Estudio Bíblico

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Estudio Bíblico: Propio 5 (A) – 7 de junio de 2026

June 07, 2026

LCR: Génesis 12:1-9; Salmo 33:1-12; Romanos 4:13-25; Mateo 9:9-13, 18-26

¿Dónde o cuándo te ha seguido Jesús a ti en tu vida?

Oración inicial | 

Dios, manantial de quien todo lo que es bueno procede: Concede que, por tu inspiración, pensemos lo justo y que, con tu guía bondadosa, lo llevemos a cabo; por Jesucristo nuestro Señor, que contigo y el Espíritu Santo vive y reina, un solo Dios, ahora y siempre. Amén.

Contexto | 

El Evangelio de Mateo fue escrito por un autor judío dirigido a un público principalmente judío, probablemente entre los años 80 y 85 d. C. Esta comunidad —y este autor— aún se identificaban como judíos, por lo que este evangelio presenta a Cristo como el Mesías tan esperado, enviado por Dios para cumplir las Escrituras judías. Este énfasis se refleja en la gran cantidad de pasajes del Antiguo Testamento citados en el evangelio —más que en los otros evangelios canónicos— para demostrar que Jesús es el Mesías prometido. El evangelio traza la genealogía de Jesús a través del gran rey judío David hasta Abraham, el padre de la fe judía (Mateo 1:1). El Evangelio de Mateo presenta a Jesús como el nuevo Moisés, estableciendo paralelismos entre Jesús, quien es enviado para liberar a la humanidad del pecado (Mateo 1:21), y Moisés, quien sacó al pueblo judío de la esclavitud en Egipto. El evangelio de Mateo presenta a Jesús como observante de la ley judía, aunque a menudo en desacuerdo con los líderes fariseos sobre su interpretación.

La mayoría de los estudiosos coinciden en que el autor de Mateo utiliza el evangelio de Marcos como fuente, pero lo desarrolla ampliamente. Este evangelio pone un gran énfasis en Jesús como maestro, con cinco grandes secciones dedicadas a las enseñanzas de Jesús, reflejando así los cinco libros del Pentateuco, los libros del Antiguo Testamento tradicionalmente atribuidos a Moisés. La más famosa de estas secciones es el Sermón de la Montaña, que ocupa cuatro capítulos completos (Mateo 5-8) y precede a la sección donde se encuentra la lectura de hoy. Mientras que el Evangelio de Marcos presenta a Jesús realizando muchos milagros, el de Mateo los condensa en su mayoría en dos capítulos y los utiliza para ilustrar la naturaleza del discipulado. Los diez milagros narrados a lo largo de estos dos capítulos recuerdan los diez milagros de Moisés en Egipto, otro ejemplo de los paralelismos que se establecen en este evangelio entre Jesús y Moisés (véase Éxodo 7:14-10:29; 12:29-32). La lectura de hoy se encuentra en el segundo de estos capítulos de milagros de Mateo.

Reflexión teológica | 

Para entender la lectura del Evangelio de hoy, no hay más que fijarse en lo que suele ocurrir en la mayoría de los comedores de las escuelas secundarias, donde los estudiantes suelen agruparse en mesas según sus círculos de amigos: los de la banda en una mesa, los deportistas en otra, y así sucesivamente. Es raro ver a diferentes grupos de estudiantes mezclándose entre sí. Los adolescentes saben que comer con alguien significa decir «esta es mi gente», y sentarse con personas ajenas a su «grupo» sería alterar el orden social.

En los tiempos de Jesús existía una concepción similar de comer con otros, y la primera parte de la lectura de hoy muestra a algunos fariseos molestos por con quién come Jesús por razones similares: porque comer juntos implica parentesco y comunidad. El problema comienza en el versículo nueve, cuando Jesús llama a Mateo para que sea su discípulo mientras este está «el lugar donde cobraba los impuestos para Roma». (La tradición sostuvo durante mucho tiempo que este Mateo era el mismo que el autor de este evangelio, pero los estudiosos modernos no pueden confirmar esta asociación). Los recaudadores de impuestos eran ampliamente despreciados porque tenían la reputación de explotar a la gente, cobrando más de lo debido para llenarse los bolsillos. Aun así, Jesús le dice a Mateo: «Sígueme», y Mateo «se levantó y lo siguió» (v. 9).

Mateo no es el único recaudador de impuestos con quien Jesús se relaciona. De hecho, luego va a cenar (posiblemente a la casa de Mateo; el texto no es claro) con «muchos de los que cobraban impuestos para Roma, y otra gente de mala fama» (v. 10). Estas personas eran marginados sociales y morales. La costumbre social que consideraba que comer con alguien era una forma de incorporarlo a su círculo funcionaba en ambos sentidos. Si un miembro aceptado de la sociedad y de buena reputación cenaba con alguien de fuera de los círculos aceptados, su propia reputación se vería cuestionada por esa asociación. Comer con el grupo despreciado de los recaudadores de impuestos servía como una mancha contra el honor y la reputación de Jesús, razón por la cual algunos fariseos desafían a sus discípulos, cuestionando las acciones de Jesús (v. 11). Los fariseos mantenían estrictos límites religiosos y sociales, y los recaudadores de impuestos vivían fuera de esos límites.

