El Obispo/a Presidente Katharine Jefferts Schori emite un comunicado

El Obispo/a Presidente de la Iglesia Episcopal, Katharine Jefferts Schori, ha emitido la siguiente declaración con respecto a Bede Parry.

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Bede James Parry se desempeñaba como organista y director musical en la Iglesia de Todos los Santos, en Las Vegas, cuando me enteré de su existencia. Su llegada precedió a la mía en la diócesis de Nevada.

Se acercó a mí para preguntarme sobre la posibilidad de ser recibido como presbítero, ya que había ejercido como tal en la Iglesia Católica Romana. En ese momento, me contó que había sido expulsado del monasterio en 1987 por haber tenido una relación sexual con un adolescente mayor de edad, y señaló que se trató de un incidente aislado en el que había demostrado muy poco criterio.  El incidente fue denunciado ante las autoridades civiles, quienes no presentaron cargos en su contra. Me contó que lo enviaron a un centro en Nuevo México, donde ejerciendo como presbítero tanto en Nuevo México como en Nevada, y que recientemente (2002) se le pidió que formalizara su separación del monasterio.

Tras consultar con otros líderes diocesanos y con el canciller diocesano, analizamos las posibilidades y las responsabilidades que implicaría acogerlo. Escribí a la Diócesis Católica Romana de Las Vegas y a la Diócesis de Santa Fe, y recibí respuestas breves de cada obispo, quienes indicaron que no había habido ningún comportamiento problemático.  Escribí a la Abadía de la Concepción, de donde solo recibí un acuse de recibo en el que se confirmaba que él había prestado servicio allí, que había sido enviado para recibir tratamiento a un centro en Nuevo México y que había sido destituido por esta conducta inapropiada.  Ni en ese momento ni posteriormente recibí copia alguna de un informe de examen psicológico relacionado con su servicio en la Iglesia Católica Romana. Su salida del presbiterio católico romano se debió a su deseo de dedicarse a un empleo secular.

A Parry se le exigió que cumpliera con todas las expectativas de los cánones respecto a la recepción de un presbítero de otra comunión en sucesión histórica. Se sometió a un examen psicológico en la Diócesis de Nevada, fue franco sobre el incidente que me había reportado y no recibió una evaluación negativa. La verificación de sus antecedentes no reveló nada más de lo que él ya nos había contado.  Se mostró sincero respecto al incidente anterior en sus entrevistas con la Comisión sobre el Ministerio y con el Comité Permanente. 

Tomé la decisión de recibirlo, al considerar que había demostrado arrepentimiento y rectificación de conducta, y que su situación actual no constituía un impedimento para su admisión. Dejé en claro que su ministerio se limitaría a un papel de asistente, bajo la supervisión de otro presbítero, y que, al igual que cualquier otro líder diocesano, no se le permitiría trabajar a solas con niños.  Desde entonces, hasta donde tengo conocimiento, ha servido fiel y eficazmente como ministro del Evangelio y presbítero de esta Iglesia. 

Los registros de su admisión se conservan en la Diócesis de Nevada, y cualquier otra pregunta debe dirigirse al obispo Dan Edwards.

La Rvdma. Katharine Jefferts Schori
, Obispo/a Presidente y Primada
de la Iglesia Episcopal

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