Carta del arzobispo Thabo Makgoba de Ciudad del Cabo al obispo primado Sean Rowe
El obispo primado de la Iglesia Episcopal, Sean Rowe, recibió, el 14 de mayo, la siguiente carta del Rvdmo. Thabo Makgoba, arzobispo de la Iglesia Anglicana de África del Sur (ACSA). El 12 de mayo, El obispo Rowe anunciaba que la Iglesia Episcopal pondría fin a sus acuerdos de subvención para el reasentamiento de refugiados con el gobierno de Estados Unidos tras recibir la solicitud de reasentar a afrikáneres blancos de Sudáfrica.
La Iglesia Episcopal ha tenido durante mucho tiempo una conexión con la ACSA, primero pronunciándose contra el apartheid y encomiando el testimonio de la Iglesia sudafricana en su contra en 1958. A partir de 1966, la Iglesia Episcopal instó a las instituciones eclesiásticas a reconsiderar invertir en Sudáfrica. Más tarde, la Iglesia apoyó a la Comisión de la Verdad y la Reconciliación del país, encabezada por el arzobispo Desmond Tutu, quien entonces presidía lo que ahora es la ACSA.
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Estimado obispo primado Sean,
Le escribo para agradecerle su llamada del domingo y para reiterarle nuestra gratitud por la postura que ha adoptado en apoyo de la ACSA y de Sudáfrica con respecto al grupo de sudafricanos reasentados por su gobierno.
No hay nada parecido a lo que su gobierno llama discriminación racial contra los blancos. Nuestro gobierno implementa medidas de acción afirmativa semejantes a las de Estados Unidos, concebidas no para discriminar a los blancos, sino para superar las desventajas históricas que han sufrido los sudafricanos negros.
Según todos los indicadores de privilegio económico y social, los sudafricanos blancos en su conjunto siguen siendo los beneficiarios del apartheid. Según el coeficiente de Gini, que mide la disparidad de ingresos, somos la sociedad más desigual del mundo, siendo los negros la mayoría de los pobres y los blancos la mayoría de los ricos.
Si bien quienes apoyan al grupo de sudafricanos en Estados Unidos sin duda destacarán casos individuales de sufrimiento que algunos miembros podrían haber padecido y criticarán a la Iglesia Episcopal por su decisión, no podemos estar de acuerdo en que los sudafricanos que hayan perdido los privilegios que disfrutaban bajo el apartheid deban alcanzar el estatus de refugiados antes de los que huyen de la guerra y la persecución en países como la República Democrática del Congo, Sudán y Afganistán.
Siéntase en libertad de compartir públicamente esta carta.
Bendiciones,






