Calendario Litúrgico

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Primer Domingo después de Pentecostés

Domingo de Trinidad

La Colecta:

Dios omnipotente y eterno, que por la confesión de una fe verdadera nos diste a tus siervos la gracia de reconocer la gloria de la Trinidad eterna, y de adorar la Unidad en el poder de tu divina Majestad: Consérvanos firmes en esta fe y adoración, y llévanos al fin a contemplarte en tu sola y eterna gloria; tú que vives y reinas, un solo Dios, por los siglos de los siglos.  Amén.

Antiguo Testamento: Génesis 1:1-2:4a

1 En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra. 2 La tierra no tenía entonces ninguna forma; todo era un mar profundo cubierto de oscuridad, y el espíritu de Dios se movía sobre el agua.

3 Entonces Dios dijo: «¡Que haya luz!»,

Y hubo luz. 4 Al ver Dios que la luz era buena, la separó de la oscuridad 5 y la llamó «día», y a la oscuridad la llamó «noche». De este modo se completó el primer día.

6 Después Dios dijo: «Que haya una bóveda que separe las aguas, para que estas queden separadas.»

Y así fue. 7 Dios hizo una bóveda que separó las aguas: una parte de ellas quedó debajo de la bóveda, y otra parte quedó arriba. 8 A la bóveda la llamó «cielo». De este modo se completó el segundo día.

9 Entonces Dios dijo: «Que el agua que está debajo del cielo se junte en un solo lugar, para que aparezca lo seco.»

Y así fue. 10 A la parte seca Dios la llamó «tierra», y al agua que se había juntado la llamó «mar».

Al ver Dios que todo estaba bien, 11 dijo: «Que produzca la tierra toda clase de plantas: hierbas que den semilla y árboles que den fruto.»

Y así fue. 12 La tierra produjo toda clase de plantas: hierbas que dan semilla y árboles que dan fruto. Y Dios vio que todo estaba bien. 13 De este modo se completó el tercer día.

14-15 Entonces Dios dijo: «Que haya luces en la bóveda celeste, que alumbren la tierra y separen el día de la noche, y que sirvan también para señalar los días, los años y las fechas especiales.»

Y así fue. 16 Dios hizo las dos luces: la grande para alumbrar de día y la pequeña para alumbrar de noche. También hizo las estrellas. 17 Dios puso las luces en la bóveda celeste para alumbrar la tierra 18 de día y de noche, y para separar la luz de la oscuridad, y vio que todo estaba bien. 19 De este modo se completó el cuarto día.

20 Luego Dios dijo: «Que produzca el agua toda clase de animales, y que haya también aves que vuelen sobre la tierra.»

Y así fue. 21 Dios creó los grandes monstruos del mar, y todos los animales que el agua produce y que viven en ella, y todas las aves.

Al ver Dios que así estaba bien, 22 bendijo con estas palabras a los animales que había hecho: «Que tengan muchas crías y llenen los mares, y que haya muchas aves en el mundo.»

23 De este modo se completó el quinto día.

24 Entonces Dios dijo: «Que produzca la tierra toda clase de animales: domésticos y salvajes, y los que se arrastran por el suelo.»

Y así fue. 25 Dios hizo estos animales y vio que todo estaba bien.

26 Entonces dijo: «Ahora hagamos al hombre a nuestra imagen. Él tendrá poder sobre los peces, las aves, los animales domésticos y los salvajes, y sobre los que se arrastran por el suelo.»

27 Cuando Dios creó al hombre,
lo creó a su imagen;
varón y mujer los creó,
28 y les dio su bendición:
«Tengan muchos, muchos hijos;
llenen el mundo y gobiérnenlo;
dominen a los peces y a las aves,
y a todos los animales que se arrastran.»

29 Después les dijo: «Miren, a ustedes les doy todas las plantas de la tierra que producen semilla, y todos los árboles que dan fruto. Todo eso les servirá de alimento. 30 Pero a los animales salvajes, a los que se arrastran por el suelo y a las aves, les doy la hierba como alimento.»

Así fue, 31 y Dios vio que todo lo que había hecho estaba muy bien. De este modo se completó el sexto día.

1 El cielo y la tierra, y todo lo que hay en ellos, quedaron terminados. 2 El séptimo día terminó Dios lo que había hecho, y descansó. 3 Entonces bendijo el séptimo día y lo declaró día sagrado, porque en ese día descansó de todo su trabajo de creación. 4 Ésta es la historia de la creación del cielo y de la tierra.   

Salmo: Salmo 8 o Cántico 6

  1     Oh Señor, soberano nuestro, *
             ¡cuán glorioso es tu Nombre en toda la tierra!
  2     Alabada es tu gloria sobre los cielos, *
             por la boca de los niños y de los que maman.
  3     Has fundado la fortaleza, a causa de tus enemigos, *
             para hacer callar al enemigo y al vengador.
  4     Cuando contemplo tus cielos, obra de tus dedos, *
             la luna y las estrellas que tú formaste,
  5     Digo: “¿Qué es el hombre, para que tengas de él memoria, *
             el hijo del hombre, que lo ampares?”
  6     Le has hecho poco menor que los ángeles, *
             y lo coronaste de gloria y honra.
  7     Lo hiciste señorear sobre las obras de tus manos; *
             todo lo pusiste debajo de sus pies:
  8     Ovejas y bueyes, todo ello, *
             y asimismo las bestias del campo;
  9     Las aves de los cielos y los peces del mar, *
             todo cuanto pasa por los senderos del mar.
10     Oh Señor, soberano nuestro, *
             ¡cuán glorioso es tu Nombre en toda la tierra!

o

Bendito eres tú, Señor Dios de nuestros padres; *
      digno de alabanza, eres bendito.
Bendito el fulgor de tu santo Nombre, *
      alabado y exaltado sobre todo para siempre.

Bendito eres en el templo de tu santa gloria, *
      en el trono de tu reino eres bendito.
Bendito eres, sentado sobre querubines, *
      alabado y exaltado sobre todo para siempre.

Bendito tú, que sondeas los abismos; *
      en la bóveda celeste eres bendito.
Bendito tú: Padre, Hijo y Espíritu Santo, *
      alabado y exaltado sobre todo para siempre.

Nuevo Testamento: 2 Corintios 13:11-13

11 Para terminar, hermanos, deseo que vivan felices y que busquen la perfección en su vida. Anímense y vivan en armonía y paz; y el Dios de amor y de paz estará con ustedes. 12 Salúdense los unos a los otros con un beso santo. Todos los hermanos en la fe les mandan saludos.

13 Que la gracia del Señor Jesucristo, el amor de Dios y la participación del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

El Evangelio: Mateo 28:16-20

16 Así pues, los once discípulos se fueron a Galilea, al cerro que Jesús les había indicado. 17 Y cuando vieron a Jesús, lo adoraron, aunque algunos dudaban. 18 Jesús se acercó a ellos y les dijo: —Dios me ha dado toda autoridad en el cielo y en la tierra. 19 Vayan, pues, a las gentes de todas las naciones, y háganlas mis discípulos; bautícenlas en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, 20 y enséñenles a obedecer todo lo que les he mandado a ustedes. Por mi parte, yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.

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Las lecturas del Antiguo Testamento, el Nuevo Testamento y los Evangelios provienen de la Biblia Nueva Versión Estándar Revisada: Edición Anglicana, copyright 1989, 1995, División de Educación Cristiana del Consejo Nacional de las Iglesias de Cristo en los Estados Unidos de América. Usado con permiso. Todos los derechos reservados.

Las Colectas, Salmos y Cánticos son del Libro de Oración Común, 1979.

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