Sermones que Iluminan

Cuaresma 4 (A) – 2017

March 26, 2017


“Despiértate, tú que duermes; levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará.”

Una niña que nació con problemas de visión, fue creciendo con su discapacidad y sus padres y demás familiares no lo habían notado, a pesar de que la niña tropezaba muy a menudo. A los tres años de edad la abuela habla con su hija pues a ella le pareció que no era normal lo que estaba pasando. Llevan la niña al especialista y el diagnóstico fue que la niña veía muy poco y que había que someterla a una o varias cirugías.

Para no hacerles larga la historia, ya la niña tiene 17 años, se le han practicado 25 cirugías, entre las cuales hubo que sacarle un ojito y ponerle una prótesis. A través de los años, también ha sido sometida a varios tratamientos. No obstante, la joven ha ido a la escuela regularmente, desde luego con equipos especiales, ya que su visión sigue siendo muy limitada. Se ha estado entrenando para vivir su vida cuando quede completamente ciega. Pronto se graduará de la escuela secundaria y quiere cursar estudios universitarios y especializarse en psicología infantil.

Suponemos que como este caso hay muchos en el mundo, pero lo más interesante de todo es que la niña de la historia no puede ver con claridad la luz del sol, pero dentro de su ser existe un sol radiante que la ilumina y le da fuerzas para seguir hacia adelante. Nunca se ha rendido, ni sus padres tampoco. Ha luchado y sigue luchando por alcanzar sus metas. Cada ser humano tiene una batalla que librar. Dios nos muestra el camino y a veces lo seguimos, pero otras veces, somos tercos y nos desviamos. Hay momentos difíciles que tenemos que enfrentar, y si somos débiles no podremos alcanzar el objetivo.

En la primera lectura de hoy leemos que Dios le asignó una encomienda bien difícil a Samuel, y que, a pesar de sus dudas, Samuel la llevó a cabo pues el poder y la gracia de Dios estaban con él.

Cuando estamos seguros de que Dios está con nosotros, nos armamos de la bravura, la fortaleza y la valentía para tomar el reto. Como seres humanos flaqueamos, a veces nos sentimos débiles y caemos en el pecado, pues no tenemos la fortaleza de rechazar la tentación. Alguien dijo en una ocasión: “Durante la Cuaresma es cuando de verdad somos puestos a prueba.” Sea cierto o no, caemos en la tentación. No obstante, si ponemos en práctica las enseñanzas de Jesús, salimos vencedores.

La fortaleza, la valentía, la perseverancia y la confianza en nuestro creador la alcanzamos cuando ponemos la Palabra de Dios en acción. Todos en un momento dado, nos hemos encontrado en la oscuridad. Gracias a Jesucristo nuestra Luz, podemos salir adelante por su gracia y su misericordia y porque el Espíritu de Dios siempre está con nosotros.

El salmo 23, que es el asignado para hoy, nos transmite seguridad y confianza en nuestro Salvador. Porque: “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno; porque tú estás conmigo.”

Reflexionando en el evangelio de san Juan nos damos cuenta que Jesús mostró su poder al darle la vista al ciego de nacimiento. Día tras día, nos concede el socorro a nosotros y a toda persona necesitada y desamparada. Por medio de nuestro Señor Jesucristo, Dios nos ofrece su gracia gratuitamente. Aún siendo pecadores, Dios nos llama sus hijos e hijas y nos hace dignos por su infinito amor y gracia eterna. El hombre a quien Jesús le dio la vista, no podía ver a Jesús, pero Jesús si lo veía a él y nos ve también a nosotros.

Jesús nos ve, nos busca y nos llama. Siempre espera nuestra respuesta. Nosotros, aunque nos demos cuenta que está ahí, a veces respondemos, otras veces no. La gloria de Dios se manifiesta y los que no creen en él, creen cuando ven realizarse el milagro. Cada día ocurren milagros en todas partes del mundo, sin embargo, debemos tener fe para experimentarlos y creer en ellos.

Una persona que sufre de ceguera física, vive en la oscuridad, pues no puede ver la luz del sol. Muchas veces, los que podemos ver el sol, puede que estemos viviendo en una oscuridad interior si estamos viviendo una vida de pecado.

Cristo Jesús se levantó de la tumba para darnos vida, para limpiarnos y hacer de cada uno de nosotros una nueva creatura. La ceguera física y otras enfermedades no se heredan, los pecados no se heredan, como creían los fariseos, y tampoco significa que una persona que nace con cierto defecto físico es porque está “llena de pecado,” pues todos somos pecadores y necesitamos la gracia de Dios para vencer las tentaciones que nos conducen a una actitud negativa e irresponsable.

El ciego regresó del estanque de Siloé maravillado porque podía ver. Esto representa los beneficios de prestar atención a las palabras de Jesús. No sabemos exactamente a qué distancia estaba el estanque de Siloé desde donde Jesús tuvo el encuentro con el hombre ciego. Solo sabemos que el estanque se encontraba en Jerusalén y que era el más grande, y muy conocido por el ritual de limpieza. El hombre ciego lo sabía. Él creyó en Jesús, hizo lo que Jesús le mandó y por eso pudo ver.

Las almas que buscan al Señor llegan débiles y se van fortalecidas; llegan dudando y se van satisfechas; llegan de duelo y se van jubilosas; llegan ciegas y se van viendo. A los que Jesús les abre los ojos y les limpia el corazón por su gracia, son las mismas personas que han cambiado su carácter y su actitud. Jesús no se dejó vencer por los que consideraban la ley como prioridad; Jesús vio a alguien que necesitaba ver y le dio la vista. El sanó y le dio la vista en el día de reposo y por eso creían que Jesús no venía de Dios.

Aprovechemos los días que Dios nos da, especialmente ahora que la Cuaresma avanza. Acompañemos al maestro de Galilea en su misión de limpiar, sanar, perdonar.

Seamos capaces de silenciar la ignorancia de los necios, haciendo el bien.

Cambiemos nuestra actitud egoísta, salgamos—seamos luz—y ayudemos a otros hijos e hijas de Dios a salir de la oscuridad a la luz.

Dejemos que Dios haga su obra en nosotros mediante la gracia y el poder de nuestro Señor Jesucristo.

En la carta a los Efesios dice: “Ustedes antes vivían en la oscuridad, pero ahora, por estar unidos al Señor, viven en la luz…pues la luz produce toda una cosecha de bondad, rectitud y verdad…Despiértate, tú que duermes; levántate de entre los muertos, y Cristo te alumbrará.”

¡Salgamos de la oscuridad y junto con Cristo vayamos y vivamos en la luz!

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Contacto:
Rvdo. Richard Acosta R., Th.D.

Editor, Sermones que Iluminan