Declaración sobre los internados indígenas del Obispo/a Presidente Michael Curry y la presidenta de la Cámara de Diputados, Gay Clark Jennings

En el Génesis, Dios otorgó dignidad a todas las personas al crearlas a su propia imagen, una creencia que comparten todas las religiones abrahámicas. Nos entristecen los recientes descubrimientos de fosas comunes de niños indígenas en los terrenos de antiguos internados, donde los niños indígenas sufrieron el traslado forzado de sus hogares, la asimilación y el abuso. Estos actos de genocidio cultural buscaban borrar la identidad de estos niños como hijos amados de Dios.

Condenamos estas prácticas y lamentamos el trauma intergeneracional que se deriva de ellas. Hemos escuchado con tristeza historias de cómo esta historia ha perjudicado a las familias de muchos episcopales indígenas.

Si bien no se cuenta con registros completos, sabemos que la Iglesia Episcopal estuvo vinculada a escuelas indígenas durante los siglos XIX y XX. Debemos llegar a comprender plenamente el legado de estas escuelas.

Como presidente y vicepresidente del Consejo Ejecutivo, y en consulta con los líderes indígenas de nuestra iglesia, nos comprometemos a hacer de las relaciones justas con nuestros hermanos y hermanas indígenas un enfoque importante del trabajo del Consejo Ejecutivo y de la 80.ª Convención General.

Con ese fin, nos comprometemos con la labor de verdad y reconciliación con las comunidades indígenas de nuestra iglesia. Nos comprometemos a pasar tiempo con nuestros hermanos y hermanas indígenas, escuchando sus relatos y su historia, y buscando su sabiduría sobre cómo podemos, juntos, asimilar esta parte de nuestra historia. Instamos al Consejo Ejecutivo a que presente una propuesta integral para abordar el legado de las escuelas indígenas en la 80.ª Convención General, que incluya la asignación de recursos para una investigación independiente en los Archivos de la Iglesia Episcopal, opciones para desarrollar materiales litúrgicos culturalmente apropiados y planes para educar a los episcopales de toda la iglesia sobre esta historia, entre otras iniciativas.

También felicitamos a la secretaria del Departamento del Interior, Deb Haaland, por haber establecido la Iniciativa Federal de Internados Indígenas y por el esfuerzo de «sacar a la luz los traumas del pasado». La Iglesia Episcopal también está trabajando para apoyar una legislación que establezca una comisión de verdad y sanación sobre la política de los internados indígenas, la cual complementaría la nueva iniciativa del Departamento del Interior.

Como seguidores de Jesús, debemos buscar la verdad y la reconciliación en cada rincón de nuestras vidas, abrazando el llamado de Dios al reconocimiento de las faltas cometidas, al lamento genuino, a la disculpa auténtica, al verdadero arrepentimiento, a la enmienda de vida y al cultivo de relaciones correctas. Este es el camino del Evangelio para convertirnos en una comunidad amada. 

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Declaración sobre los internados indígenas del obispo primado Michael Curry y la presidenta de la Cámara de Diputados Gay Clark Jennings

En Génesis, Dios otorgó dignidad a todas las personas al crearlas a su propia imagen —una creencia que comparten todas las religiones abrahámicas. Nos sentimos afligidos por los recientes descubrimientos de fosas comunes de niños indígenas en los terrenos de antiguos internados, en los que los niños indígenas sufrieron la separación forzosa de sus hogares, la asimilación y los abusos. Estos actos de genocidio cultural buscaban borrar las identidades de esos niños como hijos amados de Dios.

Condenamos estas prácticas y lamentamos el trauma intergeneracional que de ellas se deriva. Escuchamos con pesar los relatos de cómo esta historia ha afectado a las familias de muchos episcopales indígenas.

Si bien no se cuenta con la documentación completa, sabemos que la Iglesia Episcopal estuvo vinculada a escuelas indígenas durante los siglos XIX y XX, y debemos llegar a comprender plenamente el legado de esas escuelas.

Como presidente y vicepresidente del Consejo Ejecutivo, y en consulta con los líderes indígenas de nuestra Iglesia, prometemos hacer de las relaciones justas con nuestros hermanos y hermanas indígenas un énfasis importante de la labor del Consejo Ejecutivo y de la 80.ª Convención General.

Con ese fin, nos comprometemos a trabajar en pro de la verdad y la reconciliación con las comunidades indígenas de nuestra Iglesia. Prometemos dedicar tiempo a nuestros hermanos y hermanas indígenas, escuchando sus relatos y su historia, y buscando su opinión sobre cómo podemos asumir juntos esta parte de nuestra historia. Instamos al Consejo Ejecutivo a que presente una propuesta integral para abordar el legado de las escuelas indígenas en la 80.ª Convención General, incluida la asignación de recursos para una investigación independiente en los archivos de la Iglesia Episcopal, así como opciones para la creación de materiales litúrgicos culturalmente apropiados y planes para educar a los episcopales a través de la Iglesia acerca de esta historia, entre otras iniciativas.

También felicitamos a la secretaria del Departamento del Interior, Deb Haaland, por establecer [solo disponible en inglés] la Iniciativa Federal sobre los Internados Indígenas y por su compromiso de «arrojar luz sobre los traumas del pasado». La Iglesia Episcopal también trabaja en apoyo a la legislación que establecerá una comisión de verdad y recuperación sobre la política relativa a los internados indígenas, la cual complementaría la nueva iniciativa [disponible solo en inglés] del Departamento del Interior.

Como seguidores de Jesús, debemos buscar la verdad y la reconciliación en todos los aspectos de nuestras vidas, asumiendo el llamado de Dios al reconocimiento de lo mal hecho, el lamento genuino, la disculpa auténtica, el verdadero arrepentimiento, la enmienda de vida y el fomento de las relaciones correctas. Este es el camino del Evangelio para llegar a convertirnos en la comunidad amada.