Estudio Bíblico

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Estudio Bíblico: Cuaresma 3 (B) – 2018

March 05, 2018


Éxodo 20: 1-17

La recitación de los Diez Mandamientos, o Decálogo, probablemente sea familiar para los oyentes de la lectura del Antiguo Testamento de esta semana, y muchos podrían tener imágenes en tecnicolor de Charlton Heston descendiendo de la montaña, con las tabletas en la mano. Pero lo sorprendente de esta lectura es que Dios, y no Moisés, está hablando directamente a los israelitas. Oír directamente a la Divinidad habría producido un gran impacto en estos antiguos esclavos egipcios mientras caminaban por el desierto.

También hay un orden en los mandamientos: establecer una relación correcta con Dios (los primeros cuatro mandamientos) y luego tener una relación correcta con los demás (los seis restantes). Las directivas no están destinadas a manejar nuestras vidas al mínimo detalle, sino a presionarnos constantemente, es la presión del discipulado y de la formación, que pueden continuar guiándonos hacia una vida que está en relación correcta con Dios, con la creación y entre nosotros mismos.

  • ¿Dónde están algunas áreas en las que no estamos en sincronía con las directivas de Dios, ya sea de manera individual o de manera colectiva?
  • ¿Cuáles son algunas pequeñas prácticas que podríamos iniciar para ayudar a reformar nuestras vidas para que estén en mejor relación con Dios y con los demás?

Salmo 19

El salmo se abre con lo que podría imaginarse como una maravillosa cacofonía de sonido, puesto que toda la creación da fe de la gloria de Dios. Cada día grita ansiosamente al siguiente, y cada noche susurra la gloria de Dios por encima de nuestro sueño; sin embargo, los sonidos no se oyen (v. 3). Uno tiene la tentación de mantener el oído pegado al suelo para captar aunque sea un destello del alegre sonido.

Se necesitan las leyes y los decretos de Dios -la Torá- para ayudar a transmitir la sinfonía celestial a nuestros oídos. Dejándonos moldear por las directivas de Dios, podemos comenzar a oír y a ver la gloriosa celebración que se desarrolla a nuestro alrededor todo el tiempo. Finalmente, a medida que profundizamos cada vez más en nuestra relación con Dios, permitiéndonos ser formados, moldeados y perdonados, podemos humildemente presentar nuestra propia voz a la adoración, con la súplica: “Que las palabras de mi boca y la meditación de mi corazón sean aceptables ante ti, oh Señor, mi fortaleza y mi redentor”. ¡Qué sonido tan gozoso!

  • ¿Dónde podemos oír la celebración de la gloria de Dios en el mundo que nos rodea? ¿Qué nos pide que hagamos en respuesta?

1 Corintios 1: 18-25

Cuando se les observa desde afuera, como muchos de los griegos y judíos de Corinto los habrían visto, estos creyentes de Cristo tenían una visión “invertida” de la realidad. La debilidad es fuerza y ​​la muerte es salvación. El apóstol Pablo destaca la paradoja de la cruz y establece una clara dicotomía para impulsar la unidad de la iglesia en Corinto: estar entre los que están pereciendo o con los que están viviendo. ¿Quién no elegiría la vida, ante tales circunstancias?

Pablo trata de reparar una iglesia dividida en Corinto, donde los miembros adinerados, atraídos por el ideal corintio de una oratoria inteligente (y posiblemente decepcionados con los murmullos admitidos por Pablo) tratan de segregarse de sus contrapartes más pobres y crear su propio ideal de iglesia. Pablo reconoce que están perdiendo el objetivo. Pablo les obliga a ellos, y a nosotros, a considerar directamente la vergüenza y la tragedia de la cruz y, al hacerlo, poner a toda la humanidad en pie de igualdad. Ninguno de nosotros es más que otro, sin importar lo que sugieran nuestras habilidades o logros terrenales, y todos somos mucho más débiles que la debilidad aparente de Dios y más tontos que la aparente necedad de Dios.

  • ¿Qué divisiones seguimos viendo que amenazan con dividirnos hoy? ¿Cómo podría una visión Divina de las cosas producir solidaridad en frente de la división?

Juan 2: 13-22

La lectura del evangelio de esta semana juega con la noción del tiempo de varias maneras. En primer lugar, la irrupción de Jesús en el Templo tiene lugar al comienzo de su misión, no al final tal como aparece en los Evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas). Segundo, su celo hace que sus discípulos reflexionen sobre el Salmo 69: “Me devora el celo por tu casa”, cuando Jesús inesperadamente derriba a las mesas y arroja el dinero al piso. Finalmente, está lo que podría llamarse una “pepita” de memoria, algo que se dice que puede no tener un sentido total en el momento pero, en retrospectiva, es claro como el día. Cuando se le pide una señal, Jesús declara radicalmente que el templo, bajo construcción durante muchos años, puede ser arrasado y reconstruido en tan solo tres días. Uno se imagina la mirada burlona intercambiada por los discípulos en el momento, y su propia incredulidad ante la extraña declaración de Jesús. Solo al mirar atrás, a través del lente de la muerte y resurrección de Jesús, la declaración tendría sentido. Lo que parecía una declaración imposible en el momento se convertiría, en última instancia, en un argumento de prueba de que Jesús, como Cristo, había reemplazado el templo terrenal de una vez por todas.

  • ¿Qué “pepitas” de memoria en tu propia formación, en retrospectiva, sirven como argumentos de prueba para tu propia fe?
  • ¿Qué eventos difíciles o desafiantes o, a la inversa, momentos de admiración y reverencia, aún sirven para fortalecer tu fe?

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan

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