Estudio Bíblico

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Estudio Bíblico: Propio 8 (C) – 2019

June 30, 2019


1 Reyes 19: 15-16, 19-21

Elías es un profeta cansado, en este momento de 1 Reyes, aunque es difícil decirlo en esta pequeña pericopa. Elías acaba de experimentar el sonido “suave” o “delicado” en una cueva en la montaña, revelando la presencia del Señor. Pero todavía está cansado. El principio del fin de su carrera profética se avecina. El Señor le pide que unja a Eliseo como su sucesor.

La respuesta de Eliseo de pasar la capa es un poco extraña; pide regresar a besar a su madre y a su padre, pero cuando Elías aparentemente le da permiso para hacerlo, Eliseo prepara una comida ritual y ofrece un sacrificio de agradecimiento por “la gente”. Eliseo se va, sin decir adiós, para seguir a Elías y convertirse en su sirviente (todavía no su sucesor).

Elías se prepara para abandonar su llamado profético; Eliseo está dejando a su familia. Tenemos una historia de salidas y finales en este texto del Antiguo Testamento. Nos encontramos con un profeta que está cansado y un sucesor listo para trabajar para el Señor a cualquier costo.

  • ¿Dónde ha aparecido Dios en los finales y las salidas de su comunidad?
  • ¿Qué nos enseña el “pasar la capa” acerca de compartir la carga?

Salmo 16

“En tu presencia hay plenitud de gozo.”

La mayoría de los días me pregunto en qué consiste el gozo. ¿Consiste en simples, rutinarios, ordinarios momentos de propósito y conexión? ¿En tener una mano a la cual agarrarse en la noche oscura? ¿En una comida bien hecha alrededor de una mesa con los seres queridos? ¿En un éxtasis? El gozo es todo lo anterior y mucho más. Pero nuestro salmista nos señala la fuente de la “plenitud de gozo”: el Dios que te protege, está ante ti y te aconseja. En la presencia de Dios, hay plenitud de gozo. Y como Elías lo experimentó anteriormente en 1 Reyes 19, la presencia de Dios es a veces inesperada, inusual, completamente diferente de las nociones previamente concebidas. La presencia de Dios puede ser tan tranquila como el silencio, tan misteriosa como una zarza ardiente que nunca se consume, y tan milagrosa como el pan y el vino que se nos ofrecen en la mesa de Dios. El gozo se encuentra dondequiera que nos encontremos con Dios.

  • ¿Dónde encuentra usted la “plenitud de gozo” en este momento?
  • ¿Cómo practica el cuidado o la atención a la presencia de Dios?

Gálatas 5: 1, 13-25

Pablo nos pide que consideremos usar la libertad que Cristo nos ha regalado, no para la autocomplacencia. Sino que, en cambio, usemos la libertad en actos de servicio: “convirtiéndose en esclavos unos de otros”. Aquí vemos a Pablo enmarcando la libertad en términos de “libertad para” en lugar de “libertad de”. Los seguidores de Cristo, llenos con los buenos frutos del Espíritu, no acapararán su libertad egoístamente; la compartirán generosamente con los demás y aún más, darán su libertad por el bien de sus hermanos o hermanas.

Es casi imposible no escuchar las ramificaciones políticas de tal lenguaje en nuestra época. Estoy segura de que en la época de Pablo, también era imposible no escuchar las implicaciones políticas de su carta. La libertad que conlleva las connotaciones de un “derecho” a atesorar en nuestro contexto estadounidense, las palabras de Pablo son desafiantes y envolventes. Nos está pidiendo que evaluemos seriamente cómo usamos nuestra libertad, y “para” quién la estamos usando. Y si estamos mordiendo y devorando a nuestros vecinos, o si no les prestamos atención, ¿no estamos haciendo el ridículo de nosotros mismos y del don de Cristo?

  • ¿La liberación de quién está en juego en su comunidad o contexto, y cómo puede servirlos?
  • ¿Cuáles son los obstáculos que debe abordar para que su comunidad escuche las palabras plenas de Pablo?

Lucas 9: 51-62

Este es el punto de inflexión en Lucas. Jesús ha orientado su rostro hacia Jerusalén, y comienza a viajar, a peregrinar hacia esa cruz de madera. Inherente a este viaje específico es la soledad. El pueblo samaritano no lo aceptará, es como si ya pudieran ver la sombra de la crucifixión en su frente. Y luego, tres aspirantes a seguidores no están del todo listos para el viaje solitario: tienen expectativas sobre a dónde va Jesús, y a los padres que deben enterrar, y a los miembros de la familia de quienes han de despedirse. Jesús no está seguro de que estos seguidores estén listos para el sacrificio.

La inmediatez de la misión de Jesús se hace palpable en este texto. Jesús ya no permanece en las mesas de cenar, sino que debe seguir adelante. Unirse a él en el caminar no es un viaje pequeño. Es un viaje que lo alejará de sus seres queridos, que lo despojará de todo sentido de hogar; es un peregrinaje que le lleva a la cruz de Jesucristo.

¿Y para qué?

Para que pueda usted estar cerca de quien promete viajar con nosotros. Para que pueda dar testimonio de las maneras de muerte de este mundo. Para que pueda construir un nuevo hogar con Aquel que no tiene dónde recostar su cabeza. En todo esto, se nos promete que el viaje vale la pena.

  • ¿De qué no está dispuesto usted a despedirse mientras camina con Cristo?
  • ¿Cómo ha transformado Cristo la peregrinación solitaria de usted?

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan

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