Estudio Bíblico

This page is available in: English

Estudio Bíblico: Epifanía 4 (B) – 31 de enero de 2021

January 31, 2021

RCL: Deuteronomio 18: 15-20; Salmo 111; 1 Corintios 8: 1-13; San Marcos 1: 21-28

Deuteronomio 18: 15-20

El tiempo de la Epifanía es una meditación sobre el anuncio y la revelación de Dios de sí mismo en las diversas actividades de la vida de Jesús. Los misterios que la Iglesia explora los domingos que siguen a la fiesta (la visita de los Magos, el Bautismo de Jesús, la Transfiguración, las Bodas de Caná, etc.) se refieren a que Jesús muestre quién es y cómo cumple las promesas que Dios ha hecho a lo largo de la historia de la salvación. Esto incluye la promesa del Señor de escoger a un profeta como Moisés en la lectura de Deuteronomio.

Pero, ¿qué es lo que hace de Moisés un profeta y de Jesús el cumplimiento de esta profecía? El privilegio de Moisés no consistía únicamente en ser el custodio del poder de Dios de liberación de la esclavitud en Egipto y en la entrega de la Ley al Pueblo. En cambio, la identidad de Moisés se deriva de que el Señor “hablaría con Moisés cara a cara, como se habla con un amigo”. Pero incluso esto tenía sus límites. En el Sinaí, Moisés tuvo que ser protegido como cualquier otro mortal de ver la gloria del Señor, o moriría. No es así con Jesús. Como nos dice san Juan,

“Nadie ha visto jamás a Dios. El Hijo único, que es Dios, y que vive en íntima comunión con el Padre, es quien nos lo ha dado a conocer”.

A lo largo de los evangelios, encontraremos más paralelismos entre las vidas de Moisés y Jesús. Esto es intencional por parte de los evangelistas. Recuerde la Masacre de los Inocentes, el Sermón de la Montaña y la Transfiguración en Tabor. Pero lo más importante es recordar las repetidas referencias a que Jesús se iba a orar y conversar con Dios “cara a cara” como Moisés en el Tabernáculo.

  • ¿Qué nos enseña este pasaje sobre la teología de las Escrituras? ¿Sobre la identidad de Jesús como un “nuevo” Moisés?

Salmo 111

Podríamos ver este salmo en cierto sentido como “mirando detrás del velo” al corazón del profeta que conversa con Dios. El salmista alaba y agradece al Señor principalmente por sus obras salvadoras en la historia para el Pueblo del Pacto.

Las resonancias con la narrativa del Éxodo son obvias y complementan lo que ya hemos considerado sobre Moisés en la lectura de Deuteronomio. La práctica patrística de poner los salmos “en los labios de Cristo” merece una meditación más rica. El subtexto de estos pasajes es que existe una correspondencia esencial entre lo que Dios ha hecho en la historia de Israel que finalmente se consuma en el Misterio Pascual de Cristo.

  • ¿Este salmo ayuda a responder nuestra pregunta anterior sobre la condición de Jesús como profeta de Dios?
  • Considerando su uso litúrgico, ¿nos dice algo sobre la alabanza? ¿Adoración cristiana?

1 Corintios 8: 1-13

¿Qué tienen que ver los pensamientos de san Pablo sobre las prácticas alimentarias del templo helenístico (la carne comprada a menudo se tomaba del animal sacrificado en altares paganos) y las delicadas conciencias de ciertos cristianos corintios con la revelación del Misterio Pascual? Para estar un poco perplejo, observe más de cerca la carta: “Lo que digo es que cuando los paganos ofrecen algo en sacrificio, se lo ofrecen a los demonios y no a Dios y yo no quiero que ustedes tengan nada en común con los demonios”. ¿No parece esto contradecir lo que dice en nuestro pasaje? ¿Existen los demonios detrás de los ídolos o no?

Lo que Pablo parece estar insinuando es que aunque las fuerzas del enemigo existen, ya no tienen el poder de afligir a aquellos para quienes “hay un solo Dios, el Padre… y un solo Señor, Jesucristo”. Los cristianos entonces deberían complacer la conciencia de aquellos que desean despojarse de la postura cómplice de la cultura circundante con “el espíritu que domina en el aire”.

Como aclarará la lectura del Evangelio, la experiencia cristiana ha entendido la misión de Jesús como la liberación de la comunidad humana del reino de Satanás y sus ángeles caídos mediante la introducción del reino de Dios. La libertad de la que habla Pablo es el éxodo de la Iglesia de las tinieblas y el pecado a la luz de la redención de Dios en Cristo.

  • ¿Nos incomoda la demonología explícita de las Escrituras? ¿Qué hay realmente detrás de nuestra variación o de nuestros intentos de “desmitificarlo?” ¿Perdemos una dimensión del Evangelio al hacerlo?

San Marcos 1: 21-28

El tiempo de la Epifanía es el medio de la Iglesia para “rumiar” sobre esos momentos en la vida y el ministerio de Jesús en los que reveló particularmente su identidad como el Mesías, nuestro Libertador y Redentor. El Jesús de Marcos es brusco e impaciente. Tiene la misión de desmantelar el sistema del mal que vemos a nuestro alrededor. Su evangelio está particularmente interesado en mostrar cómo el poder de Jesús se extiende para disipar las obras de Satanás. El mandato de Jesús sobre los espíritus inmundos, su enemistad con las fuerzas que buscan nuestra opresión y ruina, es total.

Pero ¿y Moisés? Recuerde el monte Nebo, donde está pronunciando sus sermones en el Deuteronomio. Moisés solo puede mirar y no entrar en la Tierra Prometida. Y la salvación que Dios promete a través de Israel no se completa cuando cruzan el Jordán. Es el profeta prometido que conversa con Dios “cara a cara”, Jesucristo, el que anuncia la era del éxodo final en el reino de Dios.

  • ¿Dónde vemos que el enemigo sigue oprimiendo a las personas y a la familia humana en general?
  • ¿Cómo puede Dios desplegar nuestros dones en la obra de su reinado y en la erradicación del mal?

This page is available in: English

¡No olvide suscribirse al podcast Sermons That Work para escuchar este sermón y más en su aplicación de podcasting favorita! Las grabaciones se publican el jueves antes de cada fecha litúrgica.

 
 
 
 
 
 
 
 

Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan

This page is available in: English