Estudio Bíblico

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Estudio Bíblico: Propio 4 (C) – 2016

May 29, 2016


1 Reyes 18: 20-21, (22-29,) 30-39

“Cuando todo el pueblo lo vio, se postraron sobre sus rostros, y dijeron: “El Señor es Dios en verdad; Jehová es Dios en verdad”. 1 Reyes 18:39

El reto de Elías a los profetas de Baal en el monte Carmelo es una de las historias más vívidas y memorables en las Escrituras hebreas. Dos semanas después de Pentecostés, esta historia nos recuerda a las asociaciones del fuego con Dios en toda la Biblia. Al igual que las lenguas de fuego que descendieron sobre los discípulos en Jerusalén, este milagro tiene lugar frente a una reunión de todo el pueblo.

Después de que los profetas de Baal fueron incapaces de obtener una respuesta, Elías llama a las personas cercanas a él y repara el altar. Recuerda al pueblo quienes son, utilizando doce piedras para representar a las tribus de Israel. A continuación, prepara la hoguera y pide que sea rociada con agua tres veces, acto ostentoso en tiempo de una gran sequía. Entonces Elías Invoca al Señor, el Dios de Abraham, de Isaac y de Israel. El fuego desciende del Señor y se quema la ofrenda, el pueblo es testigo de este acto poderoso, cree y proclama: “¡El Señor es Dios en verdad”!

  • ¿Cuándo Dios le ha despertado a usted de un letargo espiritual por medio un indómito profeta o de carácter colorido?
  • ¿Alguna vez ha formado parte de una gran reunión donde el amor de Dios ardía en sus corazones colectivos?
  • En esta historia, los israelitas son llamados de nuevo a su Dios, el que creemos es un Dios. ¿Cómo lee usted esta historia, hoy viviendo en un mundo interconectado donde nuestros vecinos pertenecen a muchas creencias y religiones?

Salmo 96

Este salmo de celebración nos pide que “cantemos una nueva canción” y “se lo contemos a todas las naciones”. Que todos los pueblos se recreen con “toda la tierra”, incluido el mar, el campo, los árboles y los cielos. El verso octavo es una sentencia de ofertorio conocida del Libro de Oración Común, “Den al Señor la gloria debida a su Nombre; lleven ofrendas y entren en sus atrios”. ¡Bendecimos a Dios en acción de gracias por formar parte de esta hermosa, santa, y nueva creación!

  • ¿Cómo ha sido la vida de usted bendecida por Dios, por lo que desea “anunciar la buena noticia de su salvación” y declarar sus maravillas?
  • El entrar en las cortes de Dios y adorar en la belleza de la santidad ¿cómo se relaciona con la alegría del mundo natural creado?
  • ¿Cómo entiende la providencia de Dios que “pone en orden todas las cosas en el cielo y en la tierra”, en palabras de la colecta de hoy?

Gálatas 1: 1-12

Algunas cartas atribuidas a Pablo son objeto de controversia, pero la carta a los gálatas está indiscutiblemente escrita por el verdadero Pablo. En la apertura de esta carta, Pablo está enojado porque otros han llegado a esta comunidad y dicho que los cristianos todavía deben seguir las leyes mosaicas, llamando a cualquiera que pervierta el evangelio de Cristo maldito (o anatema). Pablo, en última instancia, está preocupado por la difusión del Evangelio de nuestro “Señor Jesucristo, que se dio a sí mismo por nuestros pecados para librarnos del presente siglo malo”.  La revelación que Pablo recibió y su bella y brillante carta a los gálatas proclama una visión radical de la libertad cristiana y un evangelio de gracia y paz para todo el pueblo.

  • ¿Hay un momento en el que usted haya hablado con justa indignación por un bien mayor?
  • El apóstol Pablo recibió el evangelio por medio de una revelación de Jesucristo, y que nosotros hemos recibido de él. ¿Cómo entiende usted la Biblia, escrita por autores humanos, como la Palabra inspirada de Dios que aún nos habla hoy?

Lucas 7: 1-10

¿Es digno? La primera parte de esta historia se revuelve sobre esa pregunta. El centurión que ha oído hablar de la capacidad curativa de Jesús es un gentil, pero los ancianos judíos fervientemente apelan en su nombre, alabando su generosidad. El centurión mismo envía a amigos para que le digan a Jesús que él no es digno de que Jesús entre en su casa, pero pide que Jesús “solamente diga una palabra, y mi siervo será sano”.  Jesús no se preocupa de si es digno o no, pero elogia su fe en el poder de Dios sobre la enfermedad y la muerte. Incluso sin estar físicamente presente, la multitud  es testigo de la autoridad y el poder de Jesús para sanar.

  • ¿Cuándo ha experimentado la curación mediante la oración y el amor de Jesús?
  • Esta historia trata del esclavo de un centurión, “a quien apreciaba mucho”. Comparta sus pensamientos acerca de las diferencias y similitudes entre la esclavitud en el mundo antiguo, en Estados Unidos, y la esclavitud moderna.

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan

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