Estudio Bíblico

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Estudio Bíblico: Propio 9 (C) – 2013

July 07, 2013


2 Reyes 5:1-14

Desde el llamado inicial de Abrahán de Ur a la muerte y resurrección del Rey Jesús, la vocación de Israel fue clara: incorporar la luz, la bondad y la justicia de su Dios para todas las naciones. Sin embargo, gran parte de la escritura se dedica a explicar cómo Israel destacó en hacer lo contrario.

En esta breve viñeta de 2 Reyes, una esclava sin nombre toma en serio esta vocación. A pesar de haber sido expulsada injustamente de la tierra que la nutrió y, sin duda, le dio una narrativa de identidad y pertenencia, ella buscó el bien para Naamán, un hombre cuya salud podría cruelmente haber visto deteriorarse. En lugar de caminar por un camino de desprecio, esta chica caminaba por un sendero de compasión, señalando a su maestro pagano hacia el Dios de Israel, el Dios de la vida y de la integridad. A pesar de vacilación burlona de Naamán, el poder sanador del Dios de Israel le sanó en las turbias aguas del Jordán.

  • El humilde testimonio que la esclava dio del Dios vivo ocasionó la curación a su opresor. En cada generación, ha habido un remanente de personas sabias y fieles que han bendecido activamente a sus opresores. ¿Cuál crees que fue su motivación?
  • ¿En qué manera podemos bendecir a los que nos oprimen?
  • ¿Qué dice de la naturaleza divina la curación de un gentil?

Salmo 30

La idea de que el “Dios del Antiguo Testamento” es diferente del “Dios del Nuevo Testamento” es, por lo menos, inútil. “Antes de que Jesús”, dice el refrán, “Dios siempre estaba enojado. Si te encontrabas de su lado malo, te golpearía. Si obrabas un poco el mal, acabaría contigo”. A pesar de que esa impresión se pueda obtener de varias historias del Antiguo Testamento, no estoy convencido de que el sentimiento sea exacto.

En este salmo atribuido al rey David, el salmista reconoce la presencia de un Dios dinámico. “A ti clamé y me sanaste”, anuncia el salmista. En el universo teológico del salmista, Dios estaba activamente involucrado en la impotencia (v. 2), en el dolor (v. 5), en el terror (v. 7), y en la celebración (v. 11) de la vida. El salmista no se calla a la hora de declarar honestamente sus sentimientos ante Dios. Y yo creo que es seguro sugerir que Dios tampoco se aparta de esta persona, o cualquiera de nosotros, en cada etapa de la vida.

  • El libro de los Salmos es una colección de canciones que abarca todas las facetas de la devoción de Israel y de la vida litúrgica. Si recibieras el encargo de escribir un salmo en este momento, ¿qué dirías? ¿Hasta qué punto serías honesto en su composición?
  • ¿Crees que Dios puede tolerar tu honestidad?

Gálatas 6:7-16

Uno de los aspectos negativos de nuestra moderna sociedad urbana es que gran parte del vocabulario agrario de la escritura no nos dice nada. A medida que la jardinería urbana se hace más común, espero que seremos capaces de recuperar una de las relaciones más primitivas de la humanidad: nuestra relación con la tierra.

San Pablo, un hombre formado y arraigado en un mundo agrario no tenía ningún problema al usar expresiones como “la siembra” y la “cosecha”. Él vio la vida cristiana, y tal vez toda la creación, como una parcela de tierra sin cultivar, abierta a la interacción humana, y anhelando la atención humana. En su carta a los gálatas, afirma que todo el mundo está plantando algo. Los que siembran por egoísmo, cosecharán la devastación, pero los que plantan en beneficio del Espíritu, dijo el sabio apóstol que cosecharían vida eterna del Espíritu (v. 8).

San Pablo desafía a los cristianos de Galacia a que evalúen lo que están sembrando en el mundo. Pide a la comunidad de Cristo que abandonen cualquier forma de egoísmo y orgullo, abrazando la bondad y la humildad. Esta humildad está enraizada en la cruz de Jesús, rey esperado de Israel. Pablo incluso se atreve a no gloriarse en nada, “sino en la cruz de nuestro Señor Jesucristo” (v. 14). Esta jactancia, la siembra, esta obra de amor, se consume completamente en acto de amor de Dios en Cristo en la cruz por el bien del mundo. En la crucifixión de Jesús, el cuerpo de Cristo es crucificado a todo el mundo y entregado a una nueva creación. Y esta nueva creación es todo lo que importa (v. 15).

  • San Pablo compara la vida cristiana a la siembra y a la cosecha. Si estuviera escribiendo hoy, ¿qué tipo de metáforas crees que usaría?
  • ¿Qué significa el “Israel de Dios” de que habla en el versículo 16?

Lucas 10:1-11, 16-20

Todos los días, los seguidores de Cristo oran para que el reino de Dios venga “en la tierra como en el cielo”. Pero, ¿cómo sucede esto? ¿Es mediante victorias legislativas o ventas en tiendas de descuento? ¿Vendrá cuando la gente que nos gusta “ganan”, o cuando las que no nos gustan “pierden”? ¿Viene sólo los días de 70 grados en abril, o es posible que el reinado de Dios pueda llegar en las oscuras y frías noches de diciembre?

En esta lectura del evangelio, Jesús envía a 72 de discípulos de dos en dos para anunciar a los pueblos de Israel que “el reino de Dios ha llegado a vosotros” (v. 11). En su caminar casi sin equipaje, a los discípulos de Jesús se les dio la orden de comer simplemente donde se les ofreciera algo.

Esto de ir donde Jesús les indicaba y de hacer lo que él les ordenaba implicaba una inmensa confianza. No les dio otra instrucción que la de abandonar las comunidades que no acogen el anuncio del reino de Dios. Cuando los 72 discípulos regresaron de su excursión, estaban encantados. “¡Los demonios se nos someten!”, dijeron. Jesús, poco impresionado, les anima a alegrarse de que sus nombres estén “escritos en el cielo” (v. 20).

Esta frase “escritos en el cielo” me turbó a primera vista. Mi pensar protestante no puede imaginar a un Jesús que premia a sus seguidores con el cielo cuando hacen lo que él les dice que hagan. Pero después de considerarlo mejor, me inclino a pensar que este experimento en el evangelismo es en realidad el mismo cielo. En la recepción del pan en las casas extrañas e intercambio de historias y anuncio de la buena noticia, los 72 tienen una experiencia celestial. Eso es todo lo que el cielo es, ¿verdad? ¿Compartir, aprender y deleitarse con los demás y en Dios?

  • ¿De qué manera has posiblemente echado de menos el cielo en la última semana?

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan

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