Jesús responde a su inquietud con un proverbio que enfatiza su misión, contrastando a los marginados que reconocen su necesidad de gracia con la autosuficiencia de estos líderes religiosos (v. 12). En el versículo 13, Jesús cita a Oseas 6:6, un recordatorio de que la naturaleza de Dios es ser misericordioso y ofrecer gracia, diciéndoles a los fariseos: «Vayan y aprendan el significado de estas palabras».

El leccionario luego salta a los versículos 18-26, donde encontramos dos historias de sanación entrelazadas. Ambas sanaciones ocurren a personas que habrían sido consideradas marginadas de diferentes maneras. Primero, «un jefe de los judíos llegó, se arrodilló ante él» suplicando por su hija muerta (v. 19). Mientras que la escena anterior muestra a los líderes religiosos mostrándose recelosos y críticos con Jesús, este líder reconoce la autoridad y el poder de Jesús, y Jesús concede la petición del hombre de resucitar a su hija, un presagio de la resurrección que Jesús hace posible para todos. La oposición de los fariseos en la escena anterior contrasta con la fe de este líder. A pesar de su posición, sigue a Jesús, pasando a formar parte de su movimiento.

En medio de esta historia, tiene lugar otra sanación. «Una mujer que desde hacía doce años estaba enferma, con derrames de sangre» se acerca a Jesús mientras él sigue al líder religioso hacia su casa (v. 20). Su problema de salud habría significado que se la considerara impura según la ley judía, lo que la habría dejado marginada de la mayor parte de la sociedad (Lev 15:25-27). Incluso sin ese problema, según las normas sociales se habría considerado inapropiado que una mujer se acercara a un hombre como lo hace ella. Y, sin embargo, Jesús rompe con las convenciones en su respuesta hacia ella. Ella toca el manto de Jesús, y él la elogia, diciendo: «Ánimo, hija, por tu fe has sido sanada» (v. 22).

Una pequeña nota sobre el texto, que podría ser tentadora (literalmente). La palabra griega traducida como «llamado» en el versículo nueve, cuando Mateo es «llamado», también puede traducirse como «invitado». El tema de la invitación recorre las historias de hoy. En cada una de las escenas, Jesús invita a los marginados —recaudadores de impuestos, pecadores, líderes religiosos de grupos opuestos y una mujer considerada impura— a formar parte de su círculo. Los invita a una relación y a una comunidad.

Jesús no solo invita a las personas a seguirlo; él también las sigue a su vez. Acompaña a Mateo a cenar. Acompaña al líder religioso al lecho de su hija. Y sigue el ejemplo de la mujer cuando ella se le acerca en busca de sanación. 

Esta importante dinámica muestra que una relación con Jesús es como una relación con un amigo: una relación de reciprocidad. Jesús se encuentra con las personas allí donde están en la vida y las acompaña al lugar donde tienen necesidad. Los seres humanos, como los adolescentes en la cafetería de una escuela secundaria, tienen la tendencia a excluir a los forasteros y a aquellos que son diferentes. Las escenas de la lectura de hoy nos recuerdan que Jesús nos invita a todos a formar parte de su comunidad.

Preguntas para la reflexión | 

  • ¿En qué momento o en qué situación de tu vida has sentido que Jesús te decía: «Sígueme»?
  • ¿Alguna vez has vivido un momento en el que te has sentido más como los fariseos de esta historia, desconcertado y preocupado por las comunidades que Jesús crea?
  • ¿Cuándo te has sentido como un forastero que ha experimentado la gracia de ser invitado a formar parte de una comunidad?
  • ¿Dónde o cuándo te ha seguido Jesús a ti en tu vida?

La fe en la práctica |

Siguiendo el ejemplo de Jesús, interactúa con alguien con quien no sueles relacionarte. Ofrece un gesto de hospitalidad a alguien necesitado, siéntate junto a alguien nuevo durante la hora del café o entabla una conversación informal con un desconocido en la fila del supermercado. Considéralo como una forma de poner en práctica el Pacto Bautismal: buscar y servir a Cristo en todas las personas. ¿De qué manera te invita Cristo en ese momento, y cómo te acompaña al entrar?

Brandon Medley es candidato al sacerdocio en la Diócesis de Georgia. Cursa el último año del programa híbrido de Maestría en Divinidad (M.Div.) en el Seminario Teológico General y actualmente presta servicio en la Iglesia Episcopal de San Bernabé, en Valdosta, Georgia. Trabaja como especialista en intervención conductual en una escuela primaria. A Brandon le gusta compartir su vida con su esposa, Elizabeth, y sus dos perros, Fred y Betty. Le gusta el senderismo, la observación de aves y «Star Wars».

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan

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