Estudio Bíblico

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Estudio Bíblico: Adviento 2 (A) – 2016

December 05, 2016


Isaías 11: 1-10

En el libro del profeta Isaías, capítulo 11, versículos 1-10, Isaías comparte su visión profética, que probablemente le fue revelada en un sueño, de la venida del mesías esperado desde hace mucho tiempo, que nosotros como cristianos ahora sabemos ser Jesús, y de  la vida en la era mesiánica cuando la espera finalmente terminó. Se nos habla de su naturaleza, con el Espíritu de Dios descansando sobre él, que sería sabio, justo, recto y fiel. En esa era habría paz, ausencia del mal, y todos conocerían a Dios. Incluso se nos ofrece una visión utópica de un mundo al revés en el que incluso diferentes animales vivirán en paz en la compañía mutua, un mundo de sueños en esa era del mesías.

Podríamos ser fácilmente críticos de lo que los seguidores de Jesús han ofrecido al mundo en esta era de conflictos religiosos y divisiones ideológicas dentro de las iglesias, haciendo difícil imaginar la utopía que el profeta Isaías nos ofrece en su era imaginada del mesías. En nuestra propia realidad podría ser fácil pasar por alto las muchas inimaginables obras inspiradas por Jesús que se dan a nuestro alrededor, pero ahí están si sólo estamos dispuestos a verlas.

  • ¿Está usted convencido de que esa visión del mesías que viene ofrecida por el profeta Isaías es Jesús? ¿Qué diría a alguien que duda de que Jesús es realmente el mesías esperado?
  • ¿Puede imaginarse un mundo sin Jesús? ¿Qué diferente sería ahora el mundo sin su llegada y hay alguna evidencia de esta utopía imaginada en la realidad?

Salmos 72: 1-7, 18-19

En el salmo 72, el salmista nos habla del deseo del rey Salomón de ser un líder bueno y respetado, por lo que pide a Dios que le conceda juicio y rectitud, las cualidades de Dios que el rey más admira y que espera imitar. El rey triunfa en su deseo y es amado por su pueblo, sin embargo, en lugar de estar orgulloso de sí mismo por este logro, reconoce a Dios como la fuente de su grandeza y que Dios es mucho más grande que él.

  • ¿Cuáles son las cualidades que más admira en Dios? ¿Alguna vez le ha pedido a Dios que le ayude a ser un gran líder imitando esas cualidades? ¿Cuál fue el resultado?
  • ¿Conoce grandes líderes que hayan reconocido el papel de Dios en sus vidas? ¿Qué cualidades demuestran en su liderazgo?
  • ¿Cómo le ha ayudado a usted Dios en sus logros? ¿De qué manera práctica usted lo reconoce o puede reconocerlo?

Romanos 15: 4-13

En la carta de Pablo a los romanos, capítulo 15, versículos 4-13, el gran misionero Pablo escribe a los cristianos en Roma en su carta más larga y quizás la más influyente de todas ellas. En esta parte de la carta está animando a los cristianos a mantener la esperanza en Dios y a no rendirse. También les recuerda la importancia de vivir en armonía con otros cristianos y de acoger a los demás como Cristo primero les dio la bienvenida y, al hacerlo, reflejar positivamente al Dios que todos representan, especialmente a los extraños. Así como en la visión del profeta Isaías, toda la gente debía alabar a Dios y tener esperanza en él, sin embargo, esto sólo es posible en la manera en que los extraños ven a los cristianos comportándose especialmente entre sí.

  • Como comunidad cristiana y como cristianos individuales, ¿nos esforzamos activamente por vivir en armonía con otros cristianos y darles la bienvenida, aun cuando algunas veces no estemos de acuerdo o no nos relacionemos entre nosotros? ¿Nuestras obras aportan armonía o desarmonía a la Iglesia?
  • En esta época de divisiones dentro de la Iglesia, ¿de qué manera práctica podemos intentar aportar armonía a la Iglesia como Pablo sugiere que debemos hacer para permitir que los forasteros tengan esperanza en nuestro Dios y lo alaben?

Mateo 3: 1-12

En el evangelio según Mateo, capítulo 3, versículos 1-12, se nos presenta una imagen un tanto excéntrica de un hombre sin temor viviendo de una manera austera tanto en su apariencia como en el sustento diario, según lo que entendía que era la misión de su vida, considerada como el cumplimiento de una gran profecía de las visiones del profeta Isaías. Este decidido hombre era por supuesto Juan el Bautista, y la profecía, preparar la venida de Dios al mundo, la esperanza y la oración de generaciones de un pueblo obstinadamente rebelde y durante mucho tiempo sufrido, el pueblo israelita. El acto primordial de preparación para Juan se nos dice que fue el acto de humildad de la confesión de los pecados, esos pensamientos y obras por debajo de las expectativas que Dios ha establecido para nosotros y con la mejor intención de no volver hacer esas cosas, seguido por las aguas purificadoras de bautismo.

Tal vez sorprendentemente, se nos dice que Juan no se impresionó cuando hasta los fariseos y los saduceos aparecieron entre la multitud buscando el bautismo, incluso cuando se los comparaba a serpientes venenosas e insinuando que de ellas no podía salir nada bueno.

Si leemos más adelante el evangelio de Juan en el capítulo 15, versículos 1-11, de  nuevo encontramos referencias a dar fruto en la parábola de la vid y las ramas y una indicación más detallada de lo que esto podría significar. Más adelante en este capítulo Jesús nos dice, en términos muy claros y sencillos, que el fruto que espera de nosotros es seguir sus enseñanzas, tal como él mismo ha hecho por su Padre.

No se trata de cualquier amor, sino de un amor sacrificado. Un amor que puede ser difícil, un amor que puede parecer imposible, un amor que ni siquiera podremos comprender. No es el amor que a menudo se nos muestra en este mundo, sino el amor que nos ha mostrado Jesús y finalmente nuestro Padre celestial que nos lo envió. Como cristianos ya bautizados o que esperan ansiosamente ser bautizados, esta es nuestra prueba final si realmente nos consideramos como seguidores de Jesús, como ramas de la vid verdadera produciendo el fruto esperado de quien la plantó y continúa alimentándola con gran esperanza.

  • Si nosotros, como comunidad de cristianos, nos presentáramos al bautismo por Juan, ¿cree que nos daría la bienvenida calurosamente o nos consideraría también como serpientes venenosas como a los fariseos y a los saduceos por no dar el fruto de nuestro bautismo?
  • ¿Podemos con confianza considerarnos verdaderos seguidores de Jesús al mostrar amor sacrificado a los que nos rodean? ¿De qué manera lo hacemos o podríamos hacerlo?

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan

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