a la esposa de Urías, uno de sus leales soldados, y la toma para sí. En un intento por ocultar sus actos, envía a Urías a la muerte en la batalla.
Aunque finalmente reconoce su pecado, David pasa gran parte de su vida tratando de comprender las consecuencias de sus decisiones. En este salmo, podemos lamentarnos junto con David por nuestras faltas, pero también podemos dar gracias por el perdón y la misericordia que Dios nos ofrece tan generosamente. Este salmo refleja la historia del rey David, así como la historia universal de la humanidad. ¿Cómo refleja tu historia?
Reflexión teológica |
Todo viaje necesita un mapa, y el Salmo 32 comienza con el destino a la vista. ¡Dichoso el que ve absueltas sus ofensas y la que ve perdonados su pecados! Los versículos iniciales revelan el final con un regocijo sin reservas. ¡Dios va a perdonar! La clave de la felicidad humana es el perdón y un espíritu libre de cargas.
Los versículos 3 y 4 describen el peso físico de ocultarle un secreto a Dios. El lenguaje terrenal
expresa la angustia del salmista. Mis huesos se secaban. Se me secó la savia como en sol de verano. El cuerpo siente los efectos del miedo, la ansiedad y la vergüenza. Las partes más profundas del cuerpo, las estructuras que sostienen la forma humana y el agua que lo rellena todo, sufren con la carga de las verdades no dichas.
Esta lucha provoca una desconexión entre el cuerpo y la mente, sistemas que fueron creados para trabajar juntos. Esta desconexión se extiende a la relación humana con Dios. Tu mano pesó sobre mí, día y noche. El contacto que debería ser reconfortante se ve ensombrecido por el miedo y la angustia. La percepción humana se distorsiona bajo el peso de las verdades ocultas.
Aunque la Cuaresma es una época para lamentar y llorar la forma en que los seres humanos se alejan de Dios, recuerden que el final ya ha sido revelado. El salmista no se detiene en la miseria más de dos versículos. El rescate llega sin drama ni demora. Perdonaste mi pecado. El salmista ofrece la verdad a Dios y recibe el don de la misericordia. No hay mistificación ni confusión. Desde el momento en que todo se pone sobre la mesa, se concede el perdón de Dios. Decir la verdad es el momento transformador en el que todo gira. Porque a partir de este momento, ningún momento de dificultad ni ninguna inundación pueden destruir la libertad que se encuentra en el amor abundante de Dios.
La sabiduría del salmo enseña que la felicidad, la seguridad y la libertad no se encuentran en ser perfecto, ni en luchar contra todas las cosas de la vida que dan miedo o son difíciles. Todo lo que el ser humano necesita más profundamente se encuentra en la intimidad completa con Dios. Dios quiere saberlo todo sobre sus hijos amados, incluso las partes que se esconden en las sombras.
Si todo eso es cierto, ¿qué deben hacer entonces los fieles? Por eso te ruega el fiel en sus aprietos. Esta es la marca de la fidelidad: confiar en que Dios se ocupará de todo, incluso en tiempos de dificultad. La fidelidad es vivir sabiendo que Dios responde con misericordia, incluso ante los fallos humanos, y confiar en esa misericordia lo suficiente como para entregarse por completo a Dios una y otra vez.
En esta nueva libertad, el salmista es finalmente capaz de escuchar las enseñanzas de Dios. Te enseñaré y te indicaré el camino. Una vez eliminadas todas las distorsiones, Dios puede revelar lo que realmente significa ser humano. Ser plenamente humano es elegir permanecer cerca de Dios, comprender que lo que Dios quiere para los seres humanos es la bondad y el gozo.
Este es uno de los siete «salmos penitenciales» tradicionalmente asociados con la temporada de Cuaresma, y arroja luz sobre el poder sanador de la misericordia de Dios. La bondad rodea a quien confía en Dios. Hay tanta ternura en estas palabras. Permanecer cerca de Dios es ser abrazado, ser sostenido con amor. Eso es motivo de alegría. Al comienzo de la Cuaresma, el Salmo 32 ofrece la oportunidad de dar gracias, de regocijarse por el tierno cuidado que Dios ofrece al alma.
Preguntas para la reflexión |
- ¿Cuál es la conexión entre el arrepentimiento y la alegría?
- ¿De qué manera tu práctica o devoción cuaresmal te acerca más a la misericordia de Dios?
- ¿En qué aspectos de tu vida te sientes abrazado por Dios?
- ¿Cómo y cuándo practicas la confianza en Dios?
La fe en la práctica |
Esta semana, reflexiona sobre el don de la misericordia de Dios. Este don se reafirma en el culto a través de la confesión y la absolución, pero el sacramento de la reconciliación está disponible para cualquiera que desee comprometerse más intencionadamente con este don del perdón. Haz un inventario esta temporada y pregúntate: ¿hay alguna parte de ti que desee ser más libre en la misericordia de Dios? ¿Qué le dirías a Dios si no hubiera secretos entre ustedes? Permite que todo tu ser sea abrazado con amor esta temporada en el sacramento de la Reconciliación o en la oración personal.
Kelsey Aebi es postulante al sacerdocio en la Diócesis de East Tennessee y estudiante de Maestría en Divinidad en la Facultad de Teología de Sewanee, Tennessee. Como seminarista, a Kelsey le gusta especialmente estudiar la Biblia hebrea y servir como sacristana en la Capilla de los Apóstoles. En su tiempo libre, le gusta leer libros de fantasía y ciencia ficción, rezar el rosario y viajar con su esposo.
